De exportación
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Tres jugadoras de nuestra ciudad tomaron una determinación muy importante para sus carreras deportivas. Luego de jugar en San Isidro, emigraron a Ferro Carril Oeste de Buenos Aires, donde están jugando hoy en día y además viviendo una experiencia muy grande en la capital de nuestro país.
En la vida hay que perseguir sueños. Algunas decisiones no son fáciles de tomar, pero la determinación puede ser fundamental. El deporte tiene muchas de estas cuestiones. Muchos jóvenes de nuestra ciudad deben emigrar para alcanzar sus metas.
Esto es lo que hicieron tres jugadoras de vóley. El pasado las veía hacer volar la pelota en San Isidro, hoy, llevaron sus cualidades a Buenos Aires. El barrio de Caballito, más precisamente el Club Ferro Carril Oeste, un histórico en diferentes disciplinas, les abrió las puertas.
El presente lo encuentra al "verde" en la división B de la Liga Metropolitana, algo que a las chicas sanfrancisqueña las alienta aún más, pensando en alcanzar un gran anhelo como es el ascenso a la División de Honor.
Las chicas Joaquina Roggero, Antonella Frare y Mercedes Alberto tienen objetivos grandes, pero no solo en el plano deportivo, sino también en la vida, ya que en la "gran ciudad" no descuidaron sus carreras universitarias, meta también fijada y firme.
Aprovechando el fin de semana largo, las tres visitaron a sus familiares en nuestra ciudad y además dialogaron con LA VOZ DE SAN JUSTO.
Contando como surgió esto, la estudiante de medicina, Joaquina Roggero, explicó: "Nosotras estábamos jugando en San Isidro y a mediados del año pasado nos pusimos a pensar que es lo que queríamos para nuestro futuro. Cada una de manera individual. Lo que coincidimos es que queríamos seguir jugando al vóley y está claro que la mejor opción es Buenos Aires, por la competencia que tiene. En ese momento, mi papá (Ariel Roggero) comenzó a hablar con gente que conoce allá y las opciones eran Ferro Carril Oeste y Náutico Hacoaj".
A la vez que añadió: "Nos fuimos a probar a Náutico, nos hablaron para que vayamos a jugar ahí. Más adelante fuimos e hicimos la prueba en Ferro y también quedamos. Por una cuestión de historia del club y por lo que brindaban decidimos ir a Ferro, donde estamos ahora".
Por su parte, Mercedes Alberto, quien sigue la carrera de kinesiología, apuntó: "Claramente es muy distinto todo para nosotras. Estamos en una ciudad muy grande, los cambios son muchos y nos tenemos que ir acostumbrando. Esto en cierta forma ya dejó de ser solo un juego para nosotras y hoy tenemos otras responsabilidades. Si bien la idea es divertirse, tenemos partidos más seguidos, hay que estar siempre pendientes de eso y se toma de manera distinta".
A la vez que Antonella Frare, futura psicóloga, comenzó: "Un cambio muy grande es que allá estamos solas. Cuando perdemos un partido o tenemos un problema no están tus amigos y tu familia para alentarte. Llegás al departamento y sos vos sola, pensando en lo que pasó, algo que lógicamente acá no nos ocurría".
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