Arquitectura
Cocinas integradas: la mirada de una arquitecta local sobre una tendencia vigente
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“Hoy la cocina es un lugar de encuentro diario donde podemos cocinar, conversar y compartir al mismo tiempo”, afirmó la arquitecta sanfrancisqueña Mariela Gómez.
Las viviendas cambiaron. Los hábitos familiares también. Y en ese proceso de transformación hubo un espacio que ganó protagonismo en los últimos años como nunca antes: la cocina. Lo que durante décadas fue un ambiente reservado para tareas domésticas y oculto de la vista de las visitas, hoy se convirtió en uno de los lugares más importantes de la casa. Amplia, abierta, conectada con el comedor y el estar, la cocina integrada se consolidó como una de las grandes tendencias de la arquitectura contemporánea.
Para la arquitecta sanfrancisqueña Mariela Gómez, este fenómeno ocurre desde hace tiempo y no responde solamente a una cuestión estética, sino a una modificación profunda en la forma en que las personas viven y se relacionan dentro del hogar.
“Hace bastante que la cocina integrada es una tendencia en arquitectura y, a mi criterio, responde básicamente a los cambios en la forma de vida”, explicó en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO. “Hoy los padres trabajan, los chicos tienen múltiples actividades y la cocina pasa a ser un lugar de encuentro diario donde podemos cocinar, conversar, poner la mesa y compartir al mismo tiempo”.
Según la profesional, la decisión de integrar este ambiente no está vinculada principalmente a una reducción de costos constructivos, como muchas veces se cree. “No es una cuestión económica. La diferencia de costos es mínima. Lo que realmente pesa es la posibilidad de compartir y generar vínculos”, afirmó.
La cocina como corazón de la casa
Si hay un concepto que atraviesa toda la mirada de Gómez es el de la cocina como espacio social. Para ella, el gran cambio de las últimas décadas fue que cocinar dejó de ser una actividad aislada para transformarse en una experiencia compartida.
“Antes la cocina era vista como un lugar de servicio. Hoy es parte central de la vivienda. Mientras cocino puedo hablar con mis hijos, con mi pareja o con amigos que vinieron a casa. Eso cambió completamente la forma de proyectar los espacios”, señaló.
La arquitecta considera que esta nueva configuración también refleja una transformación cultural del hogar más amplia. “Hoy se vive en todos los espacios y la casa es utilizada por todos, mientras que antes había muchos lugares que se reservaban para ocasiones especiales”.
En ese sentido, aseguró que el ambiente se convirtió en una especie de carta de presentación de quienes habitan la vivienda. “La cocina habla mucho de nosotros. Muestra nuestros hábitos, nuestras costumbres y la forma en que compartimos la vida cotidiana”.
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Ventajas y desafíos
La principal ventaja de una cocina integrada es, precisamente, esa capacidad de conectar a las personas. Sin embargo, también presenta algunos desafíos que deben ser considerados desde el diseño arquitectónico.
“El orden es una de las cuestiones más importantes. “Cuando la cocina está expuesta al resto de la vivienda hay que pensar cuidadosamente los espacios de guardado para que todo resulte práctico y funcional”.
Para resolver esa necesidad, las tendencias actuales apuntan a grandes despensas, cajones organizadores y sistemas que facilitan el acceso a utensilios y alimentos. Hoy se busca que todo sea más eficiente. La cocina tiene que acompañar el ritmo de vida actual.
Otro aspecto fundamental son los olores. Esa es probablemente la principal desventaja de una cocina integrada. Por eso la ventilación y los extractores son elementos clave.
La profesional destacó que las campanas extractoras dejaron de ser un accesorio secundario para convertirse en protagonistas del diseño. “Hoy forman parte de la estética de la cocina y además cumplen una función esencial para evitar que los olores se distribuyan por toda la casa”.
Las tendencias que marcan el diseño actual
Las cocinas contemporáneas también incorporan nuevas tecnologías y soluciones funcionales. Una de las tendencias más visibles es la separación entre anafe y horno.
