Cuándo la solidaridad se encuentra en la peluquería
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En su peluquería Jonatan Pereyra recibe a la gente en situación de calle de nuestra ciudad. Corta, afeita y emprolija para darle una mano a esas personas que no tienen nada, y porque dice, que la solidaridad es contagiosa.
En "Don Monkey", la peluquería ubicada por calle Alberdi, frente a la sede del Corre Argentino, Jonantan (Jon) Pereyra empezó esta semana a recibir a esas personas que están en situación de calle en nuestra ciudad.
Apuntalada por la pata local de la organización Red
Solidaria, por el sillón de Jon ya se han sentado Lucas y Marcelo, y para el
peluquero eso significa algo muy importante.
"Esto surgió porque vi a un amigo que daba una mano a la gente, decidió ayudarla cocinando y llevándole un plato de comida caliente a la gente que más lo está necesitando. Yo también pase situaciones malas, y le dije que desde lo que pudiera ayudar sea un corte de pelo, un alimento no perecedero, ayudaba. Él me dijo que lo que andaban necesitando los muchachos era un corte de pelo. Justo yo había estudiado, tenia el local y les dije que los traiga que con mucho gusto algo íbamos a hacer", le dice Jon a LA VOZ DE SAN JUSTO.
Para Jon que instaló su peluquería hace un mes y 15 días, luego de una vida de esfuerzos, de pelearla, de "patear mucho la calle", como dice él, poder darle una mano a estas personas que atraviesan una realidad demoledora, implica un compromiso que tomó y que no piensa desatender "La idea es seguir, si Dios quiere. Si puedo seguir ayudando a la gente mejor, lo hice de corazón y se que la solidaridad es contagiosa. Espero que esto llegue a mucha gente y que la gente pueda colaborar con estas personas que lo andan necesitando. Hoy estamos en una buena situación pero mañana no sabemos".
El antes y el después
"Cuando caen, ellos vienen muy desprolijos por su situación y cuándo se van, se van muy contentos, su cara es otra, su aspecto es otro parece son personas que no están en la situación en la que ellos viven. A parte me deja muy contento poder dialogar con ellos, que se distraigan de su presente, poder llegarles y transmitirles lo que uno siente, alegría, alguna palabra que le pueda dar animo a seguir, a pelearla", explica Pereyra antes de atender al próximo cliente que espera en el sillón.
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