El 50% de los nuevos votantes cordobeses son pobres
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La mayoría de los adolescentes votaría por Fernández.
En un escenario en el que, según todas las encuestas, la polarización se adelantó a la elección primaria de este domingo, cada acción de campaña es un movimiento de ajedrez que puede desencadenar el caos en el tablero propio o poner en jaque al adversario.
Los mismos sondeos que vaticinan la paridad aclaran que los extremos del padrón, adolescentes que votan por primera vez y los adultos mayores con varias elecciones encima, se repelen de manera tal que pueden ser determinantes: mientras la mayoría de los más jóvenes prefiere a Alberto Fernández y a Cristina Fernández, quienes superaron los 70 años repiten los porcentajes de adhesión, aunque a la inversa. Ellos votarán mayoritariamente a Mauricio Macri y a Miguel Pichetto.
Es la grieta más profunda de los comicios.
Ese marco general tiene su capítulo en Córdoba, donde habitan unos 174 mil adolescentes menores de 18 años y 276 mil adultos mayores de 70 años, números que surgen de estimaciones oficiales. Sumados, representan el 15 por ciento del total, aunque el grupo mayoritario es el de adultos mayores (9,5 por ciento).
Para ambos segmentos etarios el voto es obligatorio, pero la Justicia no aplica multas a quienes no concurran a votar el domingo próximo, por lo que en los hechos es optativo.
En el Gran Córdoba, la estadística aporta algunas certezas: viven 75.896 adolescentes de 16, 17 y 18 años y 112.260 adultos mayores, por lo que suman 188.156 personas. Estos datos corresponden a la ponderación que realizó el Instituto Nacional de Estadística y Censos en las dos encuestas permanentes de hogares (EPH) que se tomaron para este informe, las del tercer trimestre del año 2017, cuando se realizaron las elecciones nacionales legislativas, y del primer trimestre de este año, último dato disponible.
Ese estudio es un termómetro que marca la fiebre social, que tiene alto impacto en la definición de las elecciones nacionales.
Aunque sin ser determinantes como los de un censo, los datos que arroja la EPH muestran que la calidad de vida de esos electores no escapó a la recesión de más de un año y a los efectos de la fuerte devaluación del peso que se concretó a finales de 2017, dos meses después de que Mauricio Macri ganó las legislativas.
