Cuatro generaciones de una familia volvieron a la guardería que los vio crecer
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Para Emilia la institución de barrio 9 de Septiembre fue un pilar en la crianza de sus 13 hijos, que allí estudiaron, se alimentaron e hicieron amigos.
Por Isabel Fernández | LVSJ
En los ojos de Emilia Zárate, marcados por la sabiduría de quien vivió muchos años, brilla la emoción de volver a entrar a un espacio que considera una parte más de su hogar: la Guardería Municipal Manuel Belgrano, que el 20 de mayo pasado cumplió 50 años de trabajo para a comunidad.
Emilia tiene 85 años y fue testigo del nacimiento de un establecimiento que fue muy importante para su vida y para la de toda su familia ya que cuatro generaciones transitaron sus aulas. Tuvo 13 hijos que encontraron contención en la guardería ubicada sobre Av. Caseros al 1800 de barrio 9 de Septiembre, también sus nietos y bisnietos.
En este largo camino en la guardería, Emilia, su hijo Rodolfo Zabala (67), su nieta Alejadra Zabala (40) y su bisnieto Elías Trucolo (9) fueron y son protagonistas de una historia de acompañamiento en donde la igualdad, la educación y la inserción social son el objetivo fundamental.
Por la pandemia de coronavirus, actualmente las salas de la guardería se encuentran vacías pero llenas de coloridos carteles, guirnaldas y juguetes, esperando que pronto regrese el bullicio de los chicos. En este lugar, se reunieron las cuatro generaciones y contaron a LA VOZ DE SAN JUSTO los sentimientos, recuerdos y alegrías vividos.
"Fue muy importante la guardería en la crianza de mis hijos, al principio era una escuela para que pudieran terminar los estudios. También ayudó a todo el barrio, no solamente a mí", aseguró Emilia mientras miraba a su alrededor descubriendo un lugar más grande que el que visitaba cuando sus hijos eran pequeños, con más aulas y comodidades.
Entre las tareas de su casa y la crianza de sus chicos, Emilia se hacía tiempo para colaborar con lo que podía con la guardería cuando fue inaugurada y solo contaba con dos salas pequeñas.
"En los comienzos, como familia colaborábamos con lo que podíamos, aunque no era mucho yo hacía pan casero que después se repartía entre las familias, también planchar delantales o ropa para los chicos", recordó.
En esos tiempos, su hijo Rodolfo que era adolescente, concurría a estudiar de noche.
"Hice algunos amigos acá y fue muy importante para mí, también para mi familia. Aquí envié a mis hijos y ahora vienen mis nietos porque encuentran apoyo y contención para hacer los deberes de la escuela, aprenden mucho", afirmó.
"Todos íbamos a la 'guarde'"
Cuando creció, Rodolfo no dudó en enviar a sus hijos y fue así que Alejandra, concurrió entre los 7 y 8 años. "Me encanta la guarde, significa mucho para toda la familia, siempre está y ayuda, no solamente a mi sino a mucha gente que lo necesita. Compartí esos años con muchos amigos, gente del barrio, primos, todos ibamos a la 'guarde'", contó Alejandra.
Recordó que cuando iba ya les daban el desayuno y el almuerzo. "Hacíamos educación física, los deberes y también teníamos horas libres para jugar con los otros chicos. Había roperito y los chicos podían higienizarse".
"La guardería fue progresando mucho, antes había solamente dos aulas, ahora está más grande y además de los servicios de apoyo escolar y el comedor, enseñan inglés, natación y otras cosas.
Mi hijo Elías asiste actualmente y también lo hizo mi otro hijo Fernando que ya terminó", resaltó.
Entre las anécdotas de infancia Alejandra recordó un juego que le gustaba mucho y al que llamaban "La Paloma".
"Era un caño con varias cadenas, nos agarrábamos de las cadenas y girábamos todos juntos. Era como volar y nos encantaba jugar ahí porque era divertido y estábamos todos", relató contenta.
Volver a jugar con amigos
Con sus 9 años, Elías está ansioso porque pase la pandemia del coronavirus y pueda volver a la guardería adonde concurre desde los 3 años.
"Me ayudan con muchas cosas en la guardería, aprendí a nadar, también inglés, hago las tareas y me gusta jugar con mis amigos. Extraño y espero poder volver pronto a ver a mis amigos", manifestó.
Una "gran familia"
"La risa no tiene tiempo, la imaginación no tiene edad y los sueños son para siempre"... esa frase plasmada en un cartel en la guardería, refleja el sentir principal que es el de brindar igualdad de posibilidades a todos los niños desde temprana edad en su integración, desempeño escolar y social.
