Desarrollo, trabajo y conocimiento
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El reconocimiento de la educación y de la actividad intelectual como factores de generación de la riqueza es hoy innegable. La capacitación laboral y el direccionamiento de las políticas universitarias hacia la capacitación y la formación de cuadros, es una prioridad que no se puede eludir. Nuestra editorial de hoy.
El director del Programa Argentina 2030, Eduardo Levy Yeyati, sostuvo recientemente que las empresas que demandan mano de obra altamente calificada en procesos de innovación y desarrollo "deberían tener un tratamiento especial", aunque destacó que la "mayoría de los trabajadores del futuro" no tienen "la formación que deseamos". "Hay una fuerte apuesta hacia sectores basados en mano de obra calificada y conocimiento. Hay que vender bien y caro nuestro trabajo. Esto implica que el trabajo sea sofisticado, que agregue valor y conocimiento y, con base en esto, posiblemente los sectores que demanden trabajo de esta calidad tengan que tener algún tratamiento especial", expresó.
El programa Argentina 2030 es un espacio plural y multidisciplinario que invita a involucrarse en la elaboración de una visión compartida del desarrollo de la Argentina a mediano y largo plazo. Pretende ser una herramienta generadora de diálogo y consenso sobre el porvenir nacional que se establezca como faro orientador de las políticas de Estado. Además, procura anticipar a las tendencias con impacto global hacia 2030 e identificar las oportunidades y desafíos que estas generarán para la Argentina.
Este programa oficial que cuenta con el apoyo de un vasto abanico del sector privado ha llevado adelante numerosas conferencias y jornadas en las que se pone de manifiesto el gran desafío que tendrá el país en los próximos años: la necesidad de potenciar el conocimiento para que el trabajo sea cada vez más calificado.
Es que las teorías económicas tradicionales determinaban que los factores centrales del crecimiento eran el capital y la fuerza laboral. Sin embargo, las nuevas concepciones, como la del estadounidense Paul Romer, agregan como esenciales también al conocimiento tecnológico disponible y el grado de calificación del recurso humano. Las teorías del crecimiento endógeno aportan también numerosas variables que determinan la importancia del conocimiento como un recurso productivo. Lo ubican al mismo nivel de los tradicionales, lo que establece un rasgo distintivo de los procesos económicos de la sociedad contemporánea.
Por ello, el reconocimiento de la educación y de la actividad intelectual como factores de generación de la riqueza es hoy innegable. Mucho más en una sociedad que exige la cualificación profesional y técnica, que no sólo es un título superior, sino también una expresión tangible de desarrollo. Por esto, la capacitación laboral y el direccionamiento de las políticas universitarias hacia la capacitación y la formación de cuadros, es una prioridad que no se puede eludir.
