Eduardo Sacheri: “Uno nunca sabe para todas las cosas que sirven los libros”
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El escritor pasó por la Feria del Libro de San Francisco para presentar dos novelas vinculadas con la Guerra de Malvinas. En diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO, habló de la memoria, de su relación con los lectores, del éxito de El secreto de sus ojos y de las historias que nacen de la vida cotidiana. También hubo lugar para el fútbol y su particular interés por las categorías del ascenso.
Hay libros que llegan en el momento justo.
Eduardo Sacheri probablemente nunca llegue a saber qué significaron sus historias para cada uno de sus lectores. Pero disfruta de encontrarse con ellos, escucharlos y descubrir hasta dónde pueden llegar las palabras que alguna vez escribió.
Durante su visita a la Feria del Libro de San Francisco, el escritor argentino habló sobre esa relación que se construye entre quienes escriben y quienes leen, pero también sobre los temas que atraviesan su obra y su propia vida.
La conversación con LA VOZ DE SAN JUSTO comenzó con la Guerra de Malvinas, motivo de las dos novelas que presentó en la ciudad, y fue encontrando otros caminos: la amistad, el amor, el fútbol, el éxito de El secreto de sus ojos y la necesidad de escribir.
Entre sus reflexiones apareció una frase que resume buena parte de su manera de entender la literatura: “Uno nunca sabe para todas las cosas que sirven los libros”.
Malvinas, una memoria incómoda
Las dos novelas que Sacheri publicó el año pasado tienen como eje la Guerra de Malvinas de 1982. La elección no fue casual. Como escritor y profesor de Historia, considera que todavía existen aspectos del conflicto sobre los que resulta necesario conversar.
“Me da la sensación de que, si bien Malvinas es un tema que está presente en nuestra sociedad, la Guerra de Malvinas nos es una memoria incómoda”, explicó.
Y agregó: “Me parece que las memorias incómodas está bueno charlarlas. Y la literatura es una manera de invitar a conversar”.
Para Sacheri, existe una diferencia entre la presencia de Malvinas en la sociedad argentina y el lugar que ocupa específicamente la guerra en la memoria colectiva.
“Una cosa es el tema Malvinas y la otra es el tema Guerra de Malvinas. Yo te diría que el tema Malvinas, como reivindicación, como reclamo, como postura argentina, sí, está. Y me parece que en eso puedo hablar con chicos de cualquier escuela de la Argentina y lo tienen presente”, sostuvo.
Sin embargo, entiende que no sucede exactamente lo mismo cuando se aborda el conflicto bélico.
“El tema de la guerra, por esto que te decía antes, tal vez, de que es una memoria más incómoda, está a lo mejor no tan presente”, reflexionó.
En ese sentido, la literatura aparece como una herramienta para acercarse a una parte dolorosa de la historia argentina, recuperar preguntas y abrir conversaciones que muchas veces quedan pendientes.
Historias que podrían ser nuestras
La amistad, el amor y el fútbol aparecen una y otra vez en los libros de Sacheri. Sus personajes no necesitan vivir situaciones extraordinarias para resultar interesantes. Son personas comunes, con problemas, alegrías y contradicciones que muchas veces se parecen a las de quienes están del otro lado de las páginas.
Esa identificación también se percibió durante su paso por San Francisco, en el intercambio con los lectores que se acercaron a saludarlo y llevarse un libro firmado.
Cuando se le preguntó por esa cercanía, el escritor reconoció que es uno de los aspectos que más disfruta de su trabajo.
“Los temas de mis libros no los elijo para que sean temas de mis libros, sino que son los temas de mi vida”, señaló.
Y continuó: “Entonces, como a lo mejor son primero los temas de mi vida, luego los temas de mis libros, capaz que eso los pone como más cerca de la vivencia de mucha gente”.
Para Sacheri, esa coincidencia entre sus intereses personales y las experiencias de sus lectores permite construir un vínculo que va más allá de las historias.
