Sociedad
Día del Mecánico: el oficio que evoluciona y la confianza que se construye después de la venta
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/dia_del_mecanico.jpeg)
En el Día del Mecánico, el equipo técnico de Post Venta de Toyota Milanesio en San Francisco abrió las puertas del taller para mostrar cómo el oficio se transformó sin perder su esencia. Liderados por Andrés Deusebio, gerente de Post Venta, los técnicos Sebastián Oliva, Gonzalo Arnold, Leandro Gatti y Julián Guisiano, junto a los colaboradores Marcelo López y Sergio Repiso, hablan de vocación, capacitación constante y del rol clave que cumple el servicio técnico en la fidelidad del cliente. “El primer vehículo lo vende la venta; el segundo, la posventa”, resume Deusebio.
Por María Laura Ferrero
El sonido metálico de las herramientas, el movimiento coordinado entre elevadores y computadoras de diagnóstico, el olor inconfundible del taller y la precisión de cada procedimiento forman parte de una escena cotidiana en el área de Post Venta de Toyota Milanesio, en San Francisco. Pero detrás de cada reparación y cada servicio hay algo más que técnica: hay historias de formación, paciencia y compromiso.
Sebastián Oliva es parte de esa historia. Egresado del Ipet N° 50 “Ing. Emilio F. Olmos”, la tradicional Escuela del Trabajo, encontró en la especialidad técnica el camino hacia la mecánica casi sin planearlo. “No tenía claro desde chico que iba a ser mecánico, pero la elección de la especialidad en el colegio me llevó al oficio”, recuerda. Hace 18 años que trabaja en la concesionaria. “Desde que salí del colegio ingresé acá y me mantengo hasta ahora. Hay momentos en que se reniega, es complicado en algunas cosas, pero me gusta lo que hago”.
Gonzalo Arnold comparte ese recorrido que empieza en el aula y se consolida en el taller. También egresado de la Escuela del Trabajo, llegó desde un pueblo cercano para cursar el secundario técnico. “De chico me gustaban los autos y las motos, pero no tenía claro ser mecánico. El oficio me atrapó en la escuela”, cuenta. Hace 23 años que integra el equipo. “Soy una de las pocas personas que puede decir que trabaja de lo que le gusta. A veces uno protesta, reniega, pero cuando resolvés un problema complejo, es muy gratificante”.
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/dia_del_mecanico_1.jpeg)
En el caso de Julián Guisiano, la vocación nació en el ámbito familiar. “Desde muy chico me gustaba desarmar todo. Mi papá era mecánico y mi patio de juego era el taller”, dice. Cursó hasta tercer año en la EFO y luego completó su formación en el Instituto Superior Técnico Renault, en Córdoba. Hace cuatro años ingresó al concesionario. “Hoy la capacitación es constante. Siempre hay algo nuevo para aprender”.
Leandro Gatti, también egresado de la Escuela del Trabajo, comparte la misma base técnica que varios de sus compañeros. Reconoce que la formación escolar fue el punto de partida, pero que el aprendizaje continúa todos los días en el taller y en las instancias de capacitación permanente que exige la marca.
El equipo se completa con Marcelo López y Sergio Repiso, quienes colaboran en tareas de mantenimiento y lavadero. Puede parecer una función secundaria, pero en la dinámica del servicio técnico cada detalle suma. “Somos parte del equipo”, dicen. Y lo son: porque la experiencia del cliente no termina en la reparación, sino en cómo recibe su vehículo.
El oficio que no se detiene
La mecánica actual exige algo más que conocimiento práctico. Los vehículos incorporan sistemas electrónicos, sensores, asistentes de conducción y, en muchos casos, tecnología híbrida.
“El principio básico de la mecánica sigue siendo el mismo, pero todo se fue complejizando”, explica Arnold. “Hoy los sistemas electrónicos y de seguridad hacen que el trabajo sea distinto. Eso mejora el confort y la seguridad de las personas, pero también implica que nosotros tengamos que estar preparados para resolver situaciones cada vez más técnicas”.
Andrés Deusebio lo sintetiza con claridad: “El oficio ha ido evolucionando y cada vez se especializa más. Desde 2012, con la llegada de los vehículos híbridos a nuestra marca, se abrió una nueva etapa. La capacitación ya no es opcional: es permanente”.
En Toyota Milanesio, el programa de formación está articulado con Toyota Argentina. “Tenemos un plan de capacitación donde rendimos exámenes, pasamos etapas y nos mantenemos actualizados”, explica Oliva. A eso se suman boletines técnicos y circulares que informan cambios en especificaciones o sistemas. “Un mismo modelo puede incorporar modificaciones y nosotros tenemos que estar preparados para entenderlas y trabajar sobre ellas”, agrega Deusebio.
“La rueda de la tecnología no para”, afirma el gerente. “Y si la tecnología avanza, nosotros tenemos que avanzar con ella”.
Paciencia, vocación y vínculo
Si hay una palabra que se repite es paciencia.
“A veces no te salen las cosas por algo simple y estás tan negado que no lo ves”, reflexiona Arnold. “Hay que poner paño frío, calmarse y mirar desde otro lado”.
El taller no solo resuelve fallas mecánicas: también administra expectativas. “La gente viene porque necesita una solución. A veces llega rápido; otras no tanto. Y también tenemos que saber explicarlo”, coinciden.
Con el paso de los años, el vínculo con los clientes se fortalece. “Se genera confianza. Hay personas que vienen hace mucho tiempo y se construye una relación más cercana”, cuentan.
Y esa confianza tiene un impacto directo en la marca. “Toyota Argentina siempre dice que el primer vehículo lo vende la venta y el segundo lo vende la posventa”, subraya Deusebio. “Cuando el cliente se siente contenido y recibe una buena respuesta en el mantenimiento o la reparación, vuelve a confiar”.
En ese sentido, el taller deja de ser un espacio puramente técnico para convertirse en un pilar estratégico.
Cuestión de peso
Entre diagnósticos complejos y sistemas híbridos, también hay lugar para situaciones inesperadas.
Una clienta llegó preocupada porque su Toyota Etios emitía la alarma del cinturón de seguridad aun cuando ella estaba correctamente abrochada. Tras revisar el sistema, el equipo descubrió la causa: una sandía de gran tamaño apoyada en el asiento del acompañante activaba el sensor de peso.
“El asiento detectaba que había alguien sentado y, como no tenía cinturón puesto, sonaba la alarma”, cuentan entre risas. La solución fue tan simple como insólita: abrochar el cinturón… a la sandía.
“No siempre es así de sencillo —admiten—, pero cuando el problema se resuelve, es gratificante”.
Qué se festeja
El Día del Mecánico en Argentina se conmemora el 24 de febrero en homenaje a la creación del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), fundado en 1945. La fecha reconoce el rol fundamental de quienes trabajan en talleres, concesionarias y servicios técnicos, sosteniendo la movilidad de miles de personas y acompañando la evolución tecnológica de la industria automotriz.
En el taller de Toyota Milanesio, la fecha no es solo una efeméride: es el reconocimiento a un oficio que cambió con el tiempo, que se capacitó, que incorporó tecnología, pero que mantiene intacto su núcleo esencial: el trabajo en equipo y la responsabilidad de responder.
Porque, como repiten en el concesionario, la confianza no termina cuando se entrega el vehículo. Empieza ahí.
Puede interesarte
