El barrio del General
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El Barrio Obrero fue inaugurado durante la presidencia del general Juan Domingo Perón. En la fecha de un nuevo aniversario del fallecimiento del ex presidente, recorrimos este sector contemplado en barrio Hospital y dialogamos con dos de sus primeras vecinas.
Por Manuel Ruiz
La neblina todavía es espesa a las 10 de la mañana del viernes en San Francisco. El vehículo de LA VOZ DE SAN JUSTO surca las calles del noreste de la ciudad dentro de ese espesor denso en el aire y se adentra en un sector de barrio Hospital que parece de otra época, que todavía en el imaginario popular conserva su nombre original a pesar de los nuevos ordenamientos cartográficos.
Ahí están las casas construidas en los primeros años de 1950. Se ve cuando la neblina se hace clara: el barrio Obrero.
Y sí, el barrio Obrero sigue siendo el barrio Obrero; y sí el barrio Obrero sigue teniendo sus características particulares, su ritmo particular a pesar de los años y su dinamismos es por esa gente que hace el barrio, que le da vida a esas casa que fueron construidas durante la primera intendencia de Miguel Visconti, el primer intendente peronista de nuestra ciudad y que fueron entregadas por sorteo municipal, pero que responden a una característica muy puntual: son viviendas obreras, esas que marcaron sobre todo al primer gobierno peronista y que el propio expresidente Juan Domingo Perón, había anunciado en su vista a nuestra ciudad en 1948. Y adonde llegaron hace más de 50 años Mari y Norma.
Del barco al barrio de los trabajadores

Mari, detrás del mostrador de su despensa en Barrio Obrero
Maria Lovece, de 88 años, es conocida desde hace más de 50 años en el barrio por el apócope de su nombre, Mari. Ella fue una de las primeras personas que hizo del barrio Obrero su lugar en el mundo y hoy, a los 88 años sigue allí, en su casa de toda la vida. Ahí, en esa casa, funciona su almacén. El almacén de Mari.
"Vinimos de Italia en barco en el año 1954 y en 1955, con mi esposo y dos hijos, la mayor tenía cinco años y la menor en su momento, dos, empezamos a vivir en esta casa. Yo tenía un tío que era concejal y el me anotó en el sorteo de la municipalidad. Recuerdo que era un barrio municipal y los empleados de la municipalidad, la dejaron porque teníamos que pagar algo así como $100 y nadie quería pagar ese monto, yo me las arreglé haciendo trabajos de costurería, mi marido trabajaba a doble turno y llegamos y la pudimos pagar", rememora la señora.
Cuando Mari se mudó a su casa, la vivienda era de dos dormitorios, comedor, cocina y poco a poco con lo que daba el trabajo suyo en la despensa y el de su marido fueron construyendo, agrandando, primero fue el garaje, después una piecita más y después de ese garaje se transformó en despensa.
"La despensa la tengo hace 50 años, casi una vida, pero estoy chocha, nunca estafé nadie, estas manos están limpias", entre risas Mari sigue su relato, llega el huevero, apenas lo ve entrar le pide cinco maples y saca dos billetes de 50 automáticamente, sabe lo que cuesta pero igual pregunta. "Serían cien señora". Mari extiende los billetes y dice "No hay más" y vuelve a sonreír.
"Para los número ando perfecta, todavía me da el marote. Tengo la maquinita pero ni la uso", se defiende.
Norma dice que todo cambió

Norma fue una de las primeras en habitar ese sector contemplado por barrio Hospital
Lindante a la despensa de Mari está la casa de Norma, de 80 años. "Hace 61 años que vivimos acá, en el año '56 ya vivíamos acá, y el barrio cambió bastante, mucho mucho, porque hay casa que las han vendido dos o tres veces y las han reformado", explica Norma apoyada en un umbral del pasaje Laprida.
A diferencia de Mari -de la que ha sido vecina casi toda su vida-, Norma llegó al barrio Obrero luego de que los primero habitantes de la vivienda decidieran vender la casa. Allí vivió primero su marido con su familia paterna y Norma se sumó cuando la relación se asentó.
Norma comenta que disfruta del barrio, aunque para ella, con la llegada de gente joven, esa cuadra, su cuadra desde hace 31 años, ha adquirido otro ritmo, a pesar de que muchas de las casa siguen siendo iguales, o casi iguales a cuando ella se mudó.
Viviendas para los obreros
"Recuerdo con mucho cariño a Perón, hermoso recuerdo tengo. Cuando llegamos, habíamos pensado hacer una piecita y vivir ahí, pero se presentó la posibilidad de tener una casa entera así que aprovechamos. Me han tocado muy buenos vecinos. Y todo esta casi igual a aquella época", agrega Mari.
Mari tiene ahora 6 nietos y 8 bisnietos, mientras que Norma, una hija y una nieta. Es justamente la hija de Norma la que explica cuando su madre se va al almacén que es raro que la hayan encontrado en su casa a esa hora, porque suele estar en el almacén charlando con Mari y otra vecina que también vive desde siempre en el barrio.
Ellas mantienen viva la esencia del barrio Obrero, ese pedazo del barrio Hospital que aún respira los mejores años del peronismo.
