Donaron 300 porciones de tallarines para los merenderos y comedores
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Martín Ferreyra y Andrés Tassi elaboraron 40 kilogramos de tallarines y los donaron a los comedores y merenderos para ayudar a los que no tienen un plato de comida en medio de esta cuarentena.
El barrio Sarmiento presenta varias caras. Uno de los sectores más castigado por los robos y la inseguridad de nuestra ciudad y donde se ven a muchas familias en situación de vulnerabilidad.
En una de las esquinas más emblemáticas del barrio, Martín Ferreyra y Andrés Tassi, son propietarios de un negocio de elaboración y ventas de pastas caseras. Estos jóvenes domaron la semana pasada 40 kilogramos de tallarines para los comedores y merenderos de nuestra ciudad.
Estos dos primos -que toda su vida estuvieron relación con este lugar- están acostumbrados a colaborar con diferentes instituciones y ONG de la zona. Pero la llegada del coronavirus y el aislamiento social obligatorio para evitar su propagación motivó a llevar a cabo un proyecto de mayor magnitud.
Pusieron manos a la obra y elaboraron más de 40 kilos de tallarines caseros que se convirtieron en 300 de platos de comida para personas que asisten a comedores.
Ricos, caseros y nutritivos
Siempre pensando en hacer algo por la comunidad, Andrés contó que la idea surgió entre ambos y que están contentos porque después de publicar las fotos en su página de Facebook muchas personas se interesaron para sumarse a las iniciativa. "Siempre hicimos donaciones, pero nunca en la magnitud como lo hicimos en esta oportunidad. Además, lo que más recatamos y nos da orgullo que se sumó todo nuestro equipo trabajo", aseguró el comerciante.
De toda la variedad de pastas caseras que elaboran en local, los cocineros pensaron en los tallarines, uno de sus productos estrella. "Son ricos, caseros y nutritivos para llenar la panza de todos. Además, sabemos que rinde para alimentar a muchas personas", indicaron.
Con las nuevas reglamentaciones y ante los estrictos controles de sanidad que impuso el municipio, los cocineros se comunicaron con el gobierno local y ellos fueron los encargados de repartirlos entre los comedores.
Función social
Los comerciantes contaron que el barrio donde está ubicado muchas familias la estaba pasando muy mal antes de la cuarentena. "Acá se nota mucho el hambre, porque habitualmente la gente se acercan a pedir ayuda. Nosotros, además de vender alimentos, consideramos que tenemos una función social y lo que siempre nos enseñaron nuestros padres es que debemos ayudar al prójimo".
También señaló que no son los únicos y que muchos vecinos brindan apoyo a los que menos tienen. En el barrio hay un esfuerzo mutuo entre todos para cuidarnos y cuidar a los más vulnerables. Nos preocupa que los chicos no estudien y eso es más difícil de cambiar pero un plato de comida no se le niega a nadie".
"Pensar que una familia no tiene que poner en su mesa, nos hace sentir muy mal. La situación estaba fea en la Argentina y esto lo acrecienta, pero también es momento de reflexionar y priorizar. La buena alimentación es salud y nosotros queremos ser parte de eso", afirmó.
Por otro lado, los jóvenes dejaron abierta a otras personas a sumarse a la iniciativa. "La idea es seguir elaborando y acercamos a otras instituciones sumando a otras empresas que quieran colaborar para redoblar la apuesta", concluyó Andrés.
