El duro retorno a casa
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Los hinchas volvieron a ser locales. Coparon en masa el Kazán Arena y regalaron una fiesta con un importante aliento hasta el final. La derrota los bloqueó. Ahora solo queda pensar en el regreso.
POR LUCIANO OLIVERO, desde Kazán
La gente volvió a decir presente y durante esta Copa del Mundo, los argentinos superaron todas las expectativas, ya que cuando uno imaginaba que venir a la otra punta del mundo sería un impedimento, fue todo lo contrario.
Los hinchas argentinos llegaron al estadio Kazán Arena con toda la ilusión, luego que muchos de ellos debieron hacer un periplo extremadamente largo y por momentos complicado para llegar, porque las rutas en el interior de Rusia no son tan seguras, y se fueron con una gran desilusión.
Banderas de Rafaela, Arroyito, El Tío y otros puntos de la provincia y el país fueron las que se vieron en las inmediaciones del estadio, en una jornada extremadamente calurosa para el verano europeo, con temperatura de 28 grados y una sensación térmica superior a los 30.
El apellido Messi se reflejó en miles de camisetas argentinas, ya que los albicelestes coparon el moderno estadio ubicado en la República de Tatarstán, y los franceses fueron apenas lunares azules en las gradas.
"Que de la mano de Leo Messi...", resonó con fuerza a poco de comenzar el partido, y las ilusiones, para con los dirigidos por Jorge Sampaoli tenían sustento.
Pero el gol de Antoine Griezmann acalló por momentos el cantar argentino que fue una explosión con el zapatazo de Ángel Di María, casi al filo del final del primer tiempo.
El descanso no fue tal para los argentinos, que cantaron y revolearon remeras y camisetas -algunos ya se habían quedado con el torso desnudo debido al intenso calor- pensando en una recuperación.
El tanto de Gabriel Mercado volvió a hacer saltar a los albicelestes y el estadio de Kazán empezó a hervir por el calor y el fervor argentino.
Sin embargo, Pavard y Mbappé volvieron a sumir a los argentinos en un cono de sombras y fueron los franceses que al ritmo de La Marsellesa se hicieron presentes, pero no por mucho tiempo.
El gol de Agüero trajo un poco de ánimo -postrero, pero ánimo al fin- y hasta en la última pelota que llevó Mascherano, antes de darle el pase a Lionel Messi, el público pedía que tire el balón al área.
El "uuuuuhhhh" final cuando el centro de Maximiliano Meza que no pudieron conectar sus compañeros marcó el final de la ilusión y el inicio de la desesperanza.
Sin embargo, el público tuvo tiempo de despedir a los jugadores con algún cántico aislado que recibió la retribución, en forma de aplausos, de ellos.
Las lágrimas ya habían inundado los rostros de los hinchas albicelestes, que iniciarán ahora el duro regreso a casa. De todos modos, créanlo, la aventura valió la pena por sobre todas las cosas, Rusia es un país maravilloso y digno de conocer y recorrer. Los ojos se llevaran miles de recuerdos, la ilusión, quedará guardada hasta Qatar 2022.
