Tiro con arco
De descubrir el tiro con arco en la escuela a soñar con la Selección
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El joven arquero sanfrancisqueño, Leo Vivas, ya compitió en un Sudamericano, integra la reserva nacional Sub-21 y trabaja para meterse definitivamente entre los mejores del país. Entrena hasta cinco horas por día, combina gimnasio y preparación mental, y enfrenta las dificultades económicas de un deporte totalmente autofinanciado.
La primera vez que Leo Vivas vio un arco y una flecha fue en una clase de educación física. No provenía de una familia vinculada a la arquería ni conocía demasiado sobre el deporte. Simplemente apareció frente a él durante la primaria y algo le llamó la atención.
“Era un deporte que en mi mundo no estaba. Nunca había aparecido. Pero me atrapó lo técnico que era y la concentración que requería”, recordó.
Aquella curiosidad inicial se transformó rápidamente en pasión. Llegó a su casa y les pidió a sus padres que averiguaran si existía algún club donde pudiera practicar. Así comenzó un camino que hoy, varios años después, lo tiene compitiendo entre los mejores arqueros juveniles del país.
Leo empezó a tirar alrededor de los 12 años. Antes había jugado al fútbol, incluso pasó por clubes como Crecer y River, pero problemas en las piernas y dolores en las rodillas lo obligaron a dejar. “Me costaba mucho entrenar porque me dolían las piernas cuando corría”, explicó.
La arquería apareció entonces como una nueva oportunidad deportiva. Una distinta. Mucho más silenciosa, individual y mental.
El salto al alto rendimiento
El crecimiento de Leo fue sostenido, aunque tuvo un freno durante la pandemia, cuando dejó de entrenar aproximadamente un año. Después retomó con más fuerza y en 2024 comenzó a trabajar junto a Mauro de Mattia, este último exintegrante y entrenador de la Selección Argentina.
La particularidad es que gran parte de los entrenamientos se realizan a distancia, ya que su entrenador vive en Bahía Blanca. “Tratamos de viajar algunas veces al año para entrenar presencialmente, pero la mayor parte del trabajo lo hacemos de forma virtual”, contó.
El esfuerzo dio resultados rápidamente. En 2025 logró ingresar al Grupo Elite, la estructura que funcionaba como Selección Nacional juvenil, y comenzó a recibir convocatorias para campus, clínicas y concentraciones.
Ese mismo año consiguió uno de los logros más importantes de su carrera: clasificó al Sudamericano de Santiago de Chile.
Allí obtuvo el tercer puesto por equipos masculinos y terminó noveno en la competencia individual. Además, fue subcampeón juvenil argentino en la categoría Sub-18 durante la Copa Juvenil Argentina y alcanzó destacados resultados en competencias nacionales por equipos.
Cómo se compite en arquería
Para muchos, la arquería sigue siendo un deporte poco conocido. Leo intenta explicarlo de manera simple.
Las competencias comienzan con una clasificación de 72 flechas, donde se suman todos los puntos obtenidos según la zona del blanco en la que impacta cada disparo.
A partir de esos resultados se arma una tabla general y luego llegan las eliminatorias. “En las eliminatorias se compite por sets. Tirás tres flechas y el que hace más puntos gana el set y suma dos puntos. El primero que llega a seis gana el duelo”, explicó.
Si el enfrentamiento termina empatado 5 a 5, todo se define con una “flecha de oro”.“Se tira una sola flecha en 30 segundos y gana el que quede más cerca del centro”, detalló.
Actualmente Leo compite a 70 metros, la distancia olímpica correspondiente a la categoría Sub-21.
El desafío de meterse en la Selección
Este año fue convocado como reserva de la Selección Argentina Sub-21 y recientemente participó de un evaluatorio nacional rumbo a los Juegos Odesur.
La competencia reunió a algunos de los mejores arqueros del país, incluidos atletas olímpicos y medallistas internacionales. “Pude conocer a Damián Jajarabilla, que estuvo en los Juegos Olímpicos de París, y a otros arqueros con muchísima experiencia internacional”, contó.
Sin embargo, Leo intenta no pensar demasiado en la dimensión de lo que está viviendo.“No soy tan consciente de dónde estoy. Prefiero tomarlo como experiencia, porque si me pongo a pensar demasiado capaz me pongo más nervioso todavía”, admitió.
Para quedar definitivamente dentro de la Selección Nacional necesita cumplir determinadas marcas y mantenerse entre los cuatro mejores del ranking argentino. “El objetivo del año es seguir creciendo, lograr las marcas necesarias, ir a la Copa Juvenil y llegar a la final nacional”, sostuvo.
Un deporte físico… y mental
Aunque desde afuera puede parecer un deporte estático, la arquería exige una enorme preparación física y mental.
Leo entrena hasta cinco horas los fines de semana a distancia completa y durante la semana practica técnica en su casa durante varias horas más. Además, asiste al gimnasio con una rutina específica diseñada para fortalecer los músculos que intervienen en el disparo. “Trabajamos mucho la escápula, el manguito rotador, antebrazos, movilidad y también la parte aeróbica”, explicó.
Pero el aspecto psicológico también ocupa un lugar central. “Es un deporte muy mental. Si te desenfocás durante una competencia cuesta mucho volver a concentrarte”, señaló.
Por eso trabaja junto a la psicóloga deportiva Micaela Yamaki, con quien entrena cuestiones relacionadas a la ansiedad, el manejo de la presión y la concentración.
El costo de competir
La arquería de alto rendimiento también implica una fuerte inversión económica. En Argentina no existen fábricas de arcos ni de equipamiento especializado, por lo que todo debe importarse.“Mi arco es bueno para esta instancia, pero todavía no está al nivel de otros competidores internacionales”, reconoció.
Cada pieza tiene importancia: el mango, las palas, la cuerda, las barras estabilizadoras y las flechas forman parte de un equipo extremadamente técnico.
La mayoría de los gastos son afrontados por su familia. “Mis padres bancan todo. Para ir al Sudamericano pude conseguir sponsors y ayuda porque son deportes muy autofinanciados”, explicó.
Mientras cursa el último año de la secundaria y combina largas jornadas escolares con entrenamientos, Leo sigue apuntando alto. Muy alto. Y aunque todavía no se permita tomar total dimensión del nivel al que llegó, sus resultados ya hablan por él.
