Judiciales
Condenaron a nueve años de prisión por trata laboral al pastor Elías Argüello
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El Tribunal Oral Federal N°2 de Córdoba halló culpable al pastor evangélico y youtuber sanfrancisqueño por trata de personas agravada con fines de explotación laboral en el caso Dimensión Cielo. También hubo condenas para otros tres acusados, absolución para uno de los imputados y millonarias reparaciones económicas para las víctimas.
CORDOBA (Corresponsalía)-. La sentencia por el caso Dimensión Cielo dejó mucho más que una resolución judicial. Después de semanas de testimonios, acusaciones cruzadas y relatos contrapuestos, el Tribunal Oral Federal N°2 de Córdoba concluyó que existió una estructura de explotación laboral encabezada por el pastor evangélico y youtuber sanfrancisqueño Elías Argüello, quien deberá cumplir una condena de nueve años de prisión efectiva tras ser hallado culpable del delito de trata de personas agravada.
El fallo también condenó a Daiana Herrera, pareja de Argüello, a cuatro años de prisión; a Ricardo Matías Mercado, alias “Eliseo”, a cuatro años como partícipe secundario; y a Marcos Matías Burini, alias “Mateo”, a cuatro años de prisión. En tanto, Maximiliano Mercado, alias “Benjamín”, fue absuelto.
Los condenados continuarán en libertad hasta que la sentencia quede firme en la Cámara Federal de Apelaciones.
Además de las condenas, el tribunal integrado por Enrique Lilljedahl, María Noel Costa y José Fabián Asís ordenó reparaciones económicas millonarias para las víctimas. Norma Gladis Rodríguez y Héctor Adolfo Kopp recibirán 3,5 millones de pesos; L.C., 48.034.445 pesos; y E.M.A., 28,8 millones de pesos.
La causa había sido instruida por la fiscal federal que subroga en San Francisco, María Marta Schianni, y tuvo como eje las denuncias sobre presuntas situaciones de trata de personas con fines de explotación laboral dentro de la organización Dimensión Cielo.
Alegatos
Los alegatos mostraron dos interpretaciones completamente distintas sobre lo ocurrido dentro de la comunidad religiosa. Para la fiscalía y las querellas, Dimensión Cielo funcionó como una organización coercitiva que captaba personas vulnerables mediante promesas espirituales y laborales. Para las defensas, en cambio, todo se reducía a un modo de vida comunitario y consensuado.
El fiscal oral Carlos Gonella sostuvo que “lo de Dimensión Cielo fue un engaño para persuadir a las víctimas y someterla a explotación laboral”. También afirmó que “la prueba habla por sí misma” y describió a la organización como “una organización coercitiva como nueva modalidad de trata de personas que usa a las redes digitales para captarlas”.
Durante su exposición, Gonella aseguró que las víctimas “trabajaban largas jornadas sin salario ni obra social” y dijo que “el fondo común era una pantalla”. Además, apuntó directamente contra Argüello al señalar que “disfrutaba la obediencia” y que era “el líder y ejercía el control”.
La fiscalía había solicitado 10 años de prisión para Argüello; ocho años para Ricardo Mercado; cuatro años para Burini; cuatro años para Herrera y la absolución de Maximiliano Mercado por considerar que “no se pudo comprobar que captó”.
La querella fue incluso más allá. Habló de “implantación del terror”, “manipulación” y “violencia psicológica”. “No cuestionamos la fe ni las creencias, pero sí el aprovechamiento de las vulnerabilidades”, expresó el abogado querellante.
Según la acusación particular, las víctimas debían pedir permiso para todo, sufrían aislamiento de sus familias y atravesaban un “proceso de despersonalización” que incluía cambios de nombre y control permanente. “La trata de personas opera sin cadenas sino con pérdida progresiva de autonomía”, planteó la querella.
Las defensas, por su parte, pidieron la absolución de todos los acusados. El abogado Eduardo Gómez Caminos insistió en que “no hay delito de trata, nadie coaccionó a nadie” y en entrevista con este diario había manifestado que Dimensión Cielo podría verse como “una sociedad de hecho” integrada por personas adultas que decidieron convivir bajo reglas comunes.
