Economía
Crisis económica: un relevamiento en San Francisco muestra menos consumo, compras diarias y mayor cautela al gastar
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LA VOZ DE SAN JUSTO recorrió almacenes, supermercados, carnicerías y clubes de San Francisco para relevar el impacto de la situación económica actual. Comerciantes y dirigentes coinciden en menos clientes, compras más pequeñas, cambios en los hábitos y mayores esfuerzos para sostener la actividad.
La crisis económica que afecta al país comienza a impactar en distintos puntos del interior y San Francisco no es la excepción. En este contexto, LA VOZ DE SAN JUSTO salió a las calles de la ciudad para realizar un relevamiento sobre la situación actual del consumo y la actividad comercial. Para ello, se entrevistó a trabajadores de distintos rubros con el objetivo de conocer cómo atraviesan el presente económico y cuáles son los cambios que se observan en los hábitos de los clientes.
Comerciantes locales coincidieron en advertir una menor circulación de compradores, operaciones más pequeñas y un consumidor que prioriza precios, promociones y compras diarias. Aunque en algunos casos la facturación logra sostenerse, la caída en la cantidad de clientes y la cautela a la hora de gastar marcan el pulso del comercio minorista de la ciudad.
Beatriz Del Valle Cravero, propietaria de Proveeduría Mix, explicó que el movimiento diario no presenta grandes variaciones en la caja, aunque sí se observa una reducción significativa en la cantidad de personas que ingresan al comercio.
“Hace 20 años teníamos unas 250 personas por día y hoy pueden ser entre 100 y 150. La caja termina siendo parecida, pero con menos clientes”, señaló. En ese sentido, indicó que el rubro alimenticio permite sostener el nivel de ventas, aunque reconoció que el escenario está lejos de ser el ideal.
La comerciante explicó además que los hábitos de compra también cambiaron y que el ticket promedio se mantiene, pero con una menor circulación. “Por ahí tenés mañanas más flojas, pero después al final del día se hace casi siempre la misma cantidad”, agregó.
En cuanto a los medios de pago, indicó que actualmente predominan el efectivo y las transferencias, mientras que el uso de tarjetas de crédito es mínimo.
En la misma línea, desde Supermercado El Busca también advirtieron cambios en el comportamiento de los consumidores. Alicia Ybañez y Marcelo Plano, responsables del comercio, señalaron que se observa una mayor cautela a la hora de elegir productos y una migración hacia alternativas más económicas.
“Notamos un menor consumo y que muchas veces los clientes optan por segundas marcas y no tanto por las primeras, ya que son más económicas", explicaron.
Asimismo, indicaron que las compras mensuales prácticamente desaparecieron y que hoy predomina el consumo diario. “La gente compra para el día, para el momento. Ya no se hacen compras grandes. También aprovechan mucho los días que tenemos promociones, ya sea los descuentos pagando en efectivo o los beneficios para jubilados”, detallaron.
Respecto a los precios, tanto para la venta como para la reposición de productos, indicaron que si bien continúan registrándose aumentos, la dinámica es distinta a la de otros períodos. “Hay subas, pero no tan seguidas como antes. Está todo bastante estancado. Las empresas grandes tienen mucha mercadería en stock y prefieren venderla antes que aumentar los precios”, destacaron.
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Cambios en el consumo de carne
El enfriamiento del consumo también se refleja en uno de los rubros más sensibles: la carne. A nivel nacional, el consumo de carne vacuna comenzó el 2026 con una señal de alerta para el sector. Según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), entre enero y marzo los argentinos consumieron un total de 512,8 mil toneladas de ese producto, lo que representa una caída del 10% frente al mismo periodo del año pasado. Este retroceso en las mesas de los hogares se da en un contexto donde las plantas frigoríficas registran uno de sus niveles de actividad más bajos de las últimas décadas.
Al analizar la disponibilidad del producto por habitante, los datos indican que el promedio de consumo de los últimos doce meses se ubicó en 47,3 kilos por año, el guarismo más bajo en más de 20 años. Este nivel implica una baja del 3,7% respecto al registro de marzo del año anterior. La tendencia descendente se profundiza si se considera que hace dos décadas los niveles de consumo superaban los 60 kilos por persona.
