Córdoba, otra vez discriminada
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El superclásico entre Boca y River por la Supercopa Argentina, que en un principio iba a jugarse en el estadio "Mario Alberto Kempes", finalmente se disputará en el "Malvinas Argentinas" de Mendoza.
Parece que la historia, la triste historia de los últimos años, tiende a repetirse en detrimento de nuestra provincia en general y de Córdoba capital en especial.
Aún hoy es difícil de digerir para el grueso de los cordobeses aquel vacío que, por varios años y con graves daños, el gobierno nacional de Cristina Fernández le produjo en materia económica y social a los mandatos de José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti. Solo basta con recordar la discriminación que sufrieron los jóvenes de la provincia en numerosas finales de los Juegos Evita en Mar del Plata para que sobren las palabras y también la indignación.
Pero no fue lo único ni por asomo, solo recordando los hechos deportivos. Porque también aún hoy es imposible de olvidar la dolorosa situación de la final mundial de Copa Davis entre Argentina y España en las postrimerías del 2008, con un lugar "cantado" para el remodelado y coqueto "Orfeo Superdomo" de la capital provincial. Obviamente, además de la presencia cordobesa del líder deportivo y espiritual de aquella magnífica selección como lo era el unquillense Nalbandian. Pero no hubo caso y la sociedad de la expresidente, el exgobernador Daniel Scioli y el entorno del tandilense Del Potro "frenaron" de golpe y porrazo obras y expectativas en la docta para que, de improviso y casi sin margen de reacción, la finalísima se trasladase a Mar del Plata.
Lamentablemente, por estas horas nos resignamos nomás a que la historia vuelva a repetirse para un acontecimiento de grandes ribetes sociales y deportivos, en este caso el siempre apetitoso River-Boca. De "yapa", en una finalísima oficial como lo será la de la Supercopa, con todos los condimentos todos para un espectáculo de excepción que también se vende al mundo.
Haciendo historia de la reciente, a inicios de este 2018 nada pero nada hacía prever que le sacarían semejante choque oficial al estadio "Mario Alberto Kempes", salvo que ocurriese alguna hecatombe inesperada. Y la hecatombe llegó, tres semanas después, una vez más de la mano de la política y ya no solo a nivel partidario sino en ese nefasto mix con las máximas autoridades del fútbol argentino.
Las recientes y serias acusaciones penales al dirigente sindical Hugo Moyano, suegro del presidente de AFA Claudio "Chiqui" Tapia, no serían ajenas a la intención de abortar el superclásico en la ciudad de Córdoba dado la muy buena relación del gobernador Schiaretti con Mauricio Macri. De otra manera, es imposible de justificar desde el sentido común la débil argumentación de la probable elección del estadio de Mendoza en detrimento del "Kempes" cordobés por, dicen, .... algunos escombros de obras en la zona del Chateau. Obviamente refutado desde la propia Agencia Córdoba Deportes en los dichos del día miércoles de su presidente, Medardo Ligorria, quien aseguro que realizaron "todo" lo solicitado y más aún.
Un verdadero despropósito y sin el mínimo sentido común por donde se lo mire y analice. En una geografía equidistante para todos y con un escenario que posee veinte mil lugares más que el mendocino, además del excelente antecedente del Talleres-Belgrano con ambas parcialidades de pocos días atrás. Pero cuando el río ya sonaba, y el mismísimo dirigente camionero proponía un paro general para este mes, no era muy difícil de elucubrar que algo el agua podría volver a amargar a nuestra Córdoba toda.
