Educar para prevenir: el mensaje de Luciana, quien superó el cáncer de mama
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Se conmemora hoy a nivel mundial el Día de la Lucha contra el Cáncer de Mama. Una sanfrancisqueña cuenta cómo fue el proceso de recuperación.
Hoy 19 de octubre, se celebra a nivel mundial el Día de la Lucha contra el Cáncer de Mama, una enfermedad que es responsable de la muerte de 5.600 mujeres al año solo en nuestro país. Una enfermedad que si es detectada de manera temprana, quien la sufra tiene altas posibilidades de curarse.
Luciana Parisia (45) luchó contra el cáncer de mama hace dos años y con el apoyo de su familia, amigos y médicos logró superarlo. Aunque el diagnóstico le llegó a los 43, Luciana conoció la enfermedad desde chica ya que su madre y su tía también la padecieron.
Es farmacéutica, trabaja en el Hospital "J. B. Iturraspe" y pese a que por su profesión conocía bastante sobre el proceso que debía afrontar y el tratamiento, su lucha fue como la de cualquier mujer: con miedos, preguntas e incertidumbre.
Para ella, la educación en todos los ámbitos de la sociedad es una herramienta fundamental para disminuir el riesgo de contraer esta enfermedad y es el mensaje que quiere transmitir en este día relatando su experiencia de vida a LA VOZ DE SAN JUSTO.
"Como mujeres y madres creo que debemos enseñarles a nuestras hijas a autocontrolarse, a no tener miedo de confiar en un profesional, no tener vergüenza y no quedarse con dudas en nada. Lo que más podemos hacer en salud es educar, si se informa, se muestra, se concientiza con herramientas que llamen la atención se puede disminuir el riesgo. Es fundamental la educación en las escuelas, hay que romper el tabú del miedo", remarcó Luciana.
En cuanto a enfrentar la enfermedad, aseguró: "No hay que bajar los brazos, hay millones de mujeres que no pudieron salir pero también hay millones que lo superaron. Hay que levantarse todos los días diciendo: 'Yo puedo, lo voy a hacer'".
"Quiero que sepan que tengo cáncer"
"Siempre voy para adelante en la vida, cuando me dijeron que me tenían que operar era octubre, tenía que empezar el tratamiento y seguir con mis actividades en el Colegio de Farmacéuticos, renovando compañeros en la comisión. Cuando llegó el momento de presentarme ante mis nuevos compañeros les dije: 'Quiero que sepan que tengo cáncer y tal vez en mi próxima reunión me vean sin pelo', todos se quedaron paralizados y les dije mi nombre, dónde pertenecía y que estaba ahí porque amo mi profesión, fue una forma de enfrentarlo", aseguró Luciana.
Comentó que el cáncer de mama "es hereditario en mi familia, mi mamá tuvo la enfermedad hace 23 años y mi tía también, pero no tuvo la suerte de poder sobrevivir. Desde mis 17 años me realizo controles anuales", aseguró.
"El doctor Néstor Garello del Imgo de Córdoba que atendió a mi mamá colaboró desde mi adolescencia para que me autocontrolara, aunque el tumor que tuve no lo hubiera detectado con el autoexamen porque era muy pequeño, medía tres milímetros", contó Parisia.
"Hay que ponerle el pecho"
Luciana recordó que al recibir la noticia junto a su marido lo que abundó fueron las lágrimas, pero enseguida vinieron las consultas. "En ese momento hay muchas preguntas que uno se hace, por qué a mí si ya lo sufrió mi mamá, mi tía, por qué me tocó a mí; también pensé mucho en mis tres hijos, cómo explicarles. El 21 de octubre de 2015 me operaron, me sacaron el tumor, la biopsia determinó que era malo y después comenzó el tratamiento".
