Educación
Cuando estudiar deja de ser un privilegio
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/residencia_estudiantil_el_tio_la_tordilla.jpeg)
El Tío y La Tordilla inauguraron en Córdoba una residencia estudiantil que permite a jóvenes del interior acceder a estudios superiores sin que la distancia o la economía familiar trunquen sus sueños. La residencia es más que alojamiento: es una apuesta conjunta por la igualdad de oportunidades.
El pasado 2 de febrero quedó oficialmente inaugurada la Residencia Estudiantil El Tío – La Tordilla en la ciudad de Córdoba. El inmueble, ubicado en calle Entre Ríos 687, comenzó a recibir a estudiantes de ambas localidades que cursan estudios superiores y que, hasta ahora, veían condicionado su futuro académico por la imposibilidad económica de alquilar o pagar una pensión.
La residencia tiene capacidad para 35 estudiantes, cuenta con supervisión las 24 horas y fue pensada como un espacio de acompañamiento integral, no solo como un lugar para dormir. Su cercanía con la terminal de ómnibus y con organismos públicos vinculados a la seguridad fue uno de los criterios centrales al momento de elegir la ubicación.
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/residencia.jpg)
El proyecto es resultado de un acuerdo poco habitual: la cooperación sostenida entre dos municipios vecinos. Las intendentas Silvia Bertotti, de El Tío, y Claudia Bordoni, de La Tordilla, coinciden en que la clave estuvo en priorizar un objetivo común por sobre cualquier diferencia administrativa.
Ambas explicaron que los gastos, las responsabilidades y las decisiones se comparten a partir de un esquema acordado y transparente, con la convicción de que el acceso a la educación superior no puede depender del lugar de nacimiento. En ese marco, destacaron que la residencia está destinada tanto a estudiantes ingresantes como a quienes ya avanzaron en sus carreras y necesitan sostener su trayectoria académica.
La residencia fue diseñada para equilibrar la vida comunitaria con la privacidad necesaria para el estudio. Cuenta con habitaciones compartidas de baja densidad, espacios comunes, cocina, zonas de estudio y conectividad. Según detallaron las intendentas, cada aspecto fue planificado para generar un entorno cuidado, con reglas claras de convivencia y acompañamiento permanente.
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/residencia_estudiantil_del_el_tio_y_la_tordilla.jpeg)
La intendenta Claudia Bordoni puso el acento en el acompañamiento cotidiano que implica el proyecto. Señaló que el objetivo fue crear un espacio pensado para equilibrar estudio y convivencia, con reglas claras y presencia adulta permanente. “La residencia no es un beneficio pasivo, es un acuerdo: el Estado acompaña, pero el estudiante responde con compromiso y esfuerzo”, expresó. En ese sentido, remarcó la importancia de la supervisión las 24 horas y de los canales de comunicación con las familias, como una forma de garantizar tranquilidad y sostener las trayectorias educativas más allá del primer año.
Cuando el proyecto se vuelve una misión personal
Para Silvia Bertotti, intendenta de El Tío, la residencia excede la obra edilicia. “Este proyecto dejó de ser un plano el día que escuché a jóvenes decir que querían estudiar una carrera, pero no podían hacerlo por la distancia o por no poder pagar un alquiler”, expresó. En ese momento, explicó, la iniciativa se transformó en una misión personal: evitar que talentos y vocaciones queden truncos por razones económicas o geográficas.
Desde esa convicción, Bertotti remarcó que el objetivo nunca fue solo garantizar un techo, sino ofrecer un respaldo integral en una etapa decisiva. “No queríamos que los chicos vengan a Córdoba a arreglárselas solos, sino que sepan que hay un Estado presente, acompañándolos”, señaló. Para la intendenta, el verdadero impacto del proyecto se medirá en los próximos años, cuando esos jóvenes puedan sostener sus estudios y regresar a sus comunidades con un título. En ese horizonte, la residencia se vuelve algo más que una política pública: es una apuesta concreta para que el lugar de origen no determine hasta dónde puede llegar un sueño.
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/residencia_estudiantil_el_tio_y_la_tordilla_1.jpeg)
Sueños que empiezan a tomar forma
Virginia Mangini - El Tío (Licenciatura en Gestión Cultural)
Virginia Mangini cuenta que comenzar a estudiar en Córdoba fue posible cuando sintió el acompañamiento de su comunidad. “Saber que nuestro pueblo nos está apoyando en algo tan importante como poder realizar nuestros estudios es un paso muy grande”, expresó, y señaló que para muchos jóvenes esta oportunidad representa “un antes y un después para el futuro”.
