Con las trenzas al viento: la historia de Virginia, una moto viajera
De los libros de Abogacía a las rutas. Para esta dama, todo va sobre ruedas. Su historia rompe el prejuicio de que la velocidad y el rugir de los motores son exclusividad masculina.
Virginia Gudiño (21) todavía no sale del asombro. Mientras alquila las canchas para quienes juegan al fútbol en el sintético, atiende el llamado de LA VOZ DE SAN JUSTO y acepta el desafío de conversar sobre su pasión de "moto viajera", pues así se describe a sí misma.
Ella no ve nada diferente en manejar una moto y llevar un casco; tampoco puede dejar de sentir ternura cuando ve a niñas pequeñas en las rutas que se estiran las trenzas. De hecho, no tiene nada raro, ni llamaría la atención si no fuera porque se desplaza en una Honda CBR 450 SR, de color rojo furioso, y su casco tiene dos trenzas del mismo tono que toman velocidad igual que ella con el viento.
Afirma que no se trata de tendencias, ni modismos; ser moto viajera es "un modo de vivir".
Para ella es todo absolutamente normal, tanto como sentir la velocidad a flor de piel o empezar a viajar con tres compañeros y terminar siendo 35.
No fue fácil encontrarla, más de una vez puede estar sola o acompañada en algún lugar lejos de San Francisco, sin embargo, circunstancialmente la atan los libros de Abogacía, carrera que se encuentra cursando y otros emprendimientos que se apresta a poner en marcha.
Sí, entre viajar y vivir en dos ruedas también tiene espacio para libros, universidad, ser manicura y esculpidora, "es variadito el asunto", confiesa entre risas.

Pasión de dos ruedas
Virginia y Nicolás tienen a las motos como primer enlace en su relación. "Mi compañero de ruta desde siempre fue mi novio, a veces viajo de copiloto o en dos motos, pocas veces sola, con más amigos. Cuando viajás acompañada, compartís muchos momentos hermosos con gente que querés y eso es genial", describe con la misma intensidad con que maneja.
"Ahora estoy vendiendo ésta - señalando la moto -. Generalmente cuando mi novio la cambia me la pasa a mí", refiere. Pero no son los únicos "fierreros" en su círculo familiar, los genes de moto viajera en realidad se remontan a los de su abuelo materno. Así que señala el origen de todo esto en su infancia: "No sabría decir cuándo fue que empecé con el tema de las motos, cuando tenía cinco años quería correr en karting, pero era 'nena' ".
Todo comenzó en 2015
"Mi primer moto la compré en 2015. Empecé a viajar en moto hace cinco años con mi novio (Nicolás Careri) y hace unos tres que viajo sola. Anteriormente tuve una Yamaha YBR 125 y una Honda Falcon 400", explica.
Y resalta: "No sé si hay algo específico que me guste de viajar, me hace feliz, me hace bien, me hace sentir viva y sobre todo, me siento libre".
Anécdotas y viajes van de la mano. "Sinceramente, no sé cuántos hice, el que más me gustó fue un viaje hasta San Luis, porque fueron 1300 kilómetros muy divertidos en tres días", confiesa.
Sin embargo, no olvida aquella primera vez que estaba solamente su humanidad y el motovehículo en una ruta y la emoción la llevó a derramar lágrimas producto de la adrenalina.
Cada viaje supone una preparación especial, con ropa adecuada para la velocidad y el viento en la ruta. "Tengo ropa especial para viajar. Casco, guantes y campera con protecciones. Es muy difícil conseguir equipamiento para moto en talles pequeños, ya que están, la mayoría, diseñados para hombres. Así que el pantalón y las botas, están en trámite", agrega con expresión pícara.
"Cuidado, mucho cuidado"
Ese es el consejo que "Vir" le da a todos los que deciden emprender un viaje en las rutas del país. "Primero que nada, hay que tener la moto apta para salir a la ruta, herramientas por si acaso, equipamiento y protecciones", recomienda.
Eso se suma a otras medidas más que necesarias, "también hay que tener cuidado lamentablemente algunos automóviles y camiones, no te respetan nada. Por ejemplo, te sobrepasan por el mismo carril y eso es sumamente peligroso. Se adelantan sin importarles que vos venís por el contrario. En esas situaciones de ser posible, es recomendable viajar en medio del carril. Pero sobre todo, además hay que tener ganas de disfrutar del viaje", sostiene.
No está sola
"No creo que las motos grandes sean tendencia para mujeres, esto no es moda, esto es elección de vida. Es más, de mi grupo 'Juntas en Dos Ruedas', de 13 que somos, soy la menor. Las mujeres viajan y sienten esta pasión desde siempre, pero siempre dicen que es 'algo de hombres'; no es cuestión de género. Muchas no se animan o le tienen miedo al prejuicio. No es moda ni tendencia", enfatiza.
El look de Virginia se completa con un caso llamativo. "Las trenzas que tiene, son por gusto y en parte para destacar que sí, soy mujer, sí manejo moto, y sí viajo. Que ser mujer no te impide hacer algo", concluye.