"Llegué a la consulta y el doctor Garello me dijo 'Lucianita, hay que ponerle el pecho', tenía que empezar el tratamiento, durante todo ese tiempo no lloré, así fue mi manera de resolverlo -aseguró-. Hice quimioterapia y rayos, es muy feo, a pesar de ser farmacéutica, conocer qué me iban a poner, el hecho de sentarme en un sillón y que una droga entre a tu cuerpo para eliminar otra cosa es algo muy fuerte".
Luciana señaló que afortunadamente mientras enfrentaba la enfermedad pudo llevar de la mejor manera su trabajo: "Dentro de todo lo malo tuve la suerte de que mi cirugía no fue tan mutiladora, no me extirparon un seno, fue más simple verme en el espejo, mis quimioterapias no hicieron que mi pelo se cayera. Esas dos pequeñas cosas a las que a veces no se les da el valor creo que realmente son muy importantes y ayudan a sobrellevar el proceso de otra forma".
Por otro lado, la entrevistada comentó que el hecho de ser profesional de la salud hizo que conociera las drogas que le recetaban y gran parte de los procesos. "Durante el tratamiento con quimioterapia no trabajé en el Hospital por el tema de las defensas que estaban bajas, pero si continué desarrollando mi profesión fuera de él, concurriendo a las reuniones del colegio de Farmacéuticos, leyendo, tratando de hacer trabajos".
"Terminé todos los tratamientos en abril de 2016 y comencé una terapia con medicación, me hago controles ginecológicos cada seis meses", afirmó la farmacéutica.
Sentirse querida un apoyo fundamental
Durante el diagnóstico y el proceso del tratamiento el apoyo de la familia es todo. "Mi papá, mi mamá que también lo vivió y con mucho dolor porque tenía que soportar que yo estuviera pasando por lo mismo, estuvieron a mi lado. Quisiera tener a mi tía Graciela conmigo porque ella fue mi ángel, siempre le pedí que me cuide y creo que también me ayudó todo este tiempo", dijo emocionada.
"También fueron importantes los médicos que me trataron; el doctor Garello y el acompañamiento de mi ginecólogo Luis Storero en San Francisco", aseguró.
Luciana contó además que fue becada por la Fundación Losano y estuvo en España capacitándose: "De ese viaje me quedaron colegas amigos que nos mantenemos en contacto a través de las redes, gente de Uruguay, México, España, Puerto Rico y me brindaron un gran apoyo. También tuve el apoyo de todos mis amigos porque realmente es un momento de tu vida donde uno se da cuenta quiénes son las personas que están al lado de uno", manifestó.
Al respecto destacó que los "mensajitos que se reciben todo el tiempo, el apoyo, te hacen sentir querida y eso ayuda. Eso hace que uno se levante todas las mañanas y diga: 'A mí me quieren y no va a pasar nada, esto va a pasar'".
El arte, una gran terapia
En medio de la lucha contra el cáncer, el arte ayudó a Luciana a hacer el camino más liviano. La pintura y el mosaiquismo también llenaron su mente de calma en momentos en que el miedo y la incertidumbre acechaban.
Hoy sigue pintando cuadros, pero solo para la familia y disfruta de su creatividad. "Durante la enfermedad me dediqué a la pintura y el mosaiquismo. Hacer la fuerza para romper una venecita o un azulejo era una forma de descargar y actualmente sigo pintando cuadros pero solamente para la familia", finalizó.
Lazos rosas y
concientización en la Plaza Cívica desde las
10
Este jueves, en el marco del Día Mundial de Lucha contra el Cáncer de Mama, la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer (Lalcec), en nuestra ciudad, junto a estudiantes de colegios secundarios realizarán una actividad de concientización en la Plaza Cívica, a partir de las 10.
En la oportunidad, integrantes de Lalcec, junto a los estudiantes repartirán a los vecinos lazos rosas, símbolo de la lucha contra el cáncer de mama, y folletos informativos acerca de la prevención de la enfermedad.
En tanto, desde la institución informaron que a fines de octubre se realizarán mamografías ya que actualmente se encuentra en reparación el digitalizador del mamógrafo con el que cuenta la institución.