Ya instalada, define el espacio como “un lugar muy cálido para pasar el día a día como estudiante” y valora especialmente la ubicación. Destacó que está “a una cuadra de la terminal, frente al Punto de la Mujer y cerca de todo”, lo que le permite estudiar con tranquilidad y sentirse segura en la ciudad.
Morena Toledo - La Tordilla (Licenciatura en Fonoaudiología)
Morena Toledo, ingresante a Fonoaudiología, remarcó el impacto que tiene el apoyo del municipio en su familia. “Saber que mi pueblo me está apoyando para poder estudiar en Córdoba es una tranquilidad enorme”, afirmó, y explicó que sin este espacio “sería muy difícil afrontar los gastos de un departamento”.
Aunque reconoce que dejar el pueblo implica miedos, sostuvo que pensar en este lugar como su base en Córdoba le da calma. “Saber que voy a tener un espacio seguro, donde voy a poder vivir y estudiar tranquila, me hace sentir acompañada”, señaló, y agregó que la convivencia con jóvenes de localidades cercanas será un motor para seguir adelante.
Guido Martín Ferreyra - El Tío (Contador Público)
Guido Ferreyra recordó que la posibilidad de estudiar Contador Público parecía lejana hasta conocer el proyecto. “Uno de mis sueños era poder estudiar la carrera que me gustaba, y no podía venir a Córdoba porque era muy difícil”, relató, y admitió que incluso llegó a desmotivarse antes de recibir la noticia.
El desarraigo, dijo, no fue sencillo. “Dejar todo atrás por un sueño es bastante triste”, expresó, especialmente por la distancia de su familia. Sin embargo, entiende que “los sueños tienen un sacrificio”, y asegura que compartir la experiencia con otros jóvenes del pueblo, con el mismo objetivo, hace que el esfuerzo tenga sentido.
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/residencia_estudiantil_el_tio_y_la_tordilla_2.jpeg)
Franco Juárez - La Tordilla (Ingeniería Química)
Franco Juárez, que se encuentra realizando el ingreso a Ingeniería Química, definió la oportunidad como un privilegio. “Es un privilegio que el pueblo nos ayude a continuar con nuestra educación superior”, afirmó, destacando la felicidad que esto genera también en su familia.
Reconoce que el cambio del pueblo a la ciudad no es fácil. “Los miedos son muchos”, señaló, pero explicó que estar acompañado por jóvenes de su misma localidad le da seguridad. En la convivencia diaria, destacó que “todos tenemos claro el objetivo” y que la búsqueda de un futuro mejor es la principal motivación para seguir estudiando.
El alivio de la familia
Detrás de cada estudiante hay una familia que acompaña, sostiene y confía. Para muchas madres, el proyecto significó alivio económico, pero sobre todo tranquilidad al saber que sus hijos están contenidos y cuidados en una etapa decisiva.
Rita Ramírez - madre de Guido Ferreyra
Rita Ramírez no oculta la emoción al hablar del proyecto. “Fue una alegría enorme, lloré de emoción”, expresó, y destacó que ya no tener que pensar en reunir grandes sumas de dinero para que su hijo se instale en Córdoba cambió por completo la realidad familiar.
También subrayó la tranquilidad de saber que Guido comparte el espacio con jóvenes que conoce desde chico. “Eso nos cambió radicalmente la vida”, dijo, y resumió su sentimiento en una palabra: “orgullo”, por ver a su hijo luchar por estudiar lo que sueña ejercer en el futuro.
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/media/2026/02/residencia_estudiantil_el_tio_y_la_tordilla.jpeg)
Karina Mansilla - madre de Virginia Mangini
Karina Mansilla definió la residencia como “alivio y contención”, y aseguró que la tranquilidad no pasa solo por lo económico. Destacó el grupo de jóvenes, la supervisión permanente y la ubicación del edificio como factores clave para que las familias puedan quedarse en calma.
Remarcó que alquilar en Córdoba hubiera sido imposible para muchos. “Este proyecto es un empujón y un gran aliento a seguir”, sostuvo, y expresó su deseo de que la iniciativa se sostenga en el tiempo para que otros jóvenes puedan “cumplir el sueño de volver al pueblo con un título”.
