De los discos a las parrillas eléctricas: “Le busqué la vuelta para sobrevivir”
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Media/202007/Image7199e6975d6049d89d3c168968460ae4.jpg)
Ante la caída de ventas de material discográfico y sin fiestas que animar, Diego Angiolini apunta a otro rubro lejos de la música. Otro testimonio vivo de cómo se reinventan los vecinos de la ciudad en medio de la pandemia.
Por Stefanía Musso | LVSJ
En barrio Sarmiento se identifica claramente la casa de Diego Angiolini. El reconocido disc jockey de nuestra ciudad está escuchando música en su casa que hoy se convirtió en una especie de depósito de electrodomésticos.
Con la falta de fiestas por la pandemia del coronavirus y la caída estrepitosa de ventas de discos que está en su peor momento por la transición tecnológica, este vecino tuvo que reinventarse y encontró el camino en la venta de artículos para el hogar.
El gran parlante que siempre sonaba, ahora está oculto detrás de cajas de minipimer, pavas eléctricas, parrillas eléctricas, secadores de pelo y panquequeras.
Poco hay del disc jockey de Láser Music que todos conocemos pero este fue el único camino que encontró para mantenerse vivo y hacerle frente a deudas de inversiones para su rubro, el del entretenimiento.
"Le busqué la vuelta para sobrevivir", dijo Diego Angiolini a LA VOZ DE SAN JUSTO mientras recibe un nuevo pedido de electrodomésticos.
Llegaron los calentadores eléctricos, algo impensado para el hombre que dedica su vida entera a la animación y la venta de música.
"Las primeras dos semanas después de cerrar por el aislamiento social, preventivo y obligatorio; pensé que era alto temporal. Empezó a correr el tiempo, no había movimiento, no generábamos nada y empezamos a `comernos ´los pocos ahorros que teníamos para seguir viviendo, y ese fue el momento en que le dije a mi hijo Gastón de arrancar con los electrodomésticos y la gente acompañó", contó ahora el vendedor.
Con este panorama, Angiolini vio la chance de tomar el crédito de $150.000 sin interés que lanzó el gobierno nacional para monotirbutistas y autónomos, el cual utilizó para invertir en su nuevo emprendimiento; teniendo en cuenta las dificultades que le trajo con sus proveedores que no aceptaban el pago con tarjeta de crédito, sistema de financiación del crédito estatal. Pero no quedaba otra. Era así o nada. "El crédito nos permitió hacer la inversión a pesar de las dificultades y aunque sé que va a ser complicado luego devolverlo era lo único que podía hacer. Fue también abrir la cabeza y empezar a vender algo para sobrevivir".
"Es muy loco estar haciendo esto, porque no tiene relación alguna con la música pero sabía dentro mío que era lo que tenía que hacer. La pandemia del coronavirus precipitó los hechos".
Las fiestas deben esperar
Si bien el animador sabe que las fiestas se van a reprogramar y la mayoría de sus servicios fueron señados, en el medio hizo importantes inversiones que hoy debe afrontar. "Compré luces de 280.000 pesos, algo único en la ciudad, y solo lo llegue a usar en el cumpleaños de quince de mi hija el 7 de marzo. Ahora están guardadas, sin usarse, con el peligro que se dañen y las tengo que terminar de pagar"

Soportar las transiciones
Angiolini conoce de transiciones, de saltos y de reinventarse para sobrevivir.
Desde los 90, el comerciante y disc jockey tiene su negocio de venta de discos en bulevar 9 de Julio al 13. El local reconocido por todos los vecinos de la ciudad y Frontera, siempre estuvo a la vanguardia de los títulos y lanzamientos; con fuerte venta en el género del cuarteto.
En buenos tiempos, "un disco de La Mona Jiménez que recién salía, se vendía de a 200 o 300 copias y después bajaba o con Damián Córdoba, ocurría el mismo fenómeno. Hoy, con suerte, vendemos 25 en casi un mes", recordó Angiolini.
Pero la carrera de Diego empezó con una consola, con un disco y un parlante. Lo de él, siendo adolescente, era ser disk Jockey y hoy, esa profesión es la más castigada por la pandemia. "Arranqué a los 14 años con la música y hoy, con 45 recién cumplidos, sigo estando en el rubro porque es lo que me apasiona. Nunca pensé que mi empresa iba a sobrevivir tanto tiempo y que en 30 años, El Milenio sea lo que es", agregó el vendedor.
Haciendo una reflexión sobre la situación del resto de los disc jockeys, Angiolini expresó: "El disco va a estar siempre, pero a menor escala. Las fiestas va a ser difícil que regresen porque este virus es algo serio pero detrás de un equipo de música en una fiesta hay mucha gente que está sin trabajo y no se tiene dimensión todos los que somos en el rubro entretenimiento. Es un momento duro para todos pero hay que hacer lo que sea para sobrevivir y no quedarse esperando", concluyó.

