Córdoba: las lluvias otoñales con efecto negativo sobre lotes que esperan ser cosechados
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En soja, las lluvias provocaron apertura de vainas y la germinación de los granos. En maíz, El bajo rendimiento se debe a disminuciones en el peso de los granos.
Los eventos de lluvias ocurridos en el territorio provincial durante el mes de abril y principios de mayo, como así también el cambio de destino, de cosecha a forraje, y la sequía que han sufrido los principales cultivos estivales afectaron la producción, ampliando la brecha entre los valores obtenidos en campañas anteriores y la actual.
La producción de soja en Córdoba de la campaña 2017/18 se ubicaría en las 7,6 millones toneladas, 42% inferior a lo obtenido el año anterior, con un rendimiento de 20,6 quintales, el segundo más bajo de los últimos 10 años.
El fuerte descenso en la producción se debe a un recorte considerable del área disponible para cosecha, donde de las 4.211.100 hectáreas, 503.000 hectáreas son consideradas como perdidas, lotes que no van a cosecharse (381.200 hectáreas), y/o han cambiado su destino sirviendo como alimento para el ganado (121.900 hectáreas). Esto último se debe a la sequía que también afectó los pastizales y pasturas. Sobre los rendimientos ocasionó mermas en el peso de los granos, desgrane de la planta en pie y problemas de calidad.
Debido al temporal de precipitaciones, ocurrido durante la primera quincena de mayo, que mantuvo por casi 10 días con
condiciones de alta humedad y temperaturas templadas, potenciaron en distintas localidades de la provincia la apertura de vainas y la germinación del grano, como puede verse en las imágenes.
Maíz: falta de
agua en el período crítico
En caso del maíz en Córdoba, la producción se estima en 10,4 millones de toneladas con un rendimiento ponderado promedio de 60,3 qq/ha, al igual que en soja, es el segundo más bajo de los últimos 10 años. Esta caída en los rendimientos se debe principalmente, a disminuciones en el peso de los granos por efecto de la falta de agua durante el período crítico. Los valores más bajos se relevaron en los departamentos del norte (Colón, Río Primero, Río Seco, Totoral y Tulumba) donde oscilan entre los 31 y 40 qq/ha, siendo el promedio histórico (2007/17) para esa zona de entre 64 y 69 qq/ha, y en el departamento de Río Cuarto, donde el rendimiento se ubicaría en los 47 qq/ha mientras que el promedio histórico es de 67 qq/ha. A esta situación, se adiciona una pérdida de calidad por la acción de las últimas lluvias que han potenciado el brotado de granos en espiga en lotes que aún aguardan a ser cosechados.
Analizando la superficie que se destinó a consumo animal, al inicio de la campaña la misma representaba el 9% (214.300 hectáreas) sobre el total del maíz sembrado. Al igual que en la campaña anterior, a esta superficie planificada se le sumaron lotes que, por su mala condición, no iban a llegar a cosecha y debieron ser redirigidos como alimento para los animales. Durante la campaña 2016/17, solo el 1% de los lotes que iban con destino "cosecha de granos" fueron utilizados como alimento. Para la actual campaña 2017/18, este valor ascendió al 11% debido a la mala condición que presentaron los lotes por efecto de la sequía y a la baja disponibilidad de forraje para el ganado bovino, principalmente.
Sorgo: el rinde más bajo en 10 años
En el caso de sorgo en Córdoba, la producción también se vio afectada por las mismas variables que condicionaron la soja y al maíz, el rendimiento es el más bajo de los últimos 10 años, alcanzado apenas los casi 45 qq/ha, ubicando a la producción en 283.300 toneladas, un 13% menos que lo obtenido durante el ciclo 2016/17. Sin embargo, de los cultivos estivales que se hacen en la provincia, fue el que menos superficie perdida presentó, eso se debió principalmente al que sorgo resiste mejor la falta de agua.
