El matriarcado de la chozna abuela Nélida
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Media/202010/Imagec9b646e2eeca43abbe21243554b687cc.jpeg)
La vecina de Porteña cumple hoy 90 años y su gran corazón está dividido en 100 pequeñas partes, una por cada integrante de la familia que se compone de seis generaciones con una mujer como mínimo en cada una de ellas.
Por Ivana Acosta | LVSJ
Nélida Rossotto es la matriarca de una familia atravesada por seis generaciones (algo que sucedió hace 7 años) cuyo componente adicional para esta historia también en cada una de ellas hay una mujer.
La mujer que vive actualmente en Porteña cumple hoy 90 años, y a pesar, de las penurias económicas que pasó en la vida y de tener dos hijos que partieron al cielo siendo apenas unos bebés ella lucha para que la felicidad le dé más tiempo con los suyos.
Para este nonagésimo aniversario de vida tenía planeada una gran fiesta, con familiares, amigos y hasta periodistas, quería contarle al mundo que ella logró construir un matriarcado de felicidad y educación independientemente de los recursos económicos y de las tristezas que aparecieron en el camino de su vida.
"Iba a hacer una linda fiesta muy grande en ese momento, pero una hija mía se enfermó, gracias a Dios está bien, y por eso lo suspendimos. Lo pasamos para los 90, si Dios quiere y todo sale bien la vamos a hacer el año que viene", contó al inicio de la conversación.
Las circunstancias actuales conocidas por todos le han impedido ver a algunos de sus familiares porque están diseminados en distintas localidades y la mayoría vive en San Francisco, sin embargo, han logrado crear un canal propio de comunicación donde todos vuelcan distintas actividades que motivan largas charlas.
Nélida se casó cuando era muy jovencita y enviudó también en la flor de la edad. Los hijos para ella no fueron ninguna carga sino un motivo para salir adelante y hacer lo imposible para darles felicidad así fuera con poco.
El tiempo, le trajo nuevas parejas y cada una le dejó un gran recuerdo y todo aportó a esta familia que tiene 100 integrantes y en pocos meses sobrepasará la centena.

Nélida celebra hoy sus 90 años
Cómo empezó todo
A los 15 años Nélida conoció a su primer esposo, Guido Coraglia, su amor de juventud los llevó a casarse aun cuando se llevaban 19 años entre sí y en pocos meses tuvieron a su primer hijo.
Entre ellos todo surgió porque Guido era vecino y trabajaba con el papá de Nélida, un fugaz noviazgo aceleró los trámites para el casamiento. Ahí comenzó a tejerse esta historia donde ella supo salir adelante cada vez que la vida la golpeó, y no es una metáfora puesto que tristemente su segundo hijo en esta familia que recién comenzaba falleció.
Poco tiempo después la vida volvió a golpearla. Tuvo varios hijos consecutivos y con solo 34 años Guido murió y quedó viuda. "Me dejó con 7 hijos, la más chica no tenía aun 2 años y el mayor 16. Siempre fuimos pobres, pobres, pobres, nos habían rematado el tambo y él estaba enfermo, tenía 51 años cuando murió. Siendo viuda y con hijos nadie me iba a dar trabajo así que me fui a vivir con mis padres a Marini (un pueblo cerca de Ramona)", explicó detenidamente.
Neli
es fanática de los bailes y de cantar en italiano
El camino de la vida
Adolfo Palavecino apareció con el tiempo en la vida de esta simpática señora mayor que puntillosamente contó sus peripecias en 90 años. Con este hombre tuvo a otros dos hijos aunque solo uno vive, puesto que su pequeña murió con escaso tiempo de vida.
"Voy siempre al frente, hay tristeza, pero las supero y voy hacia adelante porque la vida sigue", resumió.
El dolor volvió a golpearla, pero ella nació con la fortaleza tatuada en el espíritu. Separarse la llevó a pensar que "nunca más iba a tener a un compañero" pero los planes de Nélida no salieron como creyó.
La vida le puso en el camino a otro hombre del que guarda grandes recuerdos. No tuvieron hijos pero las experiencias fueron diferentes porque ambos ya eran personas grandes con otros trayectos recorridos.
"Con el tiempo otra vez conocí a un señor que también vivía en Porteña había una vecina que tenía un bar, me pidió una noche que le cuidara la caja fuerte mientras ella atendía. Ahí entró un señor muy elegante y bien vestido. Saludó a la señora y le presentó a su 'secretaria'. - dijo riéndose -. La primera cosa que me preguntó era de que cuadro era ... soy de Boca, fanáticos los dos".
Con Sebastián Rufino fueron compañeros durante 7 años, él era un señor más grande que ella, "viajaron por toda la República Argentina" y su descripción sobre aquella relación es muy hermosa: "Fue como un noviazgo largo y con él aprendí muchas cosas en el matrimonio que yo todavía no las sabía".
Nélida extraña a su familia que tiene seis generaciones de
mujeres.
Capitana de la familia
Esta simpática señora y cumpleañera cuando terminó de contar esa parte de su historia sentenció: "Esa fue mi vida, ahora vivo bien, tranquila y la paso bien". Y mientras reflexionaba sobre su vida y amores, Nélida sorprendió con una pregunta: "¿Sabés cuanto tengo de familia? Somos 100 y uno que viene en camino. Entre hijos, nietos, bisnietos, tataranietos y choznos".
Entonces les puso nombres a sus descendientes: "Mis hijos se llaman Esteban - el mayor - Alcira, Marilú, Rogelio, Graciela, Susana, Luci Margarita, Lucas Fabián. Tengo 29 nietos y después ya hay un montón. Ya tengo tres nenas que son choznas".
"¿Sabés cuanto tengo de familia? Somos 100 y uno que viene en camino. Entre hijos, nietos, bisnietos, tataranietos y choznos".
Ella es una fanática de su familia, le gustan los bailes, charlar, cantar en italiano un idioma que aprendió con la mamá de Guido que solo podía comunicarse así después de haber emigrado.
En tiempo de cuarentena hizo de todo. Le llevaron cuadernos de mandalas que "con un pulso extraordinario" dibujó y recortó para pegar en jarrones. Aprovechó a tejer y hacer almohadones.
"Te morís de angustia si no", subrayó cambiando el tono de voz. Esa oscilación la llevó a contar una cosa no tan alegre: "Como no podía ver a mi familia un día me sentí muy mal, esto me superaba pensaba qué iba a hacer de mi vida y dije me voy alguien me va a encontrar", sin embargo, todo cambió de repente.
Su nuera que vive en Ramona le comentó que ante la imposibilidad de visitarse como siempre iban a abrir un "telón imaginario" a través de un grupo de Whatsapp de la familia.
"Me dijo que iban a cantar una canción en italiano, ahí ya cambié y cuando los escuché esa noche por teléfono les dije que cada tanto alguno estudie algo y lo diga. Ese día voy a abrir el telón imaginario, entonces cada uno hace algo y así hablamos. Uno dice cuentos, otra muestra dibujos, yo canto - describió - y ya no estaba mal".
Nélida dice que "cuando nacemos tenemos un caminito y tenemos que recorrerlo con cosas buenas o malas", este es el suyo. Su misión es ser la cabeza de esta centena de personas que la adoran y de alimentar con amor 90 años de vida y seis hermosas generaciones de personas.
