Córdoba, hostil e integrada
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Si Córdoba es hostil al autoritarismo y al pensamiento único, bienvenido sea. La integración de Córdoba a la verdadera Argentina federal, pluralista y democrática está fuera de duda, mal que le pese al presidente.
Gran revuelo político se generó por las expresiones del presidente de la Nación cuando se refirió a la provincia de Córdoba como "terreno hostil" y señaló que debería "de una vez por todas integrarse al país". Las declaraciones se conocieron a través de un video del encuentro que el mandatario mantuvo con dirigentes cordobeses en el Centro Cultural Kirchner. Las réplicas, a una semana de las elecciones legislativas, no tardaron en llegar.
Así también, el descargo formulado por los voceros del oficialismo nacional en nuestra provincia y corroborado por el mismo autor de la frase fue "de cajón". Para ellos, se trató de una frase "sacada de contexto". El senador cordobés Carlos Caserio afirmó que los dichos de Fernández habían sido "recortados" y "mal intencionados". Sin embargo, al presentar el video completo, lo que probaría el recorte y la manipulación, se escucha al presidente decir palabra por palabra lo que se le atribuyó.
Por fortuna, el característico humor cordobés permitió descomprimir la situación, al menos para gran parte de la ciudadanía. Tomar con gracia este tipo de expresiones es también, quizás, una manera de reaccionar que no está exenta de una crítica furibunda hacia quien trata de "hostil" a una provincia que desde siempre ha estado integrada al país, que ha aportado recursos y talentos para el engrandecimiento de la patria, cuyo pueblo se siente profundamente argentino, más allá de que el presidente haya decretado que no lo es, tan solo porque vota distinto.
Sin pretender hacer exégesis del pensamiento presidencial, se puede -no obstante- apreciar que reconoce en los habitantes de esta provincia mediterránea a ese "enemigo". Existe allí el "nosotros" y "ellos" tan frecuente en el pensamiento populista planteado por el filósofo Ernesto Laclau. "Ellos" son "hostiles" y "deben ser integrados" y que solo se integrarán si adhieren a la oferta política de su gobierno y pasan a formar parte de un rebaño que no piensa y no decide.
Bien lo señaló nuestro colega Miguel Clariá: los conceptos de Fernández expresan "la ambición de un país de un solo color político, de un país de partido único, de jefa única. No importa si es el norte, el sur o el centro. Un país que vote, que acate lo que su jefa decide que se debe votar si le buscamos la vuelta al fin de cuentas. Me parece una buena noticia no estar integrado. No ser parte, ser territorio hostil para ese país imaginario de Fernández, país que por suerte no existe".
La desafortunada expresión demuestra el ambiente descontextualizado en el que se mueven algunos protagonistas de la vida política nacional. Si Córdoba es hostil al autoritarismo y al pensamiento único, bienvenido sea. Y la integración de Córdoba a la verdadera Argentina federal, pluralista y democrática está fuera de duda, mal que le pese al presidente.
