El lujo propone renovar su materia prima con piel de hongos y cuernos artificiales
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Las grandes marcas buscan a través de la ciencia, innovar en texturas para no dañar el medioambiente.
Los materiales orgánicos y los artificiales que imitan piel, cuernos e incluso diamantes se postulan como potenciales materias primas de la industria del lujo, que recurre ahora a la investigación científica para encontrar alternativas sostenibles a los recursos naturales del planeta.
Estos nuevos tejidos y materiales fueron la principal propuesta de la segunda y última jornada de Condé Nast International Luxury Conference.
Esta conferencia, cuyo principal objetivo es refrendar la importancia de la industria del lujo en el mundo y la influencia que tiene en el estilo de vida actual, reúne a CEOs, diseñadores, emprendedores y periodistas, que en este caso convirtieron a la capital portuguesa en el centro de atención del mundo de la moda.
Los aportes más relevantes del día llegaron de la mano de Sophie Hackford, experta en innovación tecnológica, quien habló de nuevos tejidos, como la "piel obtenida de hongos" o los cuernos fabricados artificialmente para su uso en joyería.
"La idea de que estamos limitados a los materiales que nos da el planeta está bastante anticuada", aseguró Hackford, quien, por otro lado, reconoció que el desarrollo de estas nuevas materias primas sigue siendo "demasiado caro".
La sostenibilidad estuvo presente en la conversación entre Suzy Menkes y Claus-Dietrich Lahrs, director ejecutivo de Bottega Veneta, una firma cuyo ADN cuenta con un importante componente peletero.
A pesar de ser el responsable de una firma que trabaja habitualmente con piel, Lahrs evitó la pregunta de Suzy Menkes sobre la posibilidad de sustituir los materiales de procedencia animal por otros alternativos.
El empresario aseguró que la responsabilidad medioambiental del lujo no se limita a los materiales empleados porque la sostenibilidad puede aplicarse a la manufactura del producto.
"Si mirás la manera en que producimos, no lo hacemos de forma estacional, sino que nuestras creaciones van más allá de la temporada actual", argumentó.
El poder comunicativo de la moda fue otro de los temas sobre la mesa de debate, especialmente en las intervenciones de los diseñadores Philipp Plein y Hervé Pierre, quienes tienen una visión de la industria tan diferentes como lo es el perfil de sus clientes.
Mientras el primero, nacido en Alemania, es el favorito de futbolistas como Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, el francés afincado es Estados Unidos es un huésped habitual de la Casa Blanca, donde vistió a Hillary Clinton, Laura Bush, Michelle Obama y, ahora, a Melania Trump.
Plein inauguró la jornada con una disertación con Menkes, cuyo eje fue la paradoja de la industria del lujo, que según las palabras del diseñador alemán es un sector que "no te permite envejecer pero tampoco hacer planes de futuro".
"Este mundo está cambiando demasiado rápido como para planificar incluso de acá a los próximos cinco años", explicó Plein, quien a su vez ve al lujo como un capricho.
En palabras del diseñador alemán, "si te comprás una camiseta porque te hace falta, no es lujo porque el lujo empieza cuando uno se compra sin necesidad".
Menkes tampoco logró esclarecer los planes de futuro de Hervé Pierre, aunque en su caso se debió a la discreción del diseñador, uno de los pocos que visten a Melania Trump.
De hecho, al ser consultado por la repercusión de los estilismos de Melania, dijo con humor que debe ser "muy cuidadoso" con sus elecciones.
"Si le pongo un vestido de rayas la gente empezará a decir cosas del estilo 'madre mía, está vestida de rayas, va a ir a la cárcel'", contó entre risas.
La cosmética de lujo fue la novedad de la jornada, introducida por la ex-modelo y actriz Marisa Berenson, quien, como fundadora de su firma homónima de productos de belleza, planteó la importancia del "cuidado de a salud de manera natural".
Su conversación con Menkes pronto derivó en el recuerdo de Elsa Schiaparelli, abuela de Berenson, quien recordó con cariño que la icónica y surrealista diseñadora "no quería que fuera modelo y formara parte de la industria de la moda" para protegerla del ritmo de vida que "iba a tener si entraba en este mundo".
(Fuente: Télam)
