El hermano Antonio, símbolo de la comunidad marista cumplió 80 años
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Antonio Rue, que desempeñó una intensa tarea evangelizadora en la comunidad marista de San Francisco, regresó y en diálogo con LA VOZ DE SAN JSUTO habló sobre la fe, la juventud y el aborto.
El hermano Antonio Rue, más conocido como "hermano Antonio", es quizá el religioso más representativo del sentir marista en nuestra ciudad.
Con 80 años recién cumplidos el pasado jueves, el religioso desempeñó una intensa tarea evangelizadora en la comunidad marista local entre las décadas del '60 y el '80.
El religioso nació en Cosquín el 5 de marzo de 1940 y actualmente reside en una obra Marista ubicada en Darregueira, una pequeña localidad del sur de la provincia de Buenos Aires, casi en el límite con La Pampa.
Si bien está jubilado, esto no impide que continúe ejerciendo su pasión por la pedagogía a partir de dirigir un grupo de estudiantes de un taller de electricidad en una escuela marista.
Dueño de una amplia experiencia pedagógica y religiosa cosechada en mútiples lugares en los que dejó su huella, San Francisco representa algo muy importante para este religioso quien eligió estar en nuestra ciudad en su cumpleaños número 80.
La primera vez que llegó a la ciudad fue en 1964. "Estuve un año y luego me fui a otro destino para luego regresar entre los años 1970 y 1975. En esa época cursé el Profesorado de Letras", recordó. En otra etapa volvió por espacio de seis años y luego de un nuevo destino en la provincia de Chaco, regresó a nuestra ciudad, donde suele decir "parece que hay algo" que lo sigue atrayendo.
En todos los años de servicio religioso no dudó en asegurar que "la comunidad marista es todo para mí" a partir de lo vivido desde el punto de vista personal, de formación educativa y con el resto de la comunidad.
Con apenas 12 años, el hermano Antonio ingresó al seminario de la comunidad en Capilla del Señor en 1952 y luego continuó sus estudios secundarios en Luján. Recibido de docente comenzó a trabajar en el año 1961 con experiencias en San Luis y La Plata hasta que tres años más tarde hizo su primer desembarco en San Francisco.
Al hacer un balance sobre los momentos más importantes de su vida, remarcó "el aporte que a lo largo de todos estos años realizó la comunidad marista en distintos lugares del mundo".

Rue: "Pese a todo lo que se dice en torno al aborto, en la Argentina somos un pueblo muy pro vida".
La santidad como ejemplo y el mensaje para la juventud
Como cualquier miembro de la comunidad marista, la santidad a la que llegó el fundador Marcelino Champagnat es vivida como "un milagro de fe" y además como "un ejemplo a seguir".
Considerado como "un acontecimiento explosivo" para la fe de los hermanos maristas, Antonio dijo que al ser declarado santo, Marcelino Champagnat "dejó de ser patrimonio de la comunidad marista para pasar a ser un santo de la Iglesia Católica. Es universal".
Luego de más de 50 años de trabajo con los jóvenes, reconoció que en este momento "la juventud está muy desorientada y necesitada de acompañamiento".
"Los jóvenes buscan ser aceptados y valorados por sus pares. Buscan ser queridos en un mundo que fue hecho para vivir felices y satisfechos de nosotros mismos", indicó en su análisis.
Con el aborto en el centro de la escena política del país, el religioso marista no esquivó el tema y sobre ello comentó que "pese a todo lo que se dice en torno al aborto, en la Argentina somos un pueblo muy pro vida".