En San Francisco, el sector cárnico también atraviesa un escenario de modificaciones en los hábitos de compra y en la preferencia de los consumidores. Comerciantes locales coinciden en que disminuyó el consumo de carne vacuna y creció la demanda de opciones más económicas como el pollo y el cerdo.
Néstor Fissore, propietario de una cadena de carnicerías de la ciudad, explicó a LA VOZ DE SAN JUSTO que actualmente se vende más pollo y que el cerdo viene ganando espacio, mientras que la carne vacuna registró una caída significativa. Según detalló, el consumo de carne bovina se redujo al 45% del total vendido.
“Bajó mucho el consumo de carne, la gente no llega más”, afirmó, al tiempo que remarcó que el movimiento general también disminuyó considerablemente en los últimos meses.
El comerciante señaló además que la dinámica de compra cambió y que actualmente predomina el consumo diario. “Hay un mayor movimiento a principio de mes, cuando aparecen las promociones”, indicó, y agregó que las compras grandes semanales son cada vez menos frecuentes.
Respecto a los medios de pago, explicó que más de la mitad de los clientes utiliza tarjeta, aunque aclaró que no se ofrecen cuotas. “Trabajamos con transferencias, débito, QR, todos los métodos de pago, pero en un solo pago”, detalló.
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El motivo, según explicó, responde a la propia estructura del rubro. “Nosotros compramos todo de contado. Las vacas, el cerdo y los pollos se pagan en el momento, por eso no podemos ofrecer financiación”, sostuvo.
En relación a los precios, Fissore indicó que se mantienen relativamente estables en los últimos meses. “El productor necesita vender y si aumenta no vende más. Es una necesidad de todos”, afirmó, y remarcó que el objetivo es sostener la calidad del producto sin trasladar subas al consumidor.
Por su parte, Franco Rosa, comerciante del rubro, también confirmó a este medio el cambio en los hábitos de consumo y señaló que la compra diaria se volvió predominante. “Ya no se hacen compras semanales. Son muy pocos los clientes que compran para toda la semana”.
Además, indicó que los clientes consultan cada vez más por promociones y ofertas antes de concretar la compra, lo que evidencia un consumo más planificado. En su comercio, según detalló, el pago se realiza principalmente en efectivo o débito y no se trabaja con tarjetas de crédito.
Rosa coincidió en que el pollo y el cerdo ganaron terreno en los últimos meses. “Aumentó la venta de pollo, pero mucho más la de cerdo”, afirmó.
El panorama del sector refleja un consumidor más cuidadoso, que prioriza el precio, compra en menor cantidad y reorganiza su gasto alimentario según las posibilidades del momento.
Clubes: entre la contención social y el esfuerzo por sostener la actividad
El impacto de la situación económica también alcanza a los clubes de la ciudad y la vecina localidad de Frontera, aunque con realidades diversas. En muchos casos, lejos de una caída generalizada, lo que se observa es una adaptación constante para sostener la actividad y evitar que los chicos queden afuera.
En Sportivo Belgrano, el movimiento incluso muestra signos positivos. “No cayó la masa, aumentó”, señaló Leandro Gottardi, quien detalló que el club cuenta con 1798 socios activos, además de una importante cantidad de deportistas en distintas disciplinas. De todos modos, aclaró que se trata de un momento particular del año: “Es un mes bisagra porque arrancó el torneo”, explicó, en relación al crecimiento que suele darse en marzo.
En Antártida Argentina, el panorama también se mantiene estable. “Gracias a Dios no nos afectó”, afirmó su presidente, Eduardo Pedrone, quien reconoció que puede haber “un 5 o un 10% de gente que a lo mejor no esté pagando”, pero sin impacto significativo en la actividad. En ese sentido, remarcó el rol social del club: “Nunca tuvimos que dejar a un chico o una chica sin practicar deporte por el tema de la cuota”.
“Nos reunimos con los padres y buscamos la forma —becas, colaboración en la cantina— pero que el chico siga”, agregó.
