Ejemplo de constancia
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Armando Piovano, nacido en Lehmann, provincia de Santa Fe, pero radicado hace seis décadas en San Antonio, a kilómetros de Rafaela, conoció en 2016 la Maratón de nuestra ciudad y se enamoró de ella. Hoy, con sus radiantes 84 años, entrena día a día en su pueblo, para llegar el próximo 10 de junio, a la edición 2017.
Mientras algunos buscarán descifrar un secreto inexistente o inventar fórmulas mágicas, Armando desparrama sin vueltas los condimentos en la mesa de la redacción de este diario: "La clave es vivir feliz, levantarse todas las mañanas con ganas de moverse, de hacer cosas, caminar, ser constante, tener espíritu positivo, esa es la clave para llegar en este estado, a esta edad" afirma Don Piovano, orgulloso de sus actos y de la imagen de salud y bienestar que le da a su familia.
La historia llegó a nuestra redacción, de la mano de Ricardo, un familiar y a través de él, LA VOZ DE SAN JUSTO le extendió una invitación a Armando, para visitar nuestro diario y así conocer su historia, la que seguramente volverá a darle un tilde de color a la nueva edición 2017 del Maratón Ciudad de San Francisco.
"Como yo corro siempre, y entreno en mí pueblo, una vez me invitaron, el año pasado, a venir a la Maratón de San Francisco, me enamoró, me gustó mucho, hice los cinco kilómetros y ni bien terminé, dije que este año volvería, la estoy esperando con mucha ansiedad" comenzó explicando Piovano a LA VOZ.
- Correr a los 84 años, es sin dudas el mérito de una vida con mucho cuidado...
- Hace 63 años que estoy casado, soy un bendecido, tuve y tengo una hermosa vida, tengo mí esposa, tres hijos, ocho nietos y una hermosa bisnieta, todos ellos me dan vida día a día y las ganas de seguir entrenando, es una fortuna que disfruto día a día.
- ¿Cuándo comienza su romance con el deporte?
- Hay que cuidarse desde muy chico, estar siempre ligado al deporte, yo corría en bicicletas, jugaba a las bochas, me encanta ir a cazar, caminar mucho los campos, de todos modos, jugué toda mí vida al fútbol y esa es la principal base.
- Sos un claro ejemplo de constancia...
- Corté algunos años con la exigencia, tuve a mí mujer enferma, tuve un bajón, mental y físico, eso es fundamental, estar bien en todos los aspectos, pero después retomé y acá estoy, en plenitud, pero sí la constancia es la clave.
- ¿Se complica entrenar, con el correr de los años?
- Te mentiría si te digo que no, de todos modos el cuerpo, si bien le cuesta, ya está acostumbrado y se disfruta, pero la clave para evitar los dolores es el amor propio, yo corro todo el día, a la mañana me levanto fresco como una lechuga, estoy muy bien, feliz, mí familia es fundamental en todo esto.
- ¿Tenés alguna rutina fija?
- Lo ideal sería salir todos los días, pero ya no puedo hacerlo, me canso mucho, por eso voy variando, si bien entreno todos los días, no puedo correr todos los días, pero si caminar, voy por todo el pueblo, me conocen todos allá, me saluda la gente, disfruto mucho cuando recorro las calles, el reconocimiento de la gente me da motivación.
- ¿Cómo llegaste al maratón de nuestra ciudad?
- Me invitó un familiar y vine, me encantó, la disfruté mucho, es familiar y linda para hacer, hice los 5 kilómetros y ni bien terminé en 2016 dije que tenía que volver, estoy preparado para hacerla otra vez este año, todos los días voy contando cuanto falta, me levanto con ganas, motivado, tengo ganas de volver y lo haré si Dios quiere.
- La familia es un pilar fundamental para estos desafío...
- Sin dudas, ellos me dicen si hacerlo o no, hace poco me invitaron a Brikmann a correr, pero no estaba bien y lo ideal fue no hacerlo, ellos me cuidan y me dan las fuerzas para hacer carreras.
- ¿Esperás con ansias el 10 de junio?
- Sí, yo no vengo a competir, vengo a disfrutarla, voy a hacer los 5 kilómetros, la mayoría de ellos trotando y un poco caminando, quiero llegar, terminarla y disfrutar, si logro eso será una imagen muy positiva para mí familia, ellos se ponen feliz si consigo eso.