El juez sanfrancisqueño que sobreseyó a un joven qom hablando en su idioma
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Gonzalo García Veritá ejerce en el Chaco y su actuación fue reflejada por medios de todo el país. Le comunicó la sentencia a un joven mediante una intérprete como una manera de respetar sus orígenes. En diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO destacó la necesidad de que el Estado acompañe la reinserción de los adolescentes en la sociedad.
El caso de un joven integrante de la Nación Qom que fue sobreseído en una causa por narcomenudeo en Juan José Castelli -Chaco- cobró relevancia nacional luego de que se viralizara la noticia que daba cuenta que el juez a cargo del caso le comunicara su sentencia en su propio idioma.
Ese juez es el sanfrancisqueño Gonzalo García Veritá, quien valoró que el joven -que tenía 17 años cuando fue imputado- cumplió con todos los lineamientos que se le sugirieron para reinsertarse en la sociedad.
"He valorado tu enorme esfuerzo por crecer y desde el juzgado te acompañamos para que en esta etapa nueva pueda seguir este camino alejado de lo que no te hace bien. A seguir estudiando y trabajando como venís haciéndolo. Lo que pasó, quedó atrás gracias a tu compromiso, y el de tu familia. No tendrás que pagar ninguna multa, ni tampoco hacer otras tareas para el juzgado, el juicio terminó y fue por tu compromiso. Que sigas bien, Gonzalo", fue el texto que García Veritá preparó para que su asistente, también miembro de la comunidad qom, le tradujera.
A C. -como se lo identificó en el proceso- le encontraron 200 gramos de marihuana que tenía presuntamente con fines de comercialización. Como era menor, la causa recayó en el juzgado Penal Juvenil que preside el sanfrancisqueño, que a su vez está a cargo de Niñez, Adolescencia y Familia.
A partir de ahí, si bien la fiscalía siguió su camino con la investigación y posterior imputación pidiendo la pena de Probation, el juzgado inició un trabajo tendiente a la reparación del delito cometido y a la reinserción del acusado.
"El juez de niñez comienza a desplegar una serie de medidas que tienen que ver con la restitución de derechos. Se invita al joven a retomar la escuela, a realizar tratamientos terapéuticos. Es un abordaje no vinculado estrictamente al hecho delictivo en sí porque eso es materia propia de la fiscalía", explicó el juez.
En ese sentido agregó que "el régimen penal juvenil autoriza a los jueces a no aplicar penas en determinadas situaciones. Y la forma para no aplicar esa pena que tenemos es el abordaje positivo de aquellas propuestas que les fuimos haciendo a los adolescentes. Si les pedimos que se escolaricen y lo hicieron, si no cometieron más delitos, si buscaron trabajo... es como que van sumando porotos".
"La fiscalía me pedía una Probation y yo la consideré innecesaria porque el joven había estado vinculado al juzgado ya durante mucho tiempo, llevando adelante las medidas que le íbamos imponiendo. Tenían que ver con cómo dialogar constructivamente con la sociedad y alejado de todo tipo de delito. Nunca más volvió a tener ninguna situación, ni volvió a consumir. Por esa razón se declara la finalización del proceso", añadió.
Dado el avance que mostró el joven, llegó la hora de transmitirle la sentencia, y allí fue que García Veritá se encontró con esta situación que resolvió al hablarle en su mismo idioma: "Generalmente la legislación tiene un lenguaje muy complejo como para transmitírselo a alguien que no tiene conocimientos en la materia. Y en particular es muy difícil de explicar la lógica de construcción de las decisiones que tenemos, es compleja. Si a todo esto lo proyectamos sobre comunidades indígenas".
"Su idioma materno no es el español. Entonces, nosotros debemos hacer los ajustes necesarios para que la administración de justicia verdaderamente se traduzca en un acto de políticas públicas judiciales, transformadoras. Esa fue la motivación: decirle al pibe 'es por acá', porque había cumplido con todo lo que le pedimos".
El sanfrancisqueño, que en 2008 se fue a vivir a la provincia del Chaco para realizar un trabajo de alfabetización y luego se convirtió en juez, consideró que "el desafío de la Justicia Penal Juvenil es reconocer el esfuerzo que los adolescentes hacen, que la sociedad les demanda. Y yo creo que gran parte de la viralización de esta sentencia refleja una aceptación social".
Si bien la noticia llegó a los medios nacionales, considera que "la trascendencia estuvo en las redes. Esto para mí habla del rol protagónico que tiene la sociedad en las redes sociales, la comunidad no organizada que dice 'para mí esto está bien y por eso replico y retuiteo'. A mí, como autoridad del Estado, se me levanta como un visor, una señal de que la sociedad no está pidiendo cárcel para los chicos. Parece que pide un rol activo por parte de quienes tenemos la obligación de asumirlo para que los chicos y las chicas dejen de cometer delitos. Y si los cometieron, no lo vuelvan a hacer.
García Veritá destacó el rol de "la intérprete, que se llama Mariela Carrasco, es empleada judicial miembro de la Nación QOM y estaba conmigo en el despacho. Ella es la protagonista de esta historia porque sabía bien que no se trataba no solo de una traducción lingüística como estamos acostumbrados en la cultura occidental sino que se trataba de explicar todo un contexto".
"Me dio mucha alegría escribirla a la sentencia pero no tenía idea de que después iba a pasar todo esto. Sí me causó mucha satisfacción porque soy una persona que viene trabajando hace muchos años con comunidades indígenas", agregó.
La sentencia fue un "seguí haciendo lo que venís haciendo. Fue un acto de Estado vinculado con la consolidación de un montón de decisiones que él tomó y nosotros acompañamos. Fue ponerlo a él en un rol de protagonismo por haber tomado el control de su vida".