“Para que haya este delito tiene que haber algún medio coactivo que pueda restringir la libertad de las personas. Y acá no ha habido ninguna obligación de hacer absolutamente nada”, sostuvo.
La última palabra
Antes de que se conociera la sentencia, los imputados hicieron uso de su derecho a pronunciar sus últimas palabras ante el tribunal.
“Me siento muy sorprendido”, expresó Argüello. Daiana Herrera señaló: “No es justo que se digan tantas mentiras”. Ricardo Mercado, alias “Eliseo”, manifestó: “Ninguno hizo esta locura que se dice. Somos un grupo de amigos que solo vivimos de una manera diferente”. Maximiliano Mercado afirmó: “Siempre fuimos felices y vivimos juntos”, mientras que Burini declaró: “Todo lo que se dice es mentira. Somos un grupo de amigos, no nos aprovechamos del otro”.
Sin embargo, el tribunal terminó respaldando la hipótesis acusatoria y ordenó mantener las restricciones de acercamiento hacia las denunciantes hasta el cumplimiento efectivo de las condenas, sostener los embargos y decomisar bienes y dinero secuestrado durante la investigación.
Lo que dejaron los testimonios
El juicio estuvo marcado por relatos opuestos. El testimonio más comprometedor fue el de L.C., quien declaró sin la presencia de los imputados y describió un escenario de control psicológico, dependencia económica y miedo constante.
“Me sentía captada”, aseguró. También sostuvo que trabajaba para los emprendimientos ligados a la organización sin cobrar un sueldo personal. Según describió, realizaban tareas en emprendimientos de panificación e inmobiliarios vinculados a Dimensión Cielo, entre ellos “Barritas y Más” y “Costumbres Light”. “A mí nunca me dieron paga de ese dinero. No podíamos comprar nada, no nos dejaban. Teníamos que consultar todo antes”, declaró.
La mujer aseguró que Argüello era “el enviado de Dios en la tierra” y que dentro del grupo no podían tener amistades fuera de la comunidad. También relató que en 2019 llegó junto a su hija de 10 años desde Córdoba a San Francisco para integrarse a Dimensión Cielo y convivió junto a otros integrantes de la organización, aunque no en el country Ayres del Golf donde, según expuso, sí vivían otras jóvenes vinculadas a la comunidad que “cuidaban a los hijos de Argüello y Daiana y hacían tareas de limpieza”. También describió episodios de maltrato verbal dentro del grupo y apuntó especialmente contra Herrera: “Daiana trataba muy mal a las chicas. Si bien el daño psicológico de Elías era grave, el maltrato verbal de Daiana también”.
Otros testimonios reforzaron la acusación sobre extensas jornadas laborales, control religioso y aislamiento familiar. Durante el juicio también declararon otras supuestas víctimas mencionadas en la investigación: M.K., alias “Samara”; LP, alias “Ari”; MB, alias “María” y DSF, alias “Anita”. Además, se incorporó por lectura el testimonio de GF, alias “Josué”.
La fiscalía sostuvo que las víctimas fueron persuadidas para cortar vínculos personales, cambiar sus nombres y someterse a una lógica de obediencia. Gonella incluso afirmó durante los alegatos que “las víctimas son víctimas a pesar de que no se perciban como tales” y sostuvo que varias denunciantes mantenían “un relato aleccionado”. Para el fiscal, el funcionamiento de Dimensión Cielo generaba mecanismos de dependencia y manipulación psicológica que impedían a algunas integrantes reconocer la situación de explotación que atravesaban.
Pero también hubo declaraciones que respaldaron la postura defensiva. M.K., quien negó haber sido manipulada y aseguró que el funcionamiento comunitario era voluntario. “Me gustaba el ambiente familiar, la comunión entre todos”, dijo ante los jueces.
Esa tensión entre relatos irreconciliables atravesó todo el debate oral. Finalmente, el tribunal entendió que las pruebas reunidas durante la investigación y las audiencias permitían acreditar la existencia de explotación laboral agravada dentro de Dimensión Cielo.