La directora Claudia del Valle Comin aseguró que el mejor balance en este aniversario es "ver en la sonrisa de los niños, y de sus padres, la señal de que nuestra labor está dando sus frutos esperados y buscados".
Actualmente asisten 85 niños cuyas edades oscilan entre los 2 y 11 años, desde 2019 se incorporó la Sala Cuna, que permitió de esa manera cobijar y acompañar el crecimiento de niños de 2 a 3 años.
El personal está compuesto por la directora, dos docentes de nivel inicial, cuatro docentes de nivel primario, una cocinera, una auxiliar de cocina, una auxiliar para sala de maternales, tres auxiliares generales y un personal de mantenimiento.
"Cada exalumno que nos encuentra o nos viene a visitar nos demuestra gratitud y todo su cariño, recuerda anécdotas y comparte sus logros, como lo que somos, una gran familia.
Todos los integrantes de la Manuel Belgrano nos consideramos una gran familia y abrimos nuestras puertas para que cada niño sienta que forma parte de ella. Son muchas las horas y momentos que juntos compartimos, solo nosotros somos testigos de la magia y el amor que inunda nuestra institución", afirmó.
La guardería ofrece los servicios de desayuno y almuerzo, apoyo escolar, incorporación de actividades de higiene personal,"Control de Niño Sano", Prevención de Sobrepeso y Obesidad en los niños, control odontológico semestral, estimulación temprana, clases de natación, clases de inglés y educación física.
También se realizan paseos educativos, recreativos, talleres de huerta, viajes y durante todo el año disfrutan de la "Hora del Cuento" del Grupo Puro Cuento.
La directora agradeció en esta ocasión "a todo el personal y todos los que con su aporte permanente nos permiten seguir adelante con este sueño y escribir las historias que mañana recordaremos: autoridades, padrinos del Rotary, profesores, colaboradores, comunidad en general y amigos entrañables de nuestra casa".

"La escuelita del Rotary"
En la década de 1970, el Rotary Club San Francisco, donó la construcción de sus primeras aulas con el objetivo de dar los primeros pasos en la labor educativa y social con las familias del entorno.
Actualmente el Rotary San Francisco apadrina a la guardería y en el siguiente comunicado celebra el importante aniversario:
"Pasaron ya cincuenta años, desde aquellas dos aulas, donde se alfabetizaban a niños y adultos; ubicadas en lo que fuera el antiguo basural, donde estaban 'las lomas'.
Casi sin saberlo, o tal vez un grupo de visionarios, ya veía que las necesidades eran muchas y muchos más eran quienes merecían recibir una educación y formación ciudadana, como cualquier otro niño, sin importar dónde viviera.
Rotary San Francisco, sin desconocer el esfuerzo, dedicación, entrega, trabajo e ilusión de aquellos primeros voluntarios y docentes, continuaba su proyecto, el cual fue creciendo en tres etapas... y ahí en 'las lomas'; se afianzaba esta obra.
Alguien escribió que esta guardería, -si bien Rotary San Francisco la construyó y luego fue donada a la Municipalidad de San Francisco- está en el corazón de Rotary.
Pero el compromiso por esta institución no terminó allí; al contrario Rotary Club San Francisco, continuó colaborando con ampliaciones y el mantenimiento.
Cada rotario ha continuado con la obra de quienes ya no están con nosotros, pero su legado se mantiene firme, seguimos convencidos de que podemos y queremos que todos estos niños no pierdan la magia que esconde cada cuento, el arco iris de sensaciones de cada dibujo; y con cada calefactor, televisor, ventilador, juegos para patios y didácticos , mobiliario para jardín de infantes, dulces Navidades y más.
Poder colaborar con el equipo de docentes para que puedan crear para ellos un festival de colores que sin dudas ellos incorporan en sus mochilas; esa que irá creciendo al ritmo de su estatura.
Conservamos intacto los sueños de cuando fuimos rotarios, y hoy formamos un grupo de amigos, que en cada visita la emoción nos atrapa, cuando caritas alegres y sonrisas amplias, nos reciben llamándonos padrinos y madrinas.
Así es, somos sus padrinos y madrinas de esta Guardería Manuel Belgrano; y como tales no dejaremos de estar presentes con nuestro aporte, apoyando a este cuerpo de docentes que tiene en sus manos, la responsabilidad de ofrecer a estos niños, soñar con un mundo mejor.
¡Con mucha alegría, y mayor compromiso, celebramos sus 50 años!".
