De la Terminal a las clínicas y sanatorios, la nueva parada de los taxis para sobrevivir
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La parálisis en el transporte interurbano de pasajeros se hizo insoportable para los "tacheros" que a diario tenían sus dos paradas fijas -sobre 9 de Julio y Juan B. Justo- y ahora deben buscar otras alternativas autorizadas. La pandemia fue el golpe de gracia de esta actividad que ya venía golpeada por la feroz competencia que se plantea con los remises.
Con solo seis taxis en circulación por las calles de San Francisco, la pandemia del Covid 19 le dio un golpe casi mortal a esta actividad que es casi tan antigua como la misma ciudad.
La parálisis del transporte urbano provocó que las clásicas paradas de taxis ubicadas en ambas márgenes de la Estación Terminal de Ómnibus -que hoy luce desierta- se mudaran a los estacionamientos de las clínicas y sanatorios, donde el movimiento de pacientes es constante y además, están autorizados a detenerse allí para tomar o dejar pasaje. También en algunos supermercados.
"Antes de la pandemia nosotros teníamos la Terminal de Ómnibus como lugar donde la gente nos podía tomar sin problemas. Ahora, sin el transporte interurbano, nos la tenemos que rebuscar parando en los lugares habilitados en clínicas y sanatorios", explicó Carlos Díaz, uno de los "sobrevivientes" que a diario deben salir a la calle a ganarse la vida sobre el taxi.
Estos trabajadores del volante advierten una fuerte caída de la actividad, una "tan enorme" que no dudan en arriesgar que es incluso "peor que la crisis de 2001".

Parada desierta. Desde hace siete meses, la Terminal ya no recibe viajeros, loi que impactó duramente la actividad de los taxis.
Previo a la pandemia, en San Francisco circulaba un total de 28 taxis que debían competir por el pasajero con los móviles de dos empresas de remises de nuestra ciudad y otro tanto de Frontera.
Actualmente, según explicó Díaz "quedamos seis para ofrecer el servicio" que ya no cuenta con la Terminal como punto de encuentro de pasajeros y por ende "debemos estacionar en los lugares habilitados en clínicas, sanatorios y algunos supermercados". También perdieron la línea telefónica 422979 a través de la cual los vecinos se comunicaban para pedir el servicio a domicilio.
"Nosotros podemos trabajar en cualquier parte de la ciudad" aclaró, para luego agregar que "en nuestro caso, por el contrario de los remises, nosotros no tenemos una central donde acudir" en momentos en que no tienen pasaje.
Si hubiera que hacer un cálculo de la disminución de actividad, comparando esta situación con un contexto prepandemia, dijo que han tenido "una disminución del 90%".
Tiempo atrás, la
amenaza venía desde las noticias que llegaban desde otras ciudades en las que
desembarcaban aplicaciones que facilitan el pedido y reserva desde el celular,
pero llegó el coronavirus y el temor de la "Uberización" ya no es un tema de
preocupación. A otro plano también pasó la disputa del mercado con los remises.
La caída de la actividad, en números
Hasta febrero, un taxista facturaba alrededor de 1.500 pesos por día mientras que en este momento, "si recaudamos 400 o 500 pesos es mucho", por lo cual Díaz reconoció una caída en la recaudación del orden del 75 %.
En San Francisco, antes de la pandemia, un taxista realizaba un promedio de 15 viajes diarios en una jornada de 12 horas con la particularidad de que los coches trabajaban de lunes a lunes. Hoy, trabajando la misma cantidad de horas, apenas si llegan a 6 viajes en los días más complicados.
Con ese ritmo de actividad, "se subsistía" porque la recaudación "permite hacer frente a los costos de mantenimiento del vehículo y el resto se destina a sobrevivir", reconoció Carlos.
En los últimos tiempos, "la crisis económica hizo que sea cada vez más difícil tomar un pasaje. A veces tenemos que esperar entre una y dos horas para hacer un viaje".
