De la "tapera" a la casa propia
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Aprender a construir tu casa: la historia contada por uno de los beneficiarios de Cáritas.
La tarea solidaria que desarrolla Cáritas no se agota en el asistencialismo como tampoco esto constituye su costado más importante. En realidad, desde esta entidad hace muchos años que se trabaja para capacitar a quienes menos tienen en el desarrollo de distintas actividades que le permitan sortear las dificultades socioeconómicas en que se encuentran. Uno de los motores de este objetivo sin dudas es el plan de viviendas que se lleva a cabo bajo la modalidad de autoconstrucción, es decir, donde cada beneficiario debe capacitarse en el oficio de albañil a los fines de construir su propio hogar.
El caso de Jorge Brunotto es uno entre varios. Tiene 40 años y es de Saturnino María Laspiur. De profesión mecánico, debió echar mano a la pala y a la mezcladora entre otras máquinas usadas en el arte de edificar para poder lograr el sueño de su familia: tener la casa propia, lo que consiguió hace tan solo unos días cuando pudo cruzar el umbral de su flamante vivienda de tres dormitorios, con cocina-comedor y baño, construidos con sus propias manos, y donde vive con su esposa, María Alejandra Serrans, y sus cuatro hijos.
Antes de que ocurra esto, Jorge vivía en una "tapera" prestada y a diario se preguntaba cómo podía hacer para encontrar una manera digna de progresar en la vida. Esa preocupación era compartida por su esposa, quien se mantenía en contacto con Cáritas desde donde obtenían la ayuda necesaria que les permitía subsistir en un marco de indigencia que les preocupaba pero del cual no podían salir.
Algunos podrán atribuirlo a la casualidad, otros dirán que estaban predestinados a que esto suceda. Lo cierto es que un día María Alejandra inscribió al grupo familiar en el padrón de aspirantes a conseguir una vivienda con el programa de Cáritas y partir de eso todas fueron buenas noticias. Con la deserción de dos postulantes, la familia Brunotto quedó seleccionada entre quienes conformaron el padrón de beneficiarios para este plan de viviendas y con ello la vida les cambió para siempre.
Brunotto explicó que "en un primer momento, nosotros no salimos sorteados para las viviendas de Cáritas. Sí lo hizo mi cuñada y mi esposa iba a trabajar en lugar de ella. Yo le preguntaba para qué iba y ella me decía que 'algún día me va a tocar a mí'. En un momento había una mujer que renunció y luego de un tiempo nos llamaron a una reunión donde me dieron la noticia de que me había tocado una casa. Mi mujer lloraba de alegría", recordó.
Hasta ese momento, la familia vivía en una precaria casa que se había convertido casi en una trampa mortal porque a los tres meses de su llegada se cayeron las paredes de una pieza y luego de la cocina.
Al momento en que le informaron que iba a tener que construirse su vivienda, Jorge advirtió que debía hacer frente a un gran desafío, ya que por su oficio de mecánico no conocía nada de albañilería. De todas maneras eso no lo detuvo. Muy por el contrario, lo incentivó a aprender: "Aprendí mucho durante todo este tiempo, gracias a la ayuda de todos los compañeros que formamos el barrio de viviendas de Cáritas", indicó, para luego reconocer que "nunca en mi vida pensé que me iba a llegar la posibilidad de tener una casa nueva y mucho menos que la iba a hacer yo mismo, pero mi mujer sí, siempre soñó que iba a tener su propia casa a través de Cáritas".
Dar posibilidades
El director de Cáritas Diocesana, Emilio Amé, resaltó la importancia que tiene la capacitación para dar posibilidades de una ayuda sustentable para quienes estén inmersos en un contexto económico delicado: "Desde Cáritas siempre ponemos énfasis en dos cuestiones: la primera de ellas tiene que ver con la asistencia básica, es decir, que la persona esté bien vestida y alimentada y una vez logrado esto comenzamos a desplegar una tarea de promoción integral que abarca educación, vivienda, ciudadanía, economía solidaria, apuntando a distintas facetas de la persona y de esa manera brindar estas herramientas de trabajo, capacitación y educación que les permiten desenvolverse en la vida y como consecuencia de ello mejorar su situación personal a lo largo del tiempo".
Amé destacó que "también trabajamos en la promoción de valores, educación no formal, acompañamiento con apoyo escolar para que los chicos permanezcan en la escuela y además otorgamos becas educativas. Trabajamos en el área de ciudadanía mediante el desarrollo de talleres sobre violencia familiar, equidad, prevención de adicciones y derechos y obligaciones donde trabajamos con cada familia en todo lo relacionado a vincularse con la sociedad. Esto es muy importante porque una vez que las personas van quedando 'al costado del camino', luego no conocen las reglas y de a poco los acompañamos para que encuentren la manera de reinsertarse en la sociedad".
"Nosotros les podemos enseñar un oficio -prosiguió- pero si no les enseñás cuestiones básicas como, por ejemplo higiene personal, nunca van a conseguir un trabajo. Este es un acompañamiento integral en el conjunto de la persona que camina a la par de la formación espiritual y humana de la persona".
Vida nueva y aliento para los demás
Desde el pasado sábado, la familia Brunotto disfruta de su nuevo hogar: "Es mucho más tranquilo y por supuesto más cómodo", dijo Jorge, quien recordaba que "en la tapera donde vivíamos no teníamos energía eléctrica ni agua potable. Es otra vida la que tenemos ahora; todavía no caemos en lo que pudimos hacer pero es una hermosa realidad y ahora hay que darle para adelante y disfrutar".
El flamante "albañil" confesó que "varias veces tuve que tumbar alguna pared porque venía medio torcida" y reconoció que en otras oportunidades "tuve que preguntar a mis vecinos y ahí pude aprender más hasta llegar a terminar mi casa. En todo ese tiempo me ponía muy contento a medida que avanzaba la obra. Con mi mujer hicimos lo que más pudimos y cuando ya logramos techar veíamos que estábamos más cerca".
Teniendo en cuenta que en San Francisco hay dos mil familias que sueñan con formar parte de un padrón de 200 beneficiarios para acceder a estas viviendas de autoconstrucción, en un predio ubicado en el sudesde de la ciudad, aunque aún no hay una fecha que indique el inicio de la obra, Brunotto los alentó a "no bajar los brazos y a que tengan fe de que pueden tener su casa propia: "Si les toca pongan todo de cada uno porque al final verán que tendrán una muy linda casa y es importante que sepan que estarán frente a una oportunidad única que no deben perder porque si eso pasa, difícil la vayan a tener nuevamente".
