Sociedad
El hombre que no sabe de descansos: Rubén Viglianco y una vida dedicada a su taller
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Está jubilado, en su casa lo retan porque no se queda quieto. Desde hace más de 50 años, Rubén abre cada mañana la puerta de su taller en calle España. Entre motores, ventiladores y olor a aceite, sostiene un oficio que forma parte de su vida.
En calle España, a pocos metros de la esquina con Iturraspe, funciona un taller que no tiene cartel y que, a simple vista, parece una casa antigua más del barrio. Sin vidrieras ni anuncios, el movimiento se descubre cuando la puerta está abierta y se escucha el ruido de herramientas o el ir y venir de algún cliente. En ese lugar, hay un hombre que trabaja sin parar hace más de cinco décadas. Se trata de Rubén Viglianco, 70 años, electricista y mecánico por elección y por convicción.
Rubén comenzó el taller hace 52 años, originalmente sobre calle Iturraspe. En ese entonces estaba asociado con Juan Carlos López y de esa sociedad surgió el nombre que aún conserva el emprendimiento: Electricidad Juanca. Con el tiempo se trasladaron a la esquina de Iturraspe y España, donde permanecieron alrededor de dos décadas. Más adelante, ya trabajando por su cuenta, Rubén se instaló en el espacio actual sobre España, donde lleva 22 años.
Su formación fue en la “IPET °50 Emilio F. Olmos “. Al terminar sus estudios, trabajó en distintos talleres, entre ellos la firma Grasso y el taller de un electricista de apellido Fernández. Esa experiencia fue la base para animarse a abrir su propio emprendimiento. Años después, cuando junto a su socio evaluaron la compra de una pulpería, sus caminos se separaron: López se dedicó a la gastronomía y Rubén continuó con el taller.
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Hubo etapas de crecimiento sostenido. “En una época tenía ocho empleados”, recuerda a LA VOZ DE SAN JUSTO. Hoy el esquema es más reducido: trabaja junto a su hijo Fernando y con Horacio, quien lleva más de 40 años vinculado al taller. La dinámica del rubro cambió con el tiempo. La llegada de productos importados impactó de lleno en las reparaciones. “Salía más barato comprar algo nuevo que arreglarlo”, explicó. En la actualidad, muchas bombas o artefactos pequeños no se reparan porque el costo de los repuestos supera el valor del producto.
Aun así, el taller mantiene actividad constante. Se especializa en ventiladores, bombas y motores, incluidos equipos utilizados en el campo para bombeadores y silos. La temporada de mayor movimiento coincide con los meses de calor, cuando aumentan las consultas por ventiladores y sistemas de bombeo.
Rubén está jubilado, pero sostiene un horario fijo: por la mañana y por la tarde, como lo hizo durante toda su vida. “A las 8 estoy acá”, resume. Con el paso de los años dejó de realizar trabajos que requieren mayor esfuerzo físico, como la reparación de motores grandes, pero continúa activo en tareas que conoce al detalle.
En su casa, sin embargo, no siempre celebran ese ritmo. Rubén cuenta que su mujer suele retarlo porque pasa muchas horas en el taller, incluso los sábados. “Mi señora me pelea siempre, me dice: ‘¿pero ya te vas?’”, comenta entre risas. Aunque está jubilado, no logra quedarse quieto. Para él, venir al taller es parte de su vida diaria, una costumbre que arrastra desde hace más de 50 años y que todavía no está dispuesto a abandonar.
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La relación con los clientes es fruto de décadas de trabajo. Muchos lo conocen desde hace años y siguen acercándose al taller, aunque no haya cartel que lo identifique. El vínculo se construyó en la constancia diaria y en la permanencia en el mismo sector de la ciudad durante más de medio siglo.
Fuera del ámbito laboral, Rubén tiene otra pasión que lo acompaña desde siempre: es hincha fanático de Sportivo Belgrano. Esa misma perseverancia con la que sigue al equipo es la que marca su rutina cotidiana.
En esa antigua casa de calle España, convertida en espacio de trabajo, Rubén mantiene vigente una historia personal ligada al esfuerzo sostenido y al aprendizaje permanente. Más de 50 años después de haber empezado, su vida sigue organizada alrededor del mismo eje: el taller, las herramientas y el oficio que eligió cuando era joven.
