El choclo volvió a ser una excusa de unión y solidaridad
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La tradicional chocleada se realizó de nuevo de forma presencial, es la 11ª edición que esta vez juntó hoy a chicos de Devoto y Colonia Marina, en tanto que este jueves será el turno de San Francisco.
Por Ivana Acosta | LVSJ
Más allá de lo "raro" o inestable que estuvo el clima, los chicos de Colonia Marina y Devoto se reunieron alrededor de una hectárea de campo donde cosecharon a mano choclos en el marco de la 11ª edición de la "Chocleada solidaria". Hoy la movida será el turno de los estudiantes de San Francisco que harán su parte.
Podría decirse que es un rito anual donde los estudiantes se arremangan y hacen el trabajo de campo como se realizaba mucho antes que las máquinas facilitaran todo. Claro está su entrega tiene un fin social que los tiene como actores principales.
Pero para que todo esto sea posible es necesario que varios actores se involucren, tal es el caso de la firma Carlos Boero Romano que a través de Santiago Chialvo que coordinó la jornada tuvo incidencia directa en esta tarea rural y solidaria. "El proyecto arranca con el involucramiento de un productor que dona una hectárea de maíz, todo lo que cosechan los chicos se envía al Banco de Alimentos para utilizarlo en la compra de alimentos no perecederos", explicó a LA VOZ DE SAN JUSTO.
Se trata, en definitiva, de "una actividad que busca promover la solidaridad" y en este caso en particular que sean adolescentes de dos localidades diferentes contribuye a resaltar ese trabajo en conjunto. Además, Chialvo indicó: "El choclo es una excusa para que trabajando todos juntos se pueda llevar un plato de comida a personas que no lo tienen, por eso la cooperación es muy importante".
En la jornada de hoy participaron unos 45 chicos de Devoto y otros 25 de Colonia Marina.

La jornada de recolección de maíz en beneficio del Banco de Alimentos de Córdoba volvió a concretarse luego de dos años de pandemia.
Volvieron a encontrarse
Chialvo resaltó que el año pasado, por la pandemia, hubo una jornada "virtual" alusiva a esta fecha y si se saltea este dato sería la décima que motiva un encuentro entre diferentes colegios. También agradeció a Héctor Ferrero, propietario del campo, que donó la hectárea para trabajar y que es la tercera vez que participa en el proyecto.
Al referirse a las emociones que despierta un encuentro así señaló: "La realidad es que estamos muy contentos por volver a la presencialidad que estuvo cortada. Los colegios presentes son el Instituto José María Paz de Devoto y el Instituto Manuel Dorrego de Colonia Marina".

La "chocleada solidaria", una movida que ayuda a las familias más vulnerables. (Fotos: Emiliano Lavezzini | LVSJ)
Valiosa experiencia
Santiago Pavetti, del Instituto José María Paz, contó a este diario que de la actividad participaron compañeros de 5° y 6° año y sintetizó que "la recolección de choclos era a mano y lo obtenido se destina al Banco de Alimentos para personas que tienen necesidades alimenticias".
"Nuestra tarea es esencialmente recolectar los choclos a mano, ponerlos en bolsa, las dejamos y las cargan. Estas actividades sirven para tener una experiencia diferente y ayudar a la comunidad. Es un pequeño aporte que hacemos nosotros y la institución", subrayó.

Los estudiantes realizaron la recolección manual de una hectárea de maíz.
Los inicios
Sebastián Deym, que preside la fundación Movilizarse, es la persona que empezó con las chocleadas hace 16 años en su propia casa ubicada en Alejandro Roca, al sur de la provincia. Desde entonces se hicieron más de 200 actividades de este tipo en diferentes partes del país.
"Ideológicamente, la chocleada nace en 2001 por la crisis, el objetivo era llevar un camión de lo recolectado a un comedor de Buenos Aires ('Los caras sucias') y en 2005 recién pude concretarlo arrancando en Alejandro Roca", recordó.
El concepto es siempre el mismo, independientemente que algunas partes se haga con otro tipo de alimentos, ya que "hay un productor que pone una hectárea donde los chicos del colegio más cercano lo recolectan a mano".
"Los chicos pasan por una hectárea trabajando en equipo, con empatía, que une también a empresas atrás y sirve para movilizarnos ayudando a familias que necesitan el plato de comida", enfatizó.
En estos años ya pasaron más de 8.000 voluntarios donde originalmente la propuesta era llevar un plato de comida, pero con el tiempo le dieron "valor agregado social", esto se traduce en compartir la experiencia, por qué se hace esto, la creencia en el voluntariado y la unión.
"Los chicos se quedan con el dinero de lo que hicieron y eligen entre todos, una institución con la que se identifiquen para ayudar. Esa es un poco la idea nueva que le estamos dando a esto", cerró.