Hace un año eran 35 los taxis y
antes de la pandemia quedaban 28 circulando por las calles sanfrancisqueñas,
pero actualmente solo trabajan 6. En 2018 eran 45 los taxis habilitados. La
caída es drástica.
"Todo es plata"
Con este delicado contexto financiero en el que se desenvuelve la actividad, el entrevistado remarcó que "estamos muy preocupados" por el costo que tenemos que afrontar los taxistas para el mantenimiento del vehículo sumado a los aranceles que deben abonar para obtener documentación necesaria para poder circular.
"Todo es plata", comentó con cierto dejo de resignación ante la peligrosa combinación que genera la falta de actividad y el incremento de los costos fijos de mantenimiento.
"Un carné de sanidad cuesta más de 300 pesos y la inspección técnica 2.150 pesos", describió.
A esto se debe sumar el dinero que se requiere para tener el vehículo en condiciones.
En este caso, un service tiene un costo de 4.000 pesos y se debe hacer en un promedio de tres meses.
El juego de cuatro cubiertas para un vehículo, tienen un costo promedio de alrededor de 45 mil pesos y las mismas, con el cuidado adecuado y la rotación, alineado y balanceado cada 10.000 km, pueden utilizarse por alrededor de 70.000 km.
Hay que tener en cuenta que una "visita" a un taller mecánico representa un gasto mínimo promedio de alrededor de 5.000 pesos.
Además, con el fin de preservar la salud de los pasajeros y conductores, los taxistas debieron adoptar medidas preventivas como cartelería en la parte trasera de los vehículos para orientar a los clientes sobre los principales cuidados a tener en cuenta; que no haya más de dos ocupantes por móvil y respetar la distancia con el chofer.
Y para rematar, el trabajador aseguró que en este contexto, "la gente viaja cada vez menos" en taxi.
Bajar la tarifa para captar más clientes
Pese al clima inflacionario en que se desenvuelve la economía argentina, los taxistas que aún sobreviven en la ciudad decidieron bajar la tarifa como una manera de atraer más clientes. De esta forma, antes de la pandemia la bajada de bandera costaba 50 pesos a lo que había que agregar 3 pesos por cada cuadra recorrida. Con la pandemia, la tarifa quedó en 40 pesos la bajada de bandera y mantener los 3 pesos por cuadra.
"Los taxistas que todavía quedamos en actividad acordamos en cobrar esta tarifa para estar acorde a lo que cobran los remises que, si bien tienen una bajada de bandera de 52 pesos, la tarifa cada 100 metros es de 2,50 pesos".
Ya no rige la prórroga de licencias
El pasado 30 de junio la municipalidad había dispuesto una prórroga por 90 días en la vigencia de las licencias de taxis y remises. El objetico era evitar trámites presenciales en el marco del distanciamiento social que imponen los protocolos.
En tanto, ese plazo caducó y desde octubre las licencias vencidas ya no se renuevan automáticamente.

Aunque persiste la crisis en el sector de taxis,
los trabajadores buscan estrategias para no desaparecer y hacer frente a la
competencia de los remises.
La peor crisis de la historia
Los trabajadores del volante advierten una fuerte caída de la actividad, "una enorme", la que admiten es "peor que la de 2001" y la peor de la historia, una crisis económica, sanitaria y social profundizada por el coronavirus.
Recordemos que el servicio de taxis en San Francisco surgió junto con la llegada de los primeros carruajes.
En los primeros años del siglo XX, el servicio de "coches de alquiler" era prestado de dos maneras diferentes: por un lado, se utilizaban los vehículos de tracción a sangre, con una tarifa más económica y además, tenían la ventaja de poder recorrer cualquier calle, inclusive las de tierra en aquellos días donde llovía y por el otro, los automóviles brindaban una mayor comodidad al pasajero, aunque se mostraban limitados para recorrer calles que quizá no se encontraban en buen estado de circulación.
