Curas viajeros: integrarse a una nueva comunidad le gana al desarraigo
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Los sacerdotes también tienen sensaciones encontradas cuando les toca irse de una parroquia y anclar en otra, sin embargo, las comunidades que los esperan los abrazan de tal forma que el desapego queda rápidamente atrás.
Por Ivana Acosta | LVSJ
Si una persona se muda a otro lugar un pedazo de su ser siempre estará anclado allí probablemente por un recuerdo sea triste o feliz y los sacerdotes no tienen por qué ser la excepción ya que ante todo son humanos. Hace unas semanas el obispado dio a conocer de una serie de cambios de sacerdotes en diferentes parroquias llevando aire fresco de una a otra localidad y uno de esos es Jorge Trucco que cuando se formalice la fecha emigrará de Morteros a nuestra ciudad.
El padre tiene 55 años y no es la primera vez que deja un lugar siguiendo una misión evangelizadora, lo hizo cuando era jovencito y después de ingresar al seminario cambió de la Diócesis de Córdoba de donde es oriundo a la de San Francisco. Después rotó por diferentes lugares de la región, pero nunca había estado estrictamente en la ciudad y hoy ya siendo un hombre de mediana edad tiene que volver a armar las valijas para seguir viaje.
"Empecé a estudiar apenas terminé el secundario, ya participaba desde antes en la pastoral juvenil todo relacionado con el Colegio Lasalle al que fui porque mi papá era docente ahí. En los últimos dos años empezamos el camino del discernimiento con un compañero (que luego no siguió) y cuando terminé 5° año entré al año siguiente al seminario y ahí cumplí 18 años"", recordó sobre aquella época.
La vocación sacerdotal le llegó muy joven cuando iba al Colegio Lasalle donde su papá fue docente, su barra de amigos estaba ligada a la pastoral juvenil y en el último tramo de su formación empezó el camino del discernimiento hasta ingresar al seminario.
¿Si quedó algo por disfrutar previo a ordenarse? Jorge dijo que vivió lo necesario y su vocación lo llamaba tanto así que terminó en la Diócesis sanfrancisqueña y rotó por diferentes localidades, primero Morteros, después La Francia, más tarde Freyre, de nuevo al inicio y ahora llegará acá.
Integrarse
Existe cierto desarraigo sin dudas, extrañará el lugar donde hace varios años está enclavado, pero debe seguir el camino dictado por Jesús y el obispo: "Tengo una historia larga con Morteros y hay una desazón ahora que debo irme".
Los sacerdotes no vienen a cambiar cosas, se adaptan como camaleones a los lugares donde los envían y se integran a las comunidades, su obra no es propia es la que hace la gente y en la que ellos participan como guías también.
"Cuando uno llega a otro lugar trata de integrarse, a través del padre Gabriel y Mario conozco sobre las comunidades de Perpetuo Socorro y San José Obrero (adonde vendrá). Yo me voy a integrar a un camino que se viene realizando desde hace muchos años. La gente te recibe e integra rápidamente a la comunidad cuando hay cambios de sacerdotes", reflexionó sobre el proceso que comenzó de a poco ahora.
Estos días son muy atareados para el padre, además de todo el acompañamiento catequístico y llevar la parroquia adelante también se mantiene en contacto con quien lo reemplazará en Morteros, su colega Gabriel Camusso, al que no solo debe dejarle todo listo sino que hace el mismo camino de conocimiento que él. Es como un círculo que no tiene fin.
No hay mensajes nuevos que traerá sino todo lo contrario: "Voy a escuchar a la comunidad eso es lo que hay que hacer para tratar de integrarme en un camino ya iniciado. Es cierto uno sí empieza de nuevo, pero debe escuchar para tener oportunidad y aportar, pero fundamentalmente se llega a acompañar en todo lo que podemos".
Valija en mano
Jorge está acostumbrado a cambiar de comunidad, en el año '90 empezó en la Diócesis de San Francisco. "Estuve un año como seminarista en Morteros, en 1991 terminé de estudiar en Buenos Aires y al año siguiente me ordené de diácono y cura en 1992".
Cuando se estrenó como sacerdote estaba en Morteros y ahí se quedó hasta el '94 cuando lo enviaron a atender la localidad de La Francia y sus alrededores: Colonia San Bartolomé, El Tío y Villa Concepción del Tío donde estuvo 7 años.
Su siguiente destino fue Freyre durante 6 años y medio en Freyre hasta que en 2007 lo mandaron de nuevo a Morteros porque el párroco se había enfermado tiempo atrás y lo acompañó hasta que falleció y después siguió solo administrando el lugar.
Ahí fue adaptándose a ser un sacerdote de la nueva era donde se canta y hay alegría permanentemente en las celebraciones, eso no le fue difícil porque la música es algo que le gusta, aunque se define como mal cantante pero con las palmas siempre acompaña.
Siempre listos
Trucco no se quedó quieto nunca, trabaja mucho con los grupos de catequesis y forma parte de la Junta Nacional acompañando y animando a los grupos del país, antes viajando hoy por Zoom, "porque hacer catequesis es hacer eco de la palabra de Dios".
En el medio de estas tareas se prepara lentamente para irse algo que no le toma ni a él ni a nadie por sorpresa: "Tenemos que ser como los scouts, siempre listos (para irse) pero uno nunca está preparado. Antes los padres se quedaban muchos años en una parroquia ahora los obispos optan y hemos visto que hay riqueza en la rotación de sacerdotes por distintas comunidades".
En este punto se identifica con monseñor Enrique Angelelli que afirmaba que "hay que seguir andando no más" donde mande la iglesia para seguir enseñando sobre Jesús.
"Uno extraña y va a extrañar la comunidad donde estuvo, pero las nuevas lo integran rápidamente y uno se entusiasma.", subrayó al final ilusionado con esta nueva aventura que iniciará.
