Cuando la pelota puede esperar
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Ni el torneo más importante del planeta pudo evitar que Jérémy Doku y Didier Deschamps se alejaran temporalmente de sus selecciones. Dos decisiones personales que trascendieron el fútbol y reabrieron un debate tan simple como vigente: ¿hasta dónde debe llegar el trabajo cuando la vida ocurre fuera de la cancha?
El Mundial 2026 dejó en las últimas horas dos situaciones poco habituales. Bélgica perdió temporalmente a uno de sus jugadores más importantes y Francia afrontará su último partido de la fase de grupos sin su entrenador. Ninguno de los casos tuvo que ver con lesiones, suspensiones o cuestiones deportivas.
El lunes, Jérémy Doku abandonó la concentración belga para viajar a Londres. El extremo del Manchester City recibió autorización de la federación de su país para acompañar a su pareja durante el nacimiento de su primer hijo, Praise. Tras el nacimiento del bebé, el futbolista emprendió el regreso para reincorporarse al plantel.
La noticia generó repercusiones especialmente en Inglaterra y Bélgica. Algunos analistas consideraron lógico que el jugador estuviera presente en un momento único de su vida personal. Otros entendieron que abandonar una concentración mundialista no era la mejor decisión.
Un día después fue Francia la que quedó atravesada por una situación personal. Didier Deschamps dejó la concentración luego del fallecimiento de su madre y regresó a su país para acompañar a su familia.
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El entrenador campeón del mundo en Rusia 2018 no estará en el banco de suplentes durante el partido que los franceses disputarán ante Noruega. Su lugar será ocupado de manera interina por Guy Stéphan, su colaborador más cercano desde hace años.
Más allá de que se trata de situaciones completamente diferentes, ambos casos tuvieron un punto en común. Tanto Doku como Deschamps entendieron que había cuestiones personales que requerían su presencia inmediata, aun cuando eso implicara alejarse por unos días del torneo más importante del fútbol.
Probablemente nadie se sorprendería si un empleado pidiera unos días para acompañar el nacimiento de un hijo o para despedir a un familiar cercano. Sin embargo, cuando se trata de figuras del deporte de elite, las discusiones suelen adquirir otra dimensión.
En tiempos en los que muchas veces se les exige a los deportistas una dedicación absoluta, Doku y Deschamps tomaron decisiones que millones de trabajadores toman todos los días. La diferencia es que ellos lo hicieron mientras el mundo entero los estaba mirando.
