De dibujar planos a intervenir en ciudades: cómo cambió la profesión del arquitecto y sus nuevos desafíos
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En el Día del Arquitecto, la Regional 2 del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Córdoba analizó la evolución de la profesión, los nuevos desafíos de la construcción, las dificultades que atraviesan los profesionales y el rol que hoy cumplen en el desarrollo de las ciudades.
Durante mucho tiempo la imagen del arquitecto estuvo asociada casi exclusivamente al diseño de una vivienda. Dibujar planos, levantar paredes y entregar una casa terminada parecían resumir una profesión que, con el paso de los años, se transformó profundamente. Hoy, además de proyectar edificios, los arquitectos intervienen en el diseño de espacios comerciales, el paisajismo, el urbanismo, la planificación de ciudades e incluso en aspectos vinculados a las sensaciones que generan los ambientes.
En el marco del Día del Arquitecto, que se conmemora este 1° de julio, LA VOZ DE SAN JUSTO dialogó con las autoridades de la Regional 2 del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Córdoba: su presidente Diego Pereyra, la secretaria general Daiana Garetto y el tesorero Franco Ronconi, quienes repasaron el presente de la profesión, el trabajo que desarrolla la institución en toda la región y los desafíos que enfrentan quienes proyectan los espacios donde transcurre la vida cotidiana.
Lejos de ser una entidad que únicamente matricula profesionales, el Colegio se convirtió en un actor que asesora a municipios, acompaña procesos de planificación urbana y acerca herramientas técnicas a localidades con realidades muy diferentes entre sí.
"El colegio fue creciendo junto con las ciudades. Nuestro rol institucional no es construir edificios ni diseñar ciudades, sino aportar una mirada técnica, brindar asesoramiento, conectar con especialistas y colaborar en los procesos de desarrollo urbano", explicó Pereyra.
La Regional 2 reúne a más de 600 arquitectos matriculados y abarca casi lo que es el departamento San Justo, desde Morteros hasta Las Varillas, además de sectores próximos a Villa María. Esa amplitud territorial hace que convivan realidades muy diversas y, por lo tanto, necesidades distintas en cada localidad.
Mientras ciudades como San Francisco requieren el acompañamiento del Colegio en proyectos de mayor envergadura, como fue el Concurso Nacional de Ideas para la nueva sede del Gobierno Municipal, además de la actualización de normativas y la planificación urbana, en municipios más pequeños las necesidades suelen ser otras: disponer de herramientas para registrar planos o fortalecer la gestión administrativa.
"Las realidades cambian completamente según el lugar. Hay municipios que necesitan debatir cómo crecer como ciudad y otros donde todavía hace falta facilitar herramientas para cuestiones muy elementales. El colegio trata de adaptarse a cada situación", resumió el presidente.
Una institución que también evoluciona
Este año el Colegio de Arquitectos cumplió cuatro décadas de vida. En ese tiempo no solo cambió la arquitectura, sino también la forma en que la institución acompaña a los profesionales.
Además del asesoramiento técnico, hoy gran parte del trabajo pasa por la capacitación permanente. Los cursos tradicionales sobre estructuras o instalaciones conviven con nuevas temáticas que hace algunos años parecían impensadas.
Pereyra recordó, por ejemplo, un reciente taller sobre arquitectura sensorial y creación de fragancias, dedicado al impacto que tienen los aromas dentro del diseño de los espacios.
"El colegio va acomodándose a las nuevas demandas. Antes las capacitaciones eran mucho más rígidas; hoy aparecen temas vinculados con nuevas formas de habitar los espacios y eso también forma parte de la profesión."
El desafío de sumar a las nuevas generaciones
En ese sentido, desde el Colegio remarcan que uno de los desafíos actuales es lograr que quienes recién obtienen su matrícula comprendan el rol de la institución y su pertenencia como matriculados, en un contexto donde las redes sociales modificaron las formas de vinculación profesional y, en muchos casos, generan distancia respecto del funcionamiento de los colegios profesionales.
