Como lidiar con la culpa de haber contagiado covid
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Al recibir el diagnóstico de covid ya sea propio, de un familiar o ser querido, o al estar expuestos diariamente a información relacionada a muertes por la enfermedad, es casi inevitable sentir miedo en algún momento. Junto con el miedo llega la culpa y puede ser aún más fuerte si la persona contagió a un familiar que luego falleció a raíz de la enfermedad. ¿Cómo manejar esos sentimientos?. La psicóloga Emilia Gobbo explica qué hacer.
Por Isabel Fernández|LVSJ
La culpa por haberse contagiado y contagiar a los demás es uno de los sentimientos que aparecen junto al miedo y la angustia en quienes tienen coronavirus. Esto hace que la enfermedad se transite de una manera "más traumática" que otras.
El temor a contagiar a un familiar y elevados indicadores de depresión se observaron en el estudio online sobre el impacto psicológico de la crisis sanitaria en la población argentina que llevaron adelante investigadores sanfrancisqueños, el año pasado luego de la primera ola.
En ese momento, según la conclusión de la investigación, el miedo a contagiarse era menor, situación que seguramente cambió en esta segunda ola ya que el virus mutó y actualmente hay más letalidad en las personas jóvenes, aunque se siguen viendo conductas descuido de la salud.
Al recibir el diagnóstico de covid ya sea propio, de un familiar o ser querido, o al estar expuestos diariamente a información relacionada a muertes por la enfermedad, es casi inevitable sentir miedo en algún momento. Junto con el miedo llega la culpa y puede ser aún más fuerte si la persona contagió a un familiar que luego falleció a raíz de la enfermedad. ¿Cómo manejar esos sentimientos?.
La licenciada en Psicología, Emilia Gobbo (MP-6876) analizó esta situación en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO y afirmó que la culpa puede manifestarse de formas diversas y los síntomas varían de acuerdo a cada persona.
En relación a la culpa que surge por haber contagiado algún ser querido, la psicóloga aseguró que si este sentimiento "es intenso y sobrepasa nuestra capacidad de control, es necesario nuevamente cotejarlo con la realidad".
Añadió que en ese caso "podemos hacernos algunas preguntas, como por ejemplo: ¿yo sabía que estaba enfermo/a y podía contagiar?, ¿Era mi intención contagiar a mi ser querido? ¿Estaba bajo mi control la posibilidad de saber que iba contagiar?. Tenemos un cerebro muy tramposo que suele confundir nuestros pensamientos con la realidad".
Luego de la segunda guerra mundial hubo muchos casos de personas con trastorno por estrés post traumático y también con la denominada "culpa del sobreviviente" o "síndrome del sobreviviente" que tiene que ver con una percepción muy intensa de culpa por haber sobrevivido en una situación en la que otras personas perdieron la vida, acompañado de malestar psicológico intenso.
"Este cuadro de culpa puede manifestarse de formas diversas, y los síntomas varían de acuerdo a características de personalidad individuales. Por este motivo, es necesario estar atento a señales de alarma que indiquen riesgo, como por ejemplo la ideación suicida", indicó la profesional.
¿Culpa buena o mala?
Todas las emociones que experimentamos ante situaciones de la vida humana, cumplen diversas funciones. Por ejemplo, el enojo puede avisarnos que debemos poner límites, la tristeza puede ayudarnos a transitar el duelo por una pérdida, el miedo puede prepararnos para enfrentar algún peligro.
En el caso de la culpa, la licenciada Gobbo dijo que su función es regular nuestro comportamiento social y promover la reparación de daños. "Esta emoción nos permite reflexionar, tomar conciencia o pedir perdón cuando hemos hecho algo que pudo ocasionar algún daño. Podría decirse que ésta es la 'culpa buena', la que regula nuestras interacciones sociales".
Advirtió que esa culpa "se vuelve problemática y hace daño cuando es excesiva o está fuera de nuestro control. El problema no sería la culpa en sí, sino su intensidad y la dificultad para afrontarla. También es problemático cuando hay ausencia de culpa, esto es un indicador de psicopatía".
Cuando la culpa desborda y la emoción nos controla o domina, genera sufrimiento. Gobbo aseguró que ésta situación "puede manifestarse de diversas maneras, como rumiación de pensamientos (pensar recurrentemente sobre lo mismo, sin buscar estrategias para salir de ese laberinto mental), depresión o ansiedad. En este caso, siempre se sugiere solicitar ayuda profesional".

La culpa y la angustia por contagiar rodean al diagnóstico de coronavirus
El miedo a contagiarse y contagiar
La covid genera mucho miedo que puede expresarse en diferentes matices, explicó la psicóloga. "Puede ser un miedo que active e incentive a cuidarnos y que mueva a tomar buenas decisiones, o puede ser un miedo que paralice y lleve a un estado de depresión o ansiedad. Entre esas dos posibilidades, hay infinidades de variantes".
Indicó que en este caso "el primer desafío puede ser notar o registrar en qué situación nos encontramos en este momento. Si el miedo es exacerbado, seguramente se sentirá en el cuerpo, y tendremos que tomar medidas de autocuidado".
En ese sentido aconsejó "tomar conciencia del miedo, notar cómo se siente en el cuerpo, y notar los pensamientos que vienen asociados al mismo, ya que nuestro cerebro es tramposo y muchas veces confunde pensamientos con la realidad. Al notar estos pensamientos, contrastarlos con la realidad haciéndonos la siguiente pregunta: ¿Esto que pienso, está realmente sucediendo en este momento?".
"Nuestra capacidad de regular el miedo depende de muchos factores -nuestra historia de vida, la predisposición genética, nuestras vivencias previas ante situaciones temidas, etc.- y la capacidad de autorregularnos ante el miedo puede ser entrenada", dijo.
Los que no sienten nada
Contrariamente a las personas que tienen esos sentimientos, hay personas que no sienten miedo ni culpa. La licenciada Gobbo dijo que se observan distintos comportamientos y maneras de afrontar esta pandemia, que seguramente será tema de análisis y reflexión por mucho tiempo.
Analizó que el no sentir culpa ni miedo de contagiar "podría asociarse a diversos motivos, puede ser por desconocimiento o desinformación, por negación de estar atravesando una pandemia -en relación a esto, desde el inicio de la pandemia se han observado pensamientos y teorías conspirativas- y también puede estar asociado una menor capacidad de empatía".

Lic. María Emilia Gobbo
Indicadores en investigación local
La licenciada Gobbo, participó en la investigación sobre el impacto de la pandemia en la salud mental de los argentinos junto al doctor en Medicina, Héctor Badellino, la licenciada en Psicología Mabel Cachiarelli y los estudiantes de la carrera de Psicología Uces San Francisco: Martín Biotti, Valentina Álvarez y Camila Gigante, además de Eduardo Torres (Conicet-Universidad Nacional de Córdoba) y Emilia Aschieri (Facultad de Lenguas Universidad Nacional de Córdoba).
"Luego de la primera ola, se observó que los participantes demostraban indicadores de depresión mucho más elevados que en los primeros días de pandemia, además en general presentaban mayor temor a contagiar a un familiar o a perder el trabajo, que a enfermarse ellos mismos. Este escaso temor a contagiarse, se podía correlacionar con conductas de poco cuidado de la salud", afirmó Gobbo.
Recordó que en ese momento, "el virus tenía otro comportamiento y la letalidad en personas jóvenes no era la misma que como se presenta actualmente, por lo cual el miedo es muy probable que el miedo a contagiarse por parte de personas jóvenes hoy sea diferente, aunque se siguen viendo conductas sociales de descuido de la salud".
