De vender rosquitas fritas a conocer Ushuaia en moto
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Emanuel Luraschi de la localidad santafesina de San Justo llegó al fin del mundo pero 750 kilómetros antes, quedó varado en un pueblo a causa de la cuarentena por el coronavirus y tuvo que vender su vehículo para sobrevivir. Sin embargo, compró otra 110 cc y logró su objetivo.
¿Quién dijo que los sueños no se pueden cumplir? Emanuel Luraschi, de la localidad de San Justo en la provincia de Santa Fe, pasó por San Francisco en su regreso a casa desde Ushuaia en su motocicleta 110 cc.
El joven de 28 años, docente de Escuelas Técnicas, técnico electromecánico y electricista, lleva más de dos años viajando por la Argentina. Pero el año pasado, debido a la pandemia por el coronavirus, Luraschi quedó varado y casi no llega a cumplir su objetivo, que era conocer el último terruño del territorio argentino.
A pesar de todos los inconvenientes, el profesor pudo cumplir su sueño. Antes del regreso a casa, hizo una parada técnica en a LA VOZ DE SAN JUSTO y nos relató su viaje lleno de historias y anécdotas.

Emanuel es docente y a pesar de los contratiempos, llegó a Ushuaia (Foto: Manuel Ruiz)
La travesía
Cuando terminó las suplencias como docente en escuelas técnicas en diciembre de 2019, Emanuel empezó a planificar su viaje. ¿El destino? Ushuaia. "Nunca salí del pueblo, no conocía ni Santa Fe capital, menos aún tuve alguna vez unas vacaciones familiares pero elegí ese destino porque veía en las redes sociales a los motoqueros que recorrían la Ruta Nacional 40 y eso me movilizaba mucho", dijo Emanuel.
La idea era viajar en diciembre de aquel año partiendo hacia Entre Ríos y recorriendo Corrientes, Misiones y "bajar" por la Ruta Nacional 40, pero el viaje se postergó hasta el 12 de febrero del 2020 y decidió tomar otra ruta. "No tenía dinero, era todo o nada y lo que Dios quisiera", contó.
La primera parada fue San Francisco. Luego le siguieron Córdoba Capital, Carlos Paz, Tanti, San Luis, Mendoza y finalmente llegó el turno de tomar la emblemática Ruta 40, la más esperada por todos los viajeros del país. "Fue muy loco. Viví sensaciones que no puedo explicar".
Varado en el sur
El viaje casi no tuvo contratiempos. El 16 de marzo -a 3 días antes del aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el gobierno nacional a causa del coronavirus-, Emanuel llegó a la localidad de 28 de Noviembre, en la provincia de Santa Cruz,.
"Ese lugar es un pueblo dedicado a la minería carbonífera y ya no tenía más dinero para vivir. Me acordé que conocía a una persona en esa localidad. El dueño de la estación de servicio del pueblo tenía una en Santa Fe, donde casualmente hice trabajos de electricidad y le pedí trabajo por quince días porque después seguía mi camino".
Sin embargo, las dos semanas se convirtieron en meses. Pasó a dormir en un galpón con su carpa a alquilar un mono ambiente, donde solo tenía una bolsa de dormir. Al final de la travesía, vivió en una pequeña casa hasta diciembre. "Pensé en abandonar todo y volverme a casa, pero era muy difícil por los tiempos en que tenía que hacerlo, los hisopados y más aún con la incertidumbre de no saber si iba a poder pasar las provincias", contó el motoquero.
Desesperado, Emanuel vendió su moto para comprar un vuelo y regresar pero para fin de año, cuando todos los mineros tomaron sus vacaciones y liberaron a cuenta gotas el pueblo - que aún está en fase 1- los sueños del motoquero pesaron más y no dudó en comprarse una moto para llegar a Ushuaia. "Estaba muy cerca, a 750 kilómetros y la única moto que conseguí fue una Crypton 110 cc".
Para salir a la ruta, el joven fabricó un carro donde llevó sus pertenencias y encaró su tramo final. "Tenía mucho miedo por los permisos. En el camino perdí la patente, pero un hombre la encontró y no tuve inconvenientes para llegar. No lo podía creer", recordó el viajero.
El 27 de enero, llegó al extremo austral de Sudamérica: "Cuando pisé la isla fue mágico. Tuve muchas emociones encontradas. Sentí alegría y tristeza a la vez por todo lo que me pasó en el camino".

"Trabajé desde chico y esta es la libertad que siempre deseé", concluyó.
Sueños de libertad
Emanuel es un joven de origen humilde y debió trabajar para colaborar en su casa. "Cuando era chico vendía torta fritas y rosquitas para ayudar a la economía familiar", indicó.
En esas largas caminatas para ganar el sustento pasaba frente a las estaciones de servicio, donde se encontraba con los motoqueros que hacían escala ahí para seguir hacia sus destinos.
Emanuel relató que desde la vereda del frente, los miraba con esas ganas de algún día ser él quien esté arriba de una moto y tener una experiencia en la ruta": "Los veía y me imaginaba que también viajaba. Quería tener la sensación de sentir eso que ellos vivían".
Con mucho esfuerzo - trabajando como electricista y profesor en las escuelas técnicas cercanas a San Justo - adquirió su primera moto. "Era una 110 c.c. con muchos problemas, pero con el paso del tiempo, le compré a mi abuelo su Honda Hero que es para mí como un tesoro".
Después, pudo llegar a una Honda Twister 150 c.c., quien fue su compañera en la travesía hasta el pueblo de 28 de Noviembre, en Santa Cruz. "Esa moto la compré sin querer. Me debían dinero de la escuela y cuando cobré lo invertí sin pensarlo", afirmó.
"Este viaje yo denomino como ´sueños de libertad´ porque soñé 26 años con este momento. Trabajé desde chico y esta es la libertad que siempre deseé", concluyó.
