Análisis
El domingo bisagra de Milei y Bernarte
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El presidente y el intendente inauguran hoy las sesiones ordinarias de sus respectivos órganos legislativos. Comienzan formalmente, su tercer año de gestión, que tendrá algunos desafíos sustanciales de car a al futuro. Su futuro.
Por Fernando Quaglia | LVSJ
El presidente Javier Milei inaugura esta noche el período de sesiones ordinarias del Congreso Nacional. Un par de horas antes, el intendente Damián Bernarte pronunciará su mensaje para iniciar un período similar en el Concejo Deliberante de nuestra ciudad. El mandatario lo hará en el propio edificio del Parlamento. El jefe comunal eligió hacerlo en la explanada de la Facultad Regional de la UTN San Francisco.
Admitiendo que las problemáticas de los distintos niveles del Estado obligan a los gobernantes a enfocarse en áreas diferentes, es factible interpretar que ambos discursos abren la segunda mitad de sus mandatos y asoman como antesala de un tiempo decisivo para sus aspiraciones de reelección y de permanencia en la cresta política. En este punto, se pueden trazar algunos vasos comunicantes entre los retos nacionales de Javier Milei y los locales de Damián Bernarte.
Por supuesto, no son equivalentes. Sus escalas son distintas. Y sus repercusiones en la ciudadanía serán seguramente divergentes. Pero están atravesados por lógicas de poder similares, expectativas electorales, dificultades de gestión y tiempos políticos que convergen hacia los comicios de 2027.
En primer lugar, Milei enfrenta el problema de mantener el estandarte principal de su gobierno. Que no es otro que el de conservar la estabilidad macroeconómica y eliminar el déficit fiscal. Pero tendrá que encontrar el modo de que estos objetivos dejen de ahogar a la economía cotidiana de la población, reduzcan la incertidumbre y favorezcan el empleo, entre otras variables. Bernarte, en el plano sanfrancisqueño, también tiene tensiones en este aspecto: disminución del déficit, austeridad, mitigar la presión tributaria, pero, por ejemplo, con la necesidad de exhibir la obra pública como motor de gestión. En ambos casos, el desafío del relato oficial será persuadir de que la gestión respeta la premisa de que el orden fiscal es condición indiscutible en este tiempo.
Asimismo, el presidente asiste hoy al Congreso gozando de una “primavera” política por sus últimos triunfos legislativos y el hecho histórico de haber sido el primer gobierno que logró superar la resistencia peronista a una reforma en el mundo del trabajo. Según encuestas, el intendente vive un tiempo de imagen positiva y de cierta aprobación de las líneas generales de su gestión. Sin embargo, el riesgo es similar y puede traducirse en la necesidad de que las expectativas superen a los resultados en un tiempo conflictivo, difícil y agitado.
La experiencia demuestra que mantener el capital político es decisivo. En la Nación para evitar que el costo social del reordenamiento de la economía erosione hasta niveles críticos la adhesión ciudadana que se aún se mantiene. En clave municipal el reto es casi el mismo, con la dificultad de que el manejo de las variables socioeconómicas le está vedado al intendente. Por ello, entre otras cuestiones, no puede prescindir del respaldo provincial.
Finalmente, siempre se afirma que los gobernantes rinden cuentas, resaltan lo que consideran sus logros, anuncian nuevos proyectos y disimulan sus desaciertos cuando inauguran los períodos ordinarios de sesiones de los cuerpos legislativos. En este caso, además, supone un desafío novedoso para gobiernos que ahora deberán administrar el pasaje desde una etapa de impulso inicial hacia una fase de desgaste natural del poder.
Es un domingo bisagra para Milei y Bernarte. Están obligados a que sus discursos construyan horizontes porque son, en definitiva, la campana de largada de una nueva y extensa campaña electoral.
