Cómo influye la pandemia en las emociones de los adolescentes
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Se quedaron sin fiesta de egresados, sin viaje y no pudieron disfrutar con amigos como antes. La pandemia y sus medidas de prevención influyeron en las emociones de los adolescentes. "En esta etapa es esencial la escucha activa, sin juzgar", aseguró la licenciada en Psicología, Sofía Novara (MP-12600) quien destacó la importancia de la contención emocional y el acompañamiento.
No ver a los amigos es lo que más afectó a los adolescentes en la pandemia según un estudio que impulsó la Fundación Vivir Agradecidos en el país. Su vida cambió muchísimo, ya no hay contacto presencial en la escuela, muchos de los que egresan del secundario y esperaban el boliche, la fiesta de egresados y el viaje debieron cancelar todo ante la incertidumbre. Tampoco pudieron ir a visitar universidades y les costó definir lo que van a estudiar.
En la escuela, les costó el tener que estudiar desde una computadora, no todos pudieron estar conectados por la brecha digital, eso influyó en el rendimiento académico, además los desconectó de sus compañeros. Frustración, angustia, miedos y aburrimiento son sentimientos que invaden a muchos adolescentes en esta época especial.
¿Cómo influyen la pandemia y la nueva normalidad en las emociones de los adolescentes? ¿Sufrirán consecuencias para relacionarse en el futuro? ¿Cómo podemos ayudar los padres?.
En esta etapa es esencial la escucha activa, sin juzgar. La licenciada en Psicología, Sofía Novara (MP-12600) afirmó que es importante brindarles contención emocional y acompañarlos.
"Es importante que se le permita al adolescente tener su espacio de privacidad y de manera no invasiva ofrecer el apoyo cuando noten que este lo necesita. El diálogo es fundamental porque permite escuchar sus sentimientos y preocupaciones; igualmente que posibilita la comunicación plena para que dimensionen los riesgos y puedan conocer las medidas de autocuidado al retomar el contacto con amigos y compañeros", explicó.
Problemas para vincularse
La psicóloga aseguró que este distanciamiento con sus pares "puede provocar que en el futuro tengan problemas para vincularse como generar introversión, dificultades para relacionarse con personas nuevas o para expresar emociones".
Hoy necesariamente quedamos aún más atados a las redes sociales, a internet, y eso hace que el encuentro cotidiano con el otro se pierda y el vínculo se modifique.
"Se perdieron cuestiones muy importantes -advirtió Novara-, hay que pensar que no pudieron o no van a poder vivir muchos ritos con sus compañeros que son propios de esta edad, algunos van a terminar su secundario sin disfrutar de momentos claves, sin tener un cierre final de un camino recorrido con sus compañeros".
Consideró que ésta crisis afectará la manera de socializar de todas las edades. "Nos hace replantearnos muchas cuestiones sobre los vínculos que en el ritmo de la cotidianeidad quizás no lo pensábamos, pero el adolescente está atravesando un momento particular en el cual los amigos son su contención y muchas veces fuente de aprendizaje, entonces se puede llegar a perder esto generando sentimiento de soledad y problemas para poder comunicarse, incluso puede dificultar las charlas o la expresión de emociones cara a cara ya que hoy casi todo pasa por la pantalla".

Lic. Sofía Novara
Frustración y aburrimiento
Todavía es desconocido el impacto final que tendrá la cuarentena y la pandemia en general en los adolescentes, "pero lo que se ve hoy en muchos de ellos es frustración y aburrimiento", dijo la psicóloga.
"Esos sentimientos son consecuencia, entre otras cuestiones, de no poder verse con sus amigos o compañeros, así como con primos o familiares con quienes eran muy cercanos", añadió.
Afirmó que como consecuencia de la incertidumbre que la pandemia genera "pueden tener dificultades para proyectarse hacia el futuro pero no es que no puedan hacerlo.
Las condiciones actuales pueden generar mayor ansiedad al transitar este momento de decisiones y construcciones para la edad adulta que se han manifestado como un aumento de conductas desafiantes".

A muchos adolescentes les costó tener que estudiar
desde una computadora o celular
Los miedos
El miedo puede surgir como una respuesta emocional al aislamiento y la incertidumbre, pero no necesariamente a enfermarse y contagiar a la familia. "Nos encontramos con adolescentes con este miedo a enfermarse y contagiar a sus padres o abuelos y otros que no perciben dicho riesgo y por lo tanto no poseen el temor, en algunas ocasiones dejando de lado los cuidados preventivos necesarios", afirmó la psicóloga.
Agregó que otro miedo que se vio en algunos casos "es el de no poder cursar sus estudios posteriores por las dificultades económicas que produjo del aislamiento en algunas familias y el miedo a perder amistades por la falta de contacto".
No es lo mismo la escuela a distancia
En la escuela también hubo consecuencias, hay adolescentes que se sienten tristes por no poder ir al aula, al recreo extrañan el contacto con los compañeros y docentes.
"Lo que sucedió con la escuela fue particular porque si bien vivimos en una era de constante conexión por decirlo de alguna manera, el aislamiento nos demostró que no todos están conectados, que no había acceso para todos de igual manera", analizó Novara.
Indicó que ésta situación influyó mucho en lo académico "no sólo para poder cumplir con las demandas de este tipo que surgen desde la institución sino también para mantener el contacto con los compañeros; hay adolescentes que no tienen acceso a internet que hace meses no tienen contacto con sus pares".
Aunque están acostumbrados al uso de las pantallas se aburren de las clases a través de éstas. "Algunos tienen el sentimiento de estar transitando la escolaridad en soledad sin una imagen adulta de referencia, lo que sin duda afecta el rendimiento".
El aburrimiento no es el único sentimiento, del mismo modo aumentó el estrés, el cansancio y la angustia, "esta última en los casos de algunos adolescentes que sienten que lo hacen en soledad al no contar algunas veces con respuestas de profesores y los padres no siempre pueden ayudarlos".
La psicóloga recordó que también hay que pensar que la escuela "no sólo es educación, sino que a veces es también un espacio de aprendizajes no académicos y sobre todo de contención para los jóvenes y es lo que a veces generaba el deseo de ir, y ese lugar ya no está más pero el deseo de contacto continua presente".
"Sin duda que todo esto influye, se pierde la motivación porque además han perdido cuestiones importantes como la figura de referencia como son los profesores y este recién nombrado espacio de contención y encuentro con los pares", finalizó.
