El fútbol hecho placer
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Ataca. Defiende. Pivotea. Obstruye. Habilidoso. Inteligente. Talentoso. Veloz como un sprinter. Pausado como un estratego. Astuto. Prestidigitador con la pelota. Eje y satélite de su equipo. Todo eso hacía, todo eso fue. Y todo eso seguirá siendo el brasileño Edson Arantes do Nascimento, más conocido como Pelé.
Hace algunos años dijeron que estaba atravesando uno de los peores momentos de su vida. Afirmaban que había caídos en depresión y sin ánimos de salir de su hogar. Desde hace tiempo su salud era bastante frágil. Su vida se apagó este jueves.
Inmediatamente asomó el recuerdo de aquella foto. La suya en andas de un compañero que llevaba el 7 en la espalda y fue un wing derecho extraordinario. Su sonrisa completaba el gesto triunfal de un brazo extendido al cielo y el puño apretado. La imagen en blanco y negro fue, durante años, la primera que aparecía al despertar cada mañana. Enfrente de la cama se hallaba colgado ese cuadro pequeño que simbolizaba -aún lo hace- uno de los momentos más sublimes del fútbol: la celebración del gol.
Sacheri escribió que a veces le gusta la idea de que el fútbol nos importe tanto. "Me parece un gesto gratuito en una época en la que casi todo tiene un precio". Agrega que otras veces no le gusta tanto: "Siento que somos una manga de inmaduros, una murga de chiquilines extraviados en los vapores de la ficción". Los años pasan y persiste la misma contradicción. El gesto se mantiene gratuito, la inmadurez y las sensaciones murgueras propias de chiquilines perseveran, obstinadas, persistentes, invariables. Ese cuadrito en blanco y negro continúa simbolizando todo eso. Y sigue alojado en la retina.
"Organiza. Realiza. Improvisa. Inicia. Concreta. Dribla. Economiza. Shotea. Cabecea. Ataca. Defiende. Pivotea. Obstruye. Habilidoso. Inteligente. Talentoso. Veloz como un sprinter. Pausado como un estratego. Astuto. Recio donde hay que ser recio. Prestidigitador con la pelota. Sutil y malabarista. Eje y satélite de su equipo". Todo eso hacía, y mucho más, según la visión del gran Dante Panzeri.
Todo eso fue. Todo eso seguirá siendo. Aunque los chauvinistas reprochen que se elogie a alguien que es símbolo del fútbol identificado con la camiseta amarilla rival de toda la vida.
Su figura sigue festejando en brazos de Jairzinho. Porque todavía se mantiene como en el 70, suspendido en el aire para convertir de cabeza en el estadio Azteca. Y porque aún hace la pausa más justa y extraordinaria de la historia de este deporte para deslizar un pase exquisito a Carlos Alberto, ante la admirada sorpresa de los férreos, toscos y agresivos zagueros italianos.
Después vinieron Maradona y Messi, Cruyff y Ronaldo, Cristiano y tantos otros. Siguieron su huella. La que Panzeri dejó retratada luego de una tarde de fútbol sensacional en el cilindro de Avellaneda cuando su equipo de toda la vida -el Santos- derrotó al Racing Club: "Pelé en una cancha de fútbol es fútbol hecho placer".

