Comer emocional, la nueva forma de alimentarnos en pandemia
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Con más tiempo en casa, nuestro alimento se convirtió en un momento reconfortante, más que saciar el apetito. La cocina, un mundo que muchos descubrieron en cuarentena, es el lugar perfecto para replantearnos cómo comemos.
Delivery, consumo excesivo de harinas y mucha comida procesada. En estos 80 días de cuarentena, los hábitos alimentarios cambiaron y fueron las emociones las que dieron vuelta nuestra heladera, dejando de lado los alimentos buenos para nuestro organismo.
La cocina, un espacio al que muchos volvieron y descubrieron en medio de la pandemia, nos puede ayudar a alimentarnos conscientemente y estrechar lazos que quedaron olvidados en marzo.
Para la licenciada en Sociología y profesional gastronómica Julia Bertone, "somos seres sociales y entendemos a la comida como un hecho social total, es decir, como una práctica no meramente biológica, sino que supone una actividad social y cultural"
En este marco de confinamiento, el comer se transforma en algo más que cumplir con el hambre. "En el aislamiento apareció el `comer emocional´, que es la sensación que ocurre cuando querés comer `algo rico´, en esos momentos en que posiblemente no estamos buscando alimentos sino reconfortarnos y sentirnos mejor porque estamos aburridos o para entretenernos".
Comer "de verdad"
El sedentarismo derivado del confinamiento nos obliga a tomar medidas extraordinarias en cada bocado que ingerimos. Pero es importante pensar en qué comemos, es decir, ser reflexivos con lo que llevamos a la boca. "Debemos pensar cómo llega el alimento a nosotros, cómo se produce, dónde lo compro, cómo lo preparo, si las técnicas y cocciones que utilizo potencian mi alimento o lo agreden, cómo comemos ¿sentados, apurados, con la tevé encendida?, cómo es nuestra comensalidad. Estoy segura que si pensamos cómo comemos, cambiamos nuestras prácticas para mejor porque las hacemos conscientes", describió Bertone.
"Hay que cuestionar incluso los gestos más simples como endulzar y salar", refirió la socióloga.
El afecto en la comida
Los tiempos en casa y la posibilidad de estar más en contacto con la cocina, posibilitó que elaboremos la comida en casa. "Durante la cuarentena se incrementó la preparación de comidas caseras, la transmisión oral de recetas y las nuevas pequeñas rutinas de preparar la comida".
"El contacto manual con el alimento, cualquiera fuera, es vehículo también de afecto", aseguró Bertone.
La entrevistada indicó que el momento de la compra es clave. "Es aconsejable hacer las compras con una lista de lo que necesitamos, visitar verdulerías, carnicerías, despensas y dietéticas cercanas antes que ir al supermercado; de esa manera mantenemos al pequeño productor y tenemos una relación más cercana con el alimento".
"Esta es una oportunidad fantástica para elaborar nuestros alimentos y disfrutar de la comensalidad familiar. Fomentar la cocina y la fermentación en nuestros hogares es un medio para recuperar los alimentos y con ellos una amplia red de contactos y relaciones", sugirió.
"Al volver a tu cocina con las compras y en el trabajo de hacer de comer también está presente la destreza del artesano orgulloso de su obra, amante de la materia trabajada, dedicado a variar sus producciones, atento a sacar provecho de las circunstancias. Es interesante reconocer el placer que da realizar uno mismo lo que ponemos en la mesa, al poner en práctica una inventiva modesta, una alteración de la receta, las maneras de hacer de la vida ordinaria tienen multiplicidad y por tanto potencia".
"El trabajo cotidiano de las cocinas es una manera de unir materia y memoria, vida y ternura, invención y necesidad, gustos, colores, sabores, consistencias, gestos, movimientos, calores, especias hacen nacer la alegría de lo efímero", concluyó Bertone.
