Industria
Despidos en ZF: la apertura importadora golpea a la planta de San Francisco
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La empresa confirmó 43 desvinculaciones en su planta local. Días antes, su director general había advertido por el impacto de la apertura de importaciones y reclamado reglas de juego equilibradas para sostener la producción y el empleo. “Si me replican las condiciones de China, puedo tener un producto igual o más barato”, sostuvo Andrés Fava.
La empresa ZF Argentina confirmó el despido de 43 trabajadores contratados en su planta de San Francisco, en un contexto marcado por la fuerte suba de importaciones y la caída de la producción local. La decisión se conoció luego de que el director general de la firma, Andrés Fava, expusiera públicamente su preocupación por el rumbo de la política industrial y el impacto de una apertura comercial que consideró “desequilibrada”.
ZF Argentina fabrica amortiguadores en San Francisco y forma parte del grupo alemán ZF Group. La compañía cuenta con siete plantas en Sudamérica, aunque sólo produce este tipo de componentes en nuestra ciudad. “Está bien tener una economía abierta, pero si no se hace con cierta racionalidad a la larga es contraproducente”, sostuvo Fava, al advertir sobre los efectos de la competencia externa en condiciones desiguales.
Previo a la confirmación de los despidos, el directivo había señalado que el crecimiento de las importaciones fue “abrupto”, con predominio de productos de origen asiático. En ese marco, aseguró: “Si me replican las condiciones de China, puedo tener un producto igual o más barato”, en alusión a costos laborales, tributarios y regulatorios que hoy enfrentan las empresas locales.
Fava reclamó reglas claras y sensibilidad por parte del Gobierno nacional. “Entendemos los desafíos, pero llega un momento en que no importa lo que hagas. Nada es suficiente cuando la situación no es razonable, cuando la cancha no es plana”, afirmó, retomando conceptos desarrollados en una columna de opinión titulada “La ciclotimia argentina”, publicada en el sitio especializado A Rodar.
En ese texto, el director de ZF cuestionó el carácter pendular de la política económica. “Allí donde antes vivíamos con las fronteras comerciales prácticamente cerradas, hoy pasamos al extremo opuesto”, escribió, y sostuvo que tras años de restricciones se pasó a una apertura acelerada que dejó a muchas industrias “sin defensas”. Según su mirada, “desde poco más de un año a esta parte se tumbaron las barreras arancelarias, y ahora los chinos se hacen un festín mientras queda el tendal de industrias que no tienen cómo defenderse ante condiciones tan desparejas”.
Para graficar el escenario, Fava apeló a una metáfora: comparó la economía argentina con un viaje entre Córdoba y San Francisco alternando por la banquina derecha y la izquierda. “Si llega a destino, el tortuoso viaje le llevará como mínimo tres o cuatro veces más de tiempo, dañará el vehículo y además tendrá un viaje en extremo peligroso e incómodo”, describió. A su entender, esa imagen resume lo que hoy padece la industria manufacturera nacional.
El directivo aclaró que el reclamo no apunta a regresar a una economía cerrada. “¿Qué pretendemos en la industria? ¿Que otra vez se levanten las rejas y convirtamos esto de nuevo en un zoológico? No, nada más alejado que eso”, sostuvo. Y agregó que lo que se necesita es “que la cancha no esté inclinada ni para un lado ni para el otro, que esté simplemente nivelada”.
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En términos concretos, advirtió que mientras se discuten reformas laborales y tributarias, la apertura indiscriminada puede profundizar la pérdida de empresas y puestos de trabajo. “Si en el entretanto no se hace algo para mínimamente cuidar la industria nacional, quedará el tendal de empresas y de laburantes devenidos en nuevos desempleados”, alertó.
La situación de ZF se suma a la de otras industrias de San Francisco que atraviesan un escenario complejo. Desde la empresa insistieron en que los esfuerzos por ganar competitividad existen, pero no alcanzan. “Venimos trabajando desde hace años para ser más eficientes. Si no lo hubiéramos hecho, ya no existiríamos”, afirmó Fava, aunque reconoció que “todo lo que hacemos puertas adentro es insuficiente para, aunque sea, empatar la batalla”.