Garetto, en tanto, destacó el clima de trabajo colaborativo que caracteriza a la institución y el vínculo permanente con otras entidades con las que articulan tareas cotidianas. "En mi caso, cuando me incorporé al Colegio me convocaron para asumir una función que era completamente nueva para mí. En ese momento me dijeron: 'No te preocupes, te vamos a acompañar'. Y realmente fue así. El Colegio tiene esa forma de trabajar: cuando se necesita gente para llevar adelante nuevos desafíos, siempre hay alguien dispuesto a compartir su experiencia y brindar apoyo. Todos fuimos aprendiendo y creciendo en equipo".
Actualmente, Garetto mantiene un contacto permanente con quienes se matriculan por primera vez. "Hoy soy un primer contacto con los nuevos matriculados. Muchas veces no los conozco personalmente, pero hablamos tanto por WhatsApp que después me consultan sobre cuestiones de la profesión y terminamos generando un vínculo sin habernos visto nunca cara a cara. Eso también habla de cómo fueron cambiando las formas de relacionarnos."
El problema que hoy preocupa a toda la construcción
Si hay una dificultad que hoy atraviesa prácticamente cualquier obra, no tiene que ver con los materiales ni con la tecnología. Para Ronconi, el principal problema pasa por la escasez de mano de obra especializada.
"Cada vez cuesta más encontrar determinados oficios. Un carpintero que trabaje madera maciza o alguien especializado en yeso son perfiles difíciles de conseguir. Hay avances tecnológicos y nuevos sistemas constructivos, pero falta conocimiento y mano de obra capacitada” sostuvo Ronconi.
Esa realidad modifica también el trabajo cotidiano del arquitecto. "Hoy el profesional necesita estar mucho más presente en la obra para minimizar errores. La construcción depende del trabajo humano y eso exige un seguimiento mucho más exhaustivo. Las obras no son perfectas porque somos humanos, pero hay que minimizar los errores lo más posible"
Nuevos espacios para una profesión que se diversifica
El crecimiento del diseño de interiores, el paisajismo y otras especializaciones responde, según los entrevistados, a un cambio cultural.
Las redes sociales, la globalización y el acceso permanente a imágenes de proyectos de todo el mundo hicieron que las personas comenzaran a prestar mucha más atención a los ambientes donde viven o trabajan.
"Hoy la gente quiere sentirse cómoda en cada espacio. Ya no alcanza con que una vivienda funcione; también importa cómo se vive adentro", explicó Ronconi. Ese fenómeno también llegó al mundo comercial. "Un local bien diseñado comunica mejor una marca y ayuda a vender. El diseño pasó a ser una necesidad y no un lujo."
Pereyra agregó que esa evolución también abrió nuevos campos laborales para los arquitectos: "Antes parecía que el arquitecto solo construía. Hoy aparecen especialidades como el diseño interior, el paisajismo o el urbanismo, que empiezan a ser cada vez más necesarias".
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Mucho más que construir una casa
Cuando se les pregunta por qué sigue siendo indispensable el trabajo de un arquitecto, los tres coinciden en una idea: la profesión no consiste únicamente en diseñar edificios.
"Estamos capacitados para dar respuestas a problemas que se vuelven cada vez más complejos. Cuando proyectamos una vivienda pensamos en la orientación, la ventilación, el paisaje, el impacto sobre la ciudad y el entorno. No diseñamos solamente para un cliente; también aportamos al lugar donde esa obra se inserta", afirmó Pereyra.
Garetto pone el foco en la necesidad concreta de cada familia. "Nuestro trabajo es transformar lo que el cliente necesita en un espacio que realmente mejore su calidad de vida. Muchas veces la persona sabe lo que quiere, pero no logra visualizar la mejor manera de resolverlo."
Ronconi lleva esa idea un paso más allá: "La arquitectura le da forma a los espacios donde transcurre la vida. Cada decisión influye en cómo vivimos, trabajamos o compartimos con otros. Ese es el verdadero compromiso de la profesión: crear lugares que funcionen y hagan mejor la vida de las personas."
En tiempos donde la arquitectura se expande hacia nuevos campos y las ciudades enfrentan desafíos cada vez más complejos, el rol del arquitecto parece haber dejado atrás el viejo estereotipo del profesional que solo dibuja planos. Hoy, la tarea consiste en interpretar necesidades, anticipar problemas y pensar espacios capaces de mejorar la vida cotidiana de quienes los habitan.