Una lógica similar se replica en La Hidráulica, donde la prioridad también está puesta en la continuidad de los chicos. “Por ahí, más que no pagar, uno trata de que igual vayan a entrenar”, explicó su presidente, Cristian Camino. Sin embargo, admitió que el contexto se hace sentir: “Se siente… sobre todo en lo que es avanzar con obras, está todo muy caro”.
“El club se sostiene con ventas, con eventos… vamos tironeando”, resumió.
En el Sport Automóvil Club, el impacto aparece por otro lado. “Estamos siempre en el mismo nivel, así como hay altas, hay bajas”, explicó Cristian Ruffino, describiendo una dinámica estable en la masa societaria. Sin embargo, advirtió sobre el peso de los costos: “Lo que sí notamos es el aumento de los servicios… eso es lo que más complica”.
“El club tiene que recaudar más y no podés trasladar todo eso a la cuota”, agregó, marcando el límite que enfrentan las instituciones.
Por su parte, en El Tala, el escenario muestra crecimiento en la cantidad de deportistas, aunque con nuevas preocupaciones. “Hemos crecido en todos los sentidos, en cantidad de chicos y en lo que brindamos”, señaló su presidente, Emanuel Amali. No obstante, advirtió sobre otro frente: “Lo que nos preocupa es el apoyo de las empresas… ahí sí vemos una merma”. “Si las empresas no acompañan, se hace más difícil sostener y mejorar lo que le damos a los chicos”, planteó.
En conjunto, los testimonios reflejan un escenario complejo, donde la crisis no siempre se traduce en menos actividad, pero sí en mayores esfuerzos para sostenerla. Entre cuotas accesibles, becas, eventos y trabajo a pulmón, los clubes siguen funcionando como espacios clave de contención, donde el objetivo principal es que el contexto económico no deje a nadie afuera.
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Caída del consumo a nivel nacional
El escenario que se observa en San Francisco se da en línea con la tendencia nacional. Las ventas minoristas de las pymes retrocedieron 0,6% interanual en marzo y acumulan una caída del 3,6% en el primer trimestre del año, según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came).
El dato representa un nuevo descenso tras las bajas registradas en los meses anteriores y consolida un período prolongado de retracción del consumo. En la comparación mensual desestacionalizada, el índice también mostró una merma del 0,4% respecto a febrero.
Desde la entidad señalaron que el inicio del ciclo escolar dinamizó algunos gastos puntuales, aunque la pérdida del poder adquisitivo y el aumento de los costos operativos afectaron el volumen general de ventas. También advirtieron sobre la dependencia del financiamiento bancario y una marcada cautela a la hora de invertir.
El relevamiento por rubros mostró que cinco de los siete sectores medidos terminaron en terreno negativo. Las principales caídas se registraron en perfumería (-9,8%), bazar y artículos para el hogar (-8,3%), alimentos y bebidas (-0,9%) y textil e indumentaria (-0,4%).
Endeudamiento y presión económica
El menor consumo se da en un contexto de fuerte endeudamiento de los hogares. Un informe del Centro de Almaceneros de Córdoba indicó que el 91,7% de las familias tiene deudas y que la mayoría utiliza tarjetas de crédito para comprar alimentos.
Según el estudio, el 61% de los gastos financiados corresponde a comida, seguido por combustibles (15%), indumentaria y calzado (9%), electrodomésticos (7%) e impuestos y servicios (6%).
Además, la presión laboral continúa en aumento. Un informe del Ieral señaló que casi el 23% de la población económicamente activa busca otro empleo o más horas de trabajo para compensar la pérdida del poder adquisitivo. Córdoba registra el nivel más alto del país, con una presión laboral del 35,4%.
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A esto se suma el crecimiento de la morosidad. Según datos del Banco Central, la mora en las familias alcanzó el 11,2%, el nivel más alto desde 2004, lo que refleja mayores dificultades para cumplir con los compromisos financieros.
El panorama describe una economía con consumo retraído, hogares más endeudados y comerciantes que adaptan su dinámica a un cliente que compra menos, compara precios y prioriza gastos esenciales. En San Francisco, esa realidad ya se percibe en los mostradores y anticipa un escenario de cautela para los próximos meses.