“Capaz que es un lindo lugar para encontrarnos con los lectores. Yo disfruto mucho que la relación sea así de cercana y así de afectiva”, expresó.
El escritor también destacó la importancia de los espacios que permiten ese contacto directo con el público.
“Me parece que lo más lindo que tiene la literatura es que los libros sirven para un montón de cosas. Y uno nunca sabe para todas las cosas que sirven los libros”, afirmó.
Y añadió: “Por eso es tan importante que haya ferias y que los lectores y los autores nos encontremos. Porque es algo hermoso que los libros circulen y nos conecten”.
Escribir porque hace bien
Su trayectoria literaria tuvo uno de sus momentos más importantes cuando El secreto de sus ojos, la película basada en su novela La pregunta de sus ojos, ganó el Oscar a mejor película extranjera.
El reconocimiento internacional amplió el alcance de su obra, pero no cambió las razones por las que comenzó a escribir.
“Yo sigo escribiendo porque me hace bien. Me gusta escribir, me hace bien escribir para aclararme la cabeza, para hacerme preguntas”, contó.
Cuando recuerda sus comienzos, reconoce que nunca imaginó que una de sus historias pudiera llegar tan lejos.
“Que alguno de mis libros haya ido al cine y El secreto de sus ojos haya sido un exitazo y haya ganado un Oscar no es algo que uno pueda pensar, ni siquiera desear, porque está como afuera del radar, me parece”, explicó.
“Pero fue muy bueno para mi carrera, fue estupendo”, agregó.
A pesar de aquella repercusión mundial, Sacheri sigue encontrando en la escritura un espacio personal, una manera de ordenar pensamientos y plantearse interrogantes.
El fútbol que se parece al nuestro
La conversación también encontró un punto de encuentro en el fútbol. No solamente por la pasión de Sacheri por Independiente, sino por su interés en las categorías del ascenso y en esos personajes que abundan en las canchas del interior argentino.
El escritor recordó su infancia en Castelar, una localidad bonaerense que, con el crecimiento urbano, fue cambiando su fisonomía.
“Yo me crié en Castelar, que es un pueblo de la provincia de Buenos Aires, que está muy cerca de la capital, está a 40 kilómetros. Hoy en día ya es medio como parte de la gran ciudad. Pero cuando yo era chico, estoy segurísimo que se parecía mucho más a San Francisco que a la capital”, contó.
Y añadió: “Yo me siento mucho más cómodo en horizontes de esa pequeña escala”.
Esa mirada también se refleja en Papeles en el viento, una novela en la que un grupo de amigos compra el pase de un futbolista conocido como Pitilanga.
Un personaje que perfectamente podría haber jugado en alguna liga regional de nuestra zona, donde las historias de jugadores que persiguen oportunidades, cambian de club o intentan sostener sus carreras forman parte de la vida cotidiana.
Sacheri reconoció que ese universo futbolero le resulta especialmente familiar.
“Yo sigo naturalmente en Primera porque soy de Independiente, que es mi club, pero miro mucho más fútbol del Ascenso, Nacional B, Federal A. Me entusiasma muchísimo más que mucho fútbol de Europa, por ejemplo”, aseguró.
La explicación es sencilla: “Porque lo siento mucho más cercano a mi propio horizonte, a mi propia experiencia”.
Y cerró con una imagen que cualquier seguidor del fútbol del interior puede reconocer: “Estoy muy habituado a ver pitilangas de todo tipo en esas canchas chúcaras de la Argentina”.
En esas canchas, lejos de los grandes escenarios y de las figuras internacionales, Sacheri encuentra un fútbol que conoce de cerca. El de los clubes de barrio, los jugadores que persiguen sus sueños y las historias que rara vez llegan a los titulares.
Un universo que también alimenta su literatura y que permite reconocer, entre sus personajes, a alguien que alguna vez vimos jugar, a un amigo o a un vecino. Porque Sacheri no necesita buscar demasiado lejos para encontrar una buena historia. Muchas veces, le alcanza con mirar a su alrededor.
