Domingo electoral: una nueva oportunidad
La situación del país no permite más demoras. La campaña dejó en evidencia la distancia enorme entre los afanes de la dirigencia política y las necesidades de la gente. En estas elecciones de medio término, el Gobierno nacional se encuentra en una encrucijada y el resultado de la votación podría tener repercusiones a largo plazo.
El derecho al voto y la realización de elecciones libres, periódicas, competitivas y plurales siguen siendo criterios esenciales para distinguir un régimen democrático de uno que no lo es. No hay democracia sin el voto popular. Por ello, cualquier domingo de elecciones es trascendente en la vida de una República.
No obstante, esta condición necesaria, no es suficiente en la mayoría de las circunstancias en las que se desenvuelve una sociedad que pretende progresar y vivir en libertad. Por cierto, la participación de la población excede al mero acto de votar. La responsabilidad que significa ejercer la ciudadanía es vital para comprender que ninguna sociedad puede desarrollarse y garantizar un mejor futuro. Gozar de los derechos reclama también cumplir con los deberes cívicos fundamentales en el marco de la ley.
No es antojadiza la apelación al ejercicio de la ciudadanía en los párrafos que inician estas reflexiones sobre los comicios legislativos que se celebran hoy. Luego de una campaña proselitista en la que ha quedado en evidencia la distancia enorme entre los afanes de la dirigencia y los intereses y necesidades de la mayoría de la población, el voto tendrá que convertirse en el elemento que dé inicio a una etapa en la que el descontento existente se traduzca en un cauce positivo, en la que la participación social trascienda las simpatías políticas y las ideologías para retomar el camino perdido.
La situación del país no permite más demoras. Hace ocho años, en ocasión de las elecciones legislativas de 2013, en esta columna se escribió: "Parece mentira que no se haya comprendido la importancia del debate adulto en las cuestiones públicas, procurando atenuar la historia reciente de enfrentamientos que ha enlutado al país y que desde el poder se sigue evocando con aires de relato épico. Resulta inconcebible que la convocatoria al voto popular de hoy haya sido dominada por la acritud, las asperezas y las agresiones".
Los mismos desencuentros, azuzados y aumentados, persisten. Y han generado problemas que auguran más pesares: pobreza a niveles escandalosos, inflación indetenible, inseguridad galopante, acuerdos demorados, educación en el tobogán, falta de Justicia evidente, disputas verbales y chicanas que dominan la escena, explicaciones ridículas de la realidad, aparición de discursos de odio, profundización de la grieta, entre otras cuestiones. Así se conforma el "combo" que los argentinos se vieron obligados a combinar con el drama de la pandemia, los cientos de miles de compatriotas fallecidos, los estragos productivos que produjo el extenso encierro y el trasiego hacia el pesimismo.
Pese a todo, bienvenida sea esta nueva elección legislativa. La democracia, periódicamente, brinda este tipo de oportunidades a la ciudadanía para comenzar a torcer las instancias negativas que hemos acumulado en tiempos recientes y para consolidar la vigencia de las instituciones. No es desdeñable este nuevo punto de partida que la democracia nos vuelve a presentar para, de este modo, ir despejando la agobiante incertidumbre y encarar el desafío de revertir la empinada cuesta.
