Con bocinazos reclamaron reapertura de distintas actividades en la ciudad
:format(webp):quality(40)/https://lvdsjcdn.eleco.com.ar/Imagenes/Image10b6a82aa14d4f74a7a73c31397a84fd.jpg)
Unos 300 autos participaron de la caravana convocada por los gastronómicos y otras profesiones que todavía no fueron habilitadas para volver a sus actividades. Los manifestantes aseguran que es "insostenible" su situación porque llevan 75 días sin poder trabajar cuando en la ciudad no hay peligro de contagio.
"Autoridades del COE necesitamos trabajar", "No aguantamos más", "Déjennos trabajar", "Necesitamos respuestas" eran algunas de las frases que se destacaban en los carteles que se colocaron en algunos de los más de 300 vehículos que participaron esta mañana de la caravana de empresarios y trabajadores gastronómicos, comerciantes, gremialistas, profesores de danzas, docentes de jardines maternales, gimnasios, etc. que reclamaron que los autoricen para volver a trabajar.
Pocos minutos después de las 10, la caravana que se había congregado en la intersección de las avenidas Cervantes y de la Universidad comenzó su ruidosa marcha para recorrer distintas calles de la ciudad.
Sentido reclamo de los afectados por la cuarentena.

Con rumbo hacia el centro, una vez que llegó a la avenida Caseros la formación de vehículos tomó por bulevar 9 de Julio y desde allí continuó hasta Hipólito Yrigoyen donde doblaron para retomar por bulevar 25 de Mayo. El recorrido siguió por distintas calles de la zona céntrica generando la adhesión de los vecinos que se encontraban en el lugar, muchos de los cuales aplaudían el paso de la caravana en señal de aprobación.
En la última etapa de la marcha se desplegó una gran bandera argentina que lideraba la columna de vehículos. La enseña patria fue ubicada luego en la vereda del Centro Cívico, más precisamente en la intersección del bulevar 25 de Mayo y la avenida del Libertador (N).

Una larga y ruidosa
caravana llevó el reclamo al centro de la ciudad
Testimonios de la marcha
Cristian Bertorello, empresario del rubro gastronómico, espectáculos públicos y esparcimiento fue uno de los que dijo "presente" en la movilización para defender la actividad que en su caso le brinda trabajo a unas 40 personas.
"Estamos con las actividades totalmente paralizadas. Si bien en la parrilla podemos trabajar con delivery, eso representa un porcentaje de un 5 % de lo que podemos hacer allí", dijo.
Tras mostrarse convencido de que "hay rubros que no van a abrir aún" dijo que en el ámbito de la gastronomía "hay comercios que podrían comenzar a trabajar".
Además, basado en la inexistencia de casos positivos de Covid 19 en San Francisco, solicitó "un poco de flexibilidad" a la hora de otorgar las autorizaciones para comenzar a trabajar. "Las autoridades no pueden ver que se viene otra pandemia, la económica, y va a ser muy dura para todos".

Los dueños de gimnasios y los profesores a arte también piden que los habiliten para poder volver trabajar
El secretario general de la seccional San Francisco de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina, Juan Molina calificó como "impresionante" la concurrencia a la caravana. "Todo el sector está expresando la necesidad de trabajar", señaló.
Luego recordó que hace dos semanas se reunieron el secretario de Gobierno, Damián Bernarte. Allí hicieron entrega de un protocolo elaborado en conjunto con los empresarios gastronómicos y profesionales médicos con el objetivo de lograr la reapertura de la actividad.

Sobre esto Molina dijo que "en este protocolo se puso mucho énfasis en garantizar la bioseguridad de los clientes y de los trabajadores".
Noelia es una profesora de danza que participó de la manifestación con el claro objetivo de que "podamos volver a trabajar".
Desde el pasado 13 de marzo no puede trabajar en las diferentes academias y gimnasios en los que desempeña su actividad y según explicó "ya llegamos a un momento muy grave".
Además se mostró contraria a la enseñanza virtual porque "en mi caso eso no funciona. La gente no está conforme porque los alumnos necesitan volver a sus salones".
Adriana trabaja en comedores escolares de nuestra ciudad, elaborando las raciones alimentarias. El pasado 30 de marzo fue el último día que trabajó y desde allí todo fue incertidumbre.

"En un principio estuvimos dando las viandas pero luego todo cambió por los módulos alimentarios. Necesitamos que vuelvan las viandas para que los chicos coman. No alcanza con darles alimentos para que se cocinen en su casa porque a lo mejor no tienen gas en su vivienda. Necesitamos volver a nuestro trabajo pero sobre todo el niño tiene que recibir el plato de comida caliente, como alimentación esencial".
El mediodía del viernes 13 de marzo será inolvidable para Roberto Peralta, quien trabaja en la elaboración de filmaciones y videos para fiestas y eventos. Ese momento marcó el inicio de la paralización de sus actividades que se mantiene inalterable hasta ahora. "Ese primer fin de semana quedé con todas las pantallas armadas para los eventos de ese día que por supuesto quedaron cancelados".

A más de 80 días del momento en que se paralizó la actividad que le permite generar recursos para sobrevivir. Peralta recordó que "nunca recibí un subsidio de nadie, siempre trabajé, invertí y hasta privé a mi familia de cosas para invertir en capital para crecer en mi trabajo. Esto es indignante".

