Judiciales
Condenan a 22 y 19 años de prisión a dos acusados por un homicidio en Arroyito
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La Cámara del Crimen de San Francisco dictó duras penas contra un hombre y una mujer hallados culpables del asesinato de Diego Cavalo, ocurrido en junio de 2024 a la salida de un boliche en Arroyito. Una tercera involucrada recibió condena condicional por falso testimonio.
La Justicia de San Francisco condenó a dos de los acusados por el crimen de Diego Alejandro Cavalo, el hombre de 32 años asesinado en junio de 2024 en la ciudad de Arroyito, tras una madrugada marcada por amenazas, peleas y disparos en distintos sectores de esa localidad.
El juicio se desarrolló en la Cámara del Crimen de Tribunales de San Francisco y culminó con penas de 22 años de prisión para Daniel Alberto Almada y de 19 años para Jessica Reta, ambos encontrados responsables del homicidio calificado por el uso de arma de fuego. Además, Sabrina Marlene Ruiz Díaz fue condenada a una pena de ejecución condicional por falso testimonio.
De acuerdo con la acusación, el episodio fatal ocurrió durante la madrugada del 23 de junio de 2024. Cavalo circulaba en un Chevrolet Corsa acompañado por otras personas cuando se produjo un cruce con los ahora condenados, quienes se movilizaban en una camioneta Amarok y una motocicleta.
La investigación sostuvo que previamente se habían registrado amenazas, intimidaciones y enfrentamientos en distintos puntos de Arroyito, entre ellos un boliche y la terminal de ómnibus. Según testigos, la camioneta cruzó un semáforo en rojo e impactó contra el automóvil de la víctima, lo que derivó en una discusión.
En ese contexto, Almada descendió armado con una pistola calibre 9 milímetros y efectuó varios disparos. Uno de ellos impactó en Cavalo y le provocó graves lesiones internas que terminaron causándole la muerte. La autopsia determinó que el disparo fue realizado a corta distancia.
Durante el juicio, tanto Almada como Reta reconocieron haber participado en los hechos. Él admitió haber portado un arma durante la noche, mientras que ella declaró que pensó que los disparos habían sido efectuados al aire y negó haber tenido intención homicida.
Sin embargo, las pericias psicológicas incorporadas a la causa concluyeron que ambos actuaron con plena capacidad de comprensión y con una conducta “impulsiva y premeditada”. Los informes también señalaron que no existían alteraciones psicopatológicas y que la agresión fue ejecutada con intención de matar.
La fiscalía sostuvo que la secuencia de violencia quedó registrada en cámaras de seguridad y que los hechos se extendieron durante varias horas hasta culminar con el asesinato de Cavalo, quien alcanzó a conducir herido hasta llegar a La Tordilla, donde finalmente murió.
