Ciclismo
Dahyana Boetto: la disciplina, el deseo y una carrera que la toca distinto
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Ocho meses de entrenamiento, trabajo, créditos para sostener el sueño y una disciplina que no negocia: Dahyana llega a la Doble San Francisco–Miramar como vive todo en el ciclismo, a pulmón, con orgullo y empujada por el amor a una carrera que la representa como ninguna.
A Dahyana Boetto se le ilumina la voz cuando habla de la Doble San Francisco–Miramar. No es una carrera más: es su carrera. La que la desafía, la que la moviliza, la que elige correr aunque duela, aunque exija, aunque haya que prepararla con una devoción casi obsesiva. Por eso, hace ocho meses que viene construyendo este momento como quien pule un sueño: con constancia, con cabeza, con un nivel de disciplina que la transforma. “No sé por qué, pero esta carrera tiene algo especial”, dice. Y cuando lo dice, se nota que no es una frase. Es un sentimiento.
Durante esos ocho meses, sus días fueron una coreografía de horarios imposibles. Tres horas de bici los lunes y miércoles, sumadas al gimnasio para llegar casi a cuatro. Dos horas de bici martes y jueves, más una hora de trote. La semana se le iba entre entrenamientos largos, un trabajo de siete horas en la Municipalidad, la casa, los perros, la alimentación y el descanso obligado para poder repetir el esfuerzo al día siguiente. Levantarse a las cinco y media, acostarse antes de las diez y media. Dormir siete u ocho horas. Todo estructurado, todo medido. Todo al servicio de una sola cosa: llegar bien.
A esa preparación física intensa se sumó otra igual de importante: la mental. Dahyana sabe que esta carrera no se gana solo con piernas. Hace falta cabeza para soportar los momentos donde el cuerpo ya no negocia, donde la respiración no alcanza, donde la ruta parece estirarse más de lo que realmente mide. Por eso llega tranquila, confiada, sintiendo que hizo absolutamente todo lo que había que hacer. “Ahora solo espero que se alineen los planetas para que todo salga bien”, dice, y lo dice con la serenidad de quien se preparó de verdad.
Este año habrá un condimento especial: por primera vez, las mujeres largarán junto a categorías masculinas, incluidos Master B y C. Un ritmo diferente, otra dinámica, otro pulso. “Va a ser un desafío aguantar el pelotón de hombres, pero me preparé para eso”, afirma. La idea es meterse, sostener, encontrar la rueda correcta y estar a la altura. Competir sin achicarse. Sentir que puede.
El 2025 de Dahyana fue un año enfocado casi por completo en la Doble. Algunas fechas del Campeonato Cordobés, una carrera suelta de Rural Bike… y nada más grande. Todo el resto de la energía estaba puesta acá. Para el 2026 ya tiene marcados otros desafíos que también la entusiasman: el Tour de France de Córdoba, con 134 kilómetros de ruta con montaña, y nada menos que su primer Desafío al Río Pinto, la carrera icónica del MTB que muchos ciclistas esperan toda la vida para animarse. Ella no: se tira directo.
Lo curioso es que Dahyana no nació ciclista. Su historia está ligada al agua: nadó y compitió en natación desde chica, volvió a la pileta ya de adulta y desde ahí se metió de a poco en el triatlón. Hacía natación, trote, gimnasio, y le sugirieron que sumara la bici para completar la disciplina. Al principio no tenía ni bicicleta. Después se enganchó. Después compitió. Después descubrió algo que la sorprendió: de las tres disciplinas, la que más la desafiaba era la bici. Y ahí entendió que ese era su camino. Se metió de lleno, empezó a entrenar ciclismo de manera específica y encontró un deporte que le saca una versión de sí misma que no aparece en ningún otro lado.
Ser ciclista no es barato. Dahyana lo dice con naturalidad, porque ya forma parte de su vida: créditos para pagar las bicis, cuotas larguísimas, gastos de nutrición, suplementos, mantenimiento. La Municipalidad la apoya con una beca deportiva, y el resto lo cubre ella. Pero incluso con todas esas dificultades, cuando cuenta su historia no suena a queja, sino a orgullo. Cada sacrificio es parte del camino que eligió.
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Y además, no está sola. Tiene un círculo que la abraza. Este año su mamá va a estar en el staff del equipo por primera vez, ayudando con comidas y detalles en la previa. Su papá también estará en la ruta, sus amigas: “Quiero agradecerles en especial a mi novio, Gerardo Martinez, que va a largar conmigo en su categoría Master B y me motiva todos los días a ser mejor, a mi familia, mi mamá que es lo más y me va a acompañar, mis amigas de ciclismo que están siempre siguiendo la carrera y alentando, esperándome en cada llegada, a Giacinti Performance y Pablo Grosso por mi preparación física. A mi pilar mental Marce de proyección deportiva, a la Dirección de Deportes de la Municipalidad de San Francisco por la beca a deportistas amateur, y a todos los sponsors que hacen que uno pueda correr esta carrera: Grupo Indie, Rodados Pilliez, Mecanica Flesia, La florería, Municipalidad de Miramar, Municipalidad de Villa del Totoral, Municipalidad de San Francisco Dirección de Deportes, Darplast, Across, Soho Suites, Pentacomb, La voz de San Justo, De mi vaca, formar, DYO suplementos, Galliano pastas, J.F. agua de mesa, el Sastre de la Pasta”.
Cuando se le pregunta a qué apunta, Dahyana no entra en tecnicismos ni obsesiones. Sabe que la Doble es una carrera que exige respeto. “Mi objetivo es terminarla, llegar lo más adelante posible, llegar bien, sin caídas, y disfrutar. Una entrena todo el año para esto, pero también para vivir un hermoso fin de semana con amigas, con el equipo, con la familia”.
Y así llega. Con ocho meses de preparación encima. Con la cabeza lista. Con el cuerpo afilado. Con todo lo difícil hecho. Anda con esa mezcla hermosa de ansiedad, ilusión y orgullo que solo sienten quienes aman profundamente lo que hacen. Este fin de semana, cuando se alinee en la largada, Dahyana Boetto va a estar donde quiere estar: frente a la carrera que la desafía, la carrera que la emociona, la carrera que la representa.
