El mayor desafío de la civilización
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Se debe insistir en todos los foros para que los líderes de los Estados más contaminantes y los de todos los países encaren planes y acciones concretas para enfrentar lo que se ha convertido en el mayor desafío de la civilización actual.
La última cumbre virtual del clima que reunió a muchos líderes mundiales terminó con un compromiso de ratificación del Acuerdo de Paris que data de 2012 y que trazaba una hoja de ruta para reducir las emisiones que generan el aumento global de la temperatura en el planeta. Pero además, sirvió para dar un nuevo envión a una problemática que debe ser encarada con decisión por todos los gobiernos y pueblos del mundo.
"Es necesario reducir las emisiones mundiales un 45% de aquí a 2030", aseguró el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres. El funcionario ha recordado que los países deben esforzarse y cumplir con sus objetivos de recortar las emisiones de gases de efecto invernadero. "Si no cambiamos de rumbo, nos podríamos dirigir hacia un aumento catastrófico de la temperatura [media] de más de 3 º C este siglo".
La advertencia no puede pasar inadvertida ni siquiera en medio de la conmoción por la pandemia mundial. Porque la cuestión climática exige un compromiso internacional para evitar que la catástrofe se instale en varias partes del globo. Y, ante ello, no suena descabellado el llamado de la ONU a que los responsables de los principales Estados declaren la urgencia climática hasta que se alcance la "neutralidad del carbono". Es decir, que consigan no emitir más gases de efecto invernadero de los que pueda absorber.
Para ello, la realidad actual tiene dos aspectos que pueden ser positivos. Por un lado, lo ocurrido en 2020 con las restricciones económicas y productivas impuestas por la pandemia ha reducido temporalmente las emisiones. Por el otro, el flamante presidente electo de los Estados Unidos anunció que Washington volverá al Acuerdo de París y convocará a los líderes de las mayores economías para una cumbre del clima en sus primeros cien días en el cargo. Por lo mismo, los 27 países de la Unión Europea anunciaron que reducirán sus emisiones "al menos un 55%" antes de 2030 como paso previo al gran objetivo que es lograr la neutralidad climática en 2050. Joe Biden se ha comprometido a que EEUU la consiga ese mismo año.
Este relanzamiento de los compromisos de Paris oxigena un proceso que parecía haberse detenido con la irrupción de algunas posturas de líderes mundiales que negaban el problema evidente del creciente aumento de la temperatura global. Por ello, el momento es más que auspicioso para retomar con rapidez las acciones para luchar contra el cambio climático, más allá de los problemas que provoca la pandemia.
Celebrar este renovado ímpetu no es óbice, sin embargo, para detener el reclamo. Se debe insistir en todos los foros para que los líderes de los Estados más contaminantes y los de todos los países encaren planes y acciones concretas para enfrentar lo que se ha convertido en el mayor desafío de la civilización actual.
