“Corpiñazo”: más que rebeldía juvenil, una lucha “hija” del Ni una menos
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Imagenes/Imagebb1a0e25ec084e6a99b17a52505ac549.jpg)
Agrupaciones de mujeres y estudiantes universitarias se manifestaron en apoyo a una alumna reprendida por no usar sostén. Entrevistamos ala psicóloga Andrea Sudarovich quien planteó como un desafío a las normas, sino como parta de un un movimiento social contra "siglos de modazas" femeninas.
"¡Ni una piba sancionada por no usar corpiño!".Una veintena de estudiantes porteños y otras agrupaciones realizó este miércoles un "corpiñazo" frente al Ministerio de Educación en apoyo de la alumna de 18 años del Colegio N° 12 de Viila Urquiza, cuyas autoridades le llamaron la atención por concurrir a clases sin sostén.
La noticia despertó el debate y la polémica, entre expresiones de repudio y apoyo. Pero,¿qué escandaliza en relación a una adolescente que concurre a clases sin corpiño? ¿Qué muestra o qué desnuda?. ¿Por qué el corpiño se convierte en una de las noticias más relevantes de los medios?.
La licenciada en Psicología Andrea Sudarovich (MP-5084), de nuestra ciudad, analizó el tema en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO afirmando que se trata de un fenómeno que más que plantear el desafío a las normas, la rebeldía juvenil, la protesta o el cuestionamiento de esas normas de convivencia escolar,"viene en consonancia con el movimiento que comienza a partir del 'Ni una menos'".
"No usarlo es también un símbolo de libertad, de autonomía. Es tal vez, una metáfora de tanta censura que pesa sobre nuestra historia de mujeres".
El corpiño"encorseta, aprisiona, limita. No usarlo es también un símbolo de libertad, de autonomía. Es tal vez, una metáfora de tanta censura que pesa sobre nuestra historia de mujeres.
No llevar corpiño es una expresión -no laúnica- de rebelarse al mandato social, pacato, que demoniza una parte de nuestro cuerpo. Es mostrar que el vínculo de la sociedad con el cuerpo de las mujeres puede ser otro", señaló la profesional.
"Algo de esa naturalidad -que es siempre una construcción social- acerca de aquello que del cuerpo de la mujer puede mostrarse o no, comienza a resquebrajarse. Hay un movimiento que empuja a contraponerse a siglos de mordaza a los cuerpos de las mujeres", agregó.
"Quizás, no usar corpiño es una expresión de ello, como lo fue en algún tiempo acortar las faldas que usaban nuestras tátarabuelas o nuestras abuelas -aseguró Sudarovich-. Históricamente, en el contexto del patriarcado, de la cultura machista, el cuerpo femenino ha sido unámbito de conquista, de dominación, de disciplinamiento, de ejercicio de poder despótico".
A esos mismos cuerpos"moldeados o disciplinados con dietas, ropas, modas, que pueden ser consumidos/deseados, se los despoja de su deseo, de su historia, pero no hablan por sí mismos. El cuerpo (privado) como territorio político", planteó.
¿Qué perturba?
"El corpiño sostiene y tapa", dijo Sudarovich. Y recordó que desde muy temprana edad"se nos impone que hay que cubrir esa parte del cuerpo, en especial aquellas pequeñas zonas-los pezones- que se erizan con el frío, pero también con el deseo o cuando hay que alimentar".
"¿Es esto lo que perturba?¿Cuál sería la diferencia entre un cuerpo femenino y el de un torso desnudo masculino?. Ellos pueden mostrar sin miradas censurantes -analizó la entrevistada-. Acusaciones, culpabilizaciones, abundan".
Y finalizó:"Desde una doble moral no se horroriza, más bien festeja, cuando en numerosos programas televisivos se muestra y naturaliza la cosificación de los cuerpos: las tetas, los pechos, se pueden mostrar si son perfectos. Esto no molesta, no atenta contra ninguna moral".
