De árbitro a instructor, de ejercer a enseñar
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Eduardo Daniel López dejó atrás sus años como autoridad encargada de impartir justicia en la Liga Regional y luego en la Liga San Martín para ejercer ahora un rol de enseñanza y formación siendo el instructor de la Unión de Árbitros de Frontera (Uafac). Una vida ligada al arbitraje.
Eduardo Daniel López lleva más de
la mitad de su vida vinculada al arbitraje. Hoy, desde un nuevo rol:
instructor, en la Unión de Árbitros de Frontera (Uafac). Como referee pasó por
las canchas de la Liga Regional y San Martín e incluso llegó a dirigir partidos
del antiguo Torneo Argentino B.
Tras realizar el curso de Instructor en Aiafa, entidad formadora de los mismos en el interior del país, López se sumó al colegio de la vecina ciudad y tiene como meta que en los próximos años ésta pueda tener un hombre de negro en primera división.
En diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO, López, que se recibió también de árbitro nacional en Villa María, contó su vida vinculada al arbitraje, su nuevo rol, los cambios en la profesión y sus metas.
Sobre sus inicios en la profesión, explicó: "Como todos, uno fue futbolista y muchos dicen que los árbitros somos futbolistas frustrados. Soy de Miramar y llevo 25 años en San Francisco. Un día por medio del trabajo que tenía me ofrecieron ser árbitro, en ese entonces era una salida laboral y empecé. Comencé dirigiendo inferiores, le fui agarrando el gusto y me daba cuenta de que podía, que había condiciones".
Y añadió: "Pasé después como árbitro asistente, me pasaron a reserva y tuve mis partidos en primera en la Liga Regional. Después vino la tabla de mérito y surgió la posibilidad del curso nacional en Villa María. Ahí comenzó fue carrera fuerte como árbitro. Tuve la posibilidad de dirigir el clásico entre Sportivo Belgrano y 9 de Julio de Morteros por el Argentino B, con todo lo que significaba eso".
Cuenta López que de aquella camada de estudiantes en 2005, en Villa María, salieron árbitros que hoy dirigen en primera división como Silvio Trucco y Fernando Espinoza.
"En el 2014 por motivos personales renuncio a la Asociación de San Francisco y a fines de ese año viene el instructor Edgardo Enríquez que me invita a ir a la Liga San Martín y acepté para dirigir mis últimos años", continuó.
En ese sentido contó: "Con el correr de los años, me fui dando cuenta de que mi físico ya no era el de antes y por eso empecé a pensar en el futuro. Tenía pensado seguir ligado al arbitraje, me recomendaron ser instructor de árbitros e hice el curso".
"Ahora lo veo desde otra perspectiva. En el curso de instructor nos pedían continuamente que salgamos del aula, más campo menos aula. Más trabajo práctico", apuntó.
Sobre los cambios de los últimos años, manifestó: "Es otra época. En todos los aspectos. Recuerdo que cuando comencé a estudiar eran fotocopias con figuras y hoy es todo Power Point o videos. Desde la enseñanza hasta el aprendizaje cambió".
Y ello se traslada al campo de juego. "Es otra generación, el trato es otro, el vocabulario, las formas, hay que tener cintura para manejarlo. Los pibes enseguida se enojan o no les gustan las devoluciones pero son parte del aprendizaje. En un partido, hoy convivimos con diversas generaciones de jugadores y hay que tener tacto para manejar las situaciones", remarcó.
"Aspiramos a que una vez que se dé la designación, el árbitro ya sepa qué equipos le toca dirigir, que posición tienen en la tabla, cómo es la cancha, los condimentos del partido en particular. Hay muchas más herramientas y hoy al árbitro no se le puede escapar nada. Hay que saber qué jugador es complicado, qué cancha es complicada, debe adaptarse al terreno de juego", relató sobre la preparación de cara a un partido.
Por último cerró: "Mi planificación con un objetivo a corto y mediano plazo es proyectar un árbitro en primera división. Hay que buscar, hay que formarlo, darle las herramientas. Hay que darle prioridad y lugar a los jóvenes".
