Di Monte inauguró Sala Lucero, el primer espacio para acompañar a familias ante la muerte perinatal
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Permite despedir y recordar a bebés que mueren antes de nacer o al poco tiempo de vida. La iniciativa llega de la mano de “Hola y Adiós”, grupo creado por una mamá que perdió a su hija.
La empresa Di Monte inauguró Sala Lucero, un espacio pensado para acompañar a las familias que atraviesan una muerte perinatal. Se trata de la primera sala velatoria para bebés en la Argentina y fue creada para ofrecer un lugar cálido donde los padres puedan conocer, despedir y conservar recuerdos de sus hijos que fallecen al inicio de la vida.
La iniciativa surgió a partir del trabajo conjunto entre Di Monte y la fundación Hola y Adiós, organización que brinda apoyo emocional, concientización y educación sobre el duelo perinatal. La propuesta busca que las familias puedan transitar ese momento respetando sus tiempos y poniendo el foco en el vínculo que permanece luego de la muerte.
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Durante la inauguración estuvieron presentes Antonio Di Monte, propietario de la empresa Di Monte S.R.L.; César Gabrieloni, CEO de la firma y actual presidente de la Asociación de Empresas de Servicios Funerarios de la Provincia de Córdoba (AESFAC); y Laura Botta, impulsora de Hola y Adiós.
“Cuando la muerte llega al inicio de la vida, queda mucho amor y poco tiempo”, expresó Botta, una mamá sanfrancisqueña que perdió a su hija poco tiempo después de nacer y que, a partir de esa experiencia, creó la fundación.
Gabrieloni explicó que existen situaciones en las que un bebé fallece antes de poder llegar a su hogar. “Esos padres, hermanitos, abuelos que estuvieron esperando a ese bebé, que de repente no se lo van a poder llevar a su casa, sino que tienen que conocerlo y despedirlo porque fue cortito su paso por la vida, tengan un lugar para que ese momento sea más llevadero”, señaló.
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“Cuando la muerte se da al inicio de la vida, queda mucho amor y poco tiempo y por eso se necesitan estos espacios”, sostuvo. Además, planteó la importancia de “mirar el vínculo que queda”.
La iniciativa también se relaciona con la Ley 11.008, sansionada en Córdoba, que contempla a los bebés de menos de 500 gramos y menos de 22 semanas.
Junto a Gabrieloni, trabajaron para que esos bebés pudieran ser sepultados en un nido o en un cajón de su tamaño.
Botta también destacó el vínculo con Di Monte y recordó que Antonio Di Monte tuvo un gesto de humanidad cuando falleció su hija. “Ęl, 31 años después volvió con esa humanidad de un empresario por el que como sanfrancisqueña, como mamá, como referente de muchos padres, siento mucho orgullo”, expresó.
“No se puede despedir lo que no se conoce”, concluyó Botta sobre la importancia de esta sala.