“Ya casi todos los proyectos contemplan esta posibilidad porque mejora la comodidad y la ergonomía. El horno se ubica a una altura mucho más visible, accesible y práctica”, explicó Gómez.
También ganan terreno materiales innovadores como el Silestone y el Dekton, que ofrecen mayor resistencia y permiten diseños continuos y uniformes. Sin embargo, la arquitecta aclaró que los materiales naturales mantienen plena vigencia. “El granito natural, por ejemplo, tiene una belleza única. Cada pieza es irrepetible y además tiene una durabilidad extraordinaria”.
Respecto a los estilos, afirmó que no existe una única tendencia dominante actualmente. “Los materiales, colores y terminaciones dependen mucho del lenguaje general de la vivienda. Puede ser una casa minimalista, industrial, rústica o boho. La cocina debe dialogar con el resto del proyecto”.
El reinado de las islas
Si hay un elemento que simboliza la cocina integrada moderna es la isla central. Lejos de ser un simple recurso estético, cumple múltiples funciones dentro de la dinámica cotidiana.
“Las barras tradicionales quedaron bastante relegadas. Hoy se utiliza mucho más la isla porque permite cocinar, desayunar, trabajar, comer algo rápido o simplemente compartir un momento con otras personas”, explicó.
Para Gómez, este elemento sintetiza perfectamente la nueva forma de vivir los espacios domésticos. La isla se adapta a las distintas actividades del día. Puede ser una mesa improvisada, un lugar de trabajo con la notebook o el punto de reunión mientras alguien cocina.
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Espacios más flexibles y cocinas pensadas para evolucionar
A la hora de proyectar viviendas, la arquitecta observa que cada vez son menos frecuentes los ambientes fragmentados y los espacios destinados a un único uso. “Hoy la casa se vive de una manera mucho más integral. Se busca optimizar los metros cuadrados y que todos los espacios tengan una función real dentro de la dinámica cotidiana”.
Esa lógica también transformó la relación entre la cocina, el quincho y la cochera. Mientras que años atrás era habitual encontrar estos ambientes completamente separados, hoy la tendencia apunta a integrarlos para aprovechar mejor cada sector de la vivienda. “Lo que yo planteo en muchos proyectos es una buena cocina que pueda vincularse con la cochera-quincho. De esa manera usamos el mismo espacio y el mismo equipamiento para diferentes momentos y necesidades”, señaló.
Según Gómez, esta integración permite contar con un ámbito multifuncional capaz de adaptarse tanto a la rutina diaria como a reuniones familiares, encuentros con amigos o celebraciones especiales, evitando duplicar instalaciones y optimizando la superficie construida.
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En cuanto al diseño, la profesional indicó que suele ubicar la cocina en forma de “L” o con cierta privacidad visual respecto del ingreso principal de la vivienda. “La idea es que no quede completamente expuesta. Si hay movimiento propio de la cocina o algo quedó sobre la mesada, que no sea lo primero que se vea al entrar”, comentó. En cambio, cuando se proyecta un quincho tradicional, la cocina suele resolverse de manera más lineal y abierta, integrada a un espacio pensado específicamente para compartir.
La arquitecta también destacó que la cocina es uno de los ambientes más dinámicos dentro de una vivienda. Junto con los baños, suele ser el sector que más renovaciones recibe con el paso del tiempo, ya sea por cambios tecnológicos, nuevas necesidades familiares o la incorporación de materiales y equipamientos más eficientes. Por eso, al momento de diseñarla, considera fundamental pensar en espacios flexibles y preparados para adaptarse a futuras transformaciones.
Mirando hacia adelante, Gómez cree que los avances tecnológicos continuarán modificando materiales, equipamientos y formas de uso, aunque sin alterar el papel central que la cocina ocupa dentro del hogar. “Van a aparecer nuevos materiales, nuevos electrodomésticos y nuevas soluciones, pero no veo cambios profundos en la forma de habitar este espacio”, concluyó.
