Cocinar con cuatro sentidos: otro desafío para las personas ciegas
Para quienes tienen la posibilidad de ver, cocinar puede ser un trámite e incluso un fastidio, pero para las personas ciegas o con alta discapacidad visual, cocinar es un desafío que realizan solo con cuatro sentidos.
Cuando la visión no está, el tacto, el
olfato, el gusto y el oído se convierten en herramientas mucho más poderosas. El
Centro de Acción Comunitario de No Videntes (Cacnovi) comenzó a dictar este año
"Con las manos en la masa", un taller de cocina para personas ciegas en el que
se intercambian experiencias, brindando la posibilidad de que puedan valerse
mejor por sí mismas y tener más autonomía.
Pizzas, empanadas, masitas de manteca, pastelitos y otras delicias salen todos los martes de la cocina de la sede ubicada en Castelli 1640 y se comparten con todos los integrantes de los talleres que son aproximadamente 30 personas y sus familias.
Allí encontramos "con las manos en la masa" a Ana Fumero, Milagros Boscacci y Rafaela Berdón, quienes coordinadas por la profesora Elizabeth González y con la ayuda de Sofía Ferreyra intercambian recetas y experiencias.
Ana Fumero tiene 64 años perdió la visión como consecuencia de una miopía progresiva cuando era muy joven y asegura que aunque siempre se manejó bien en la cocina de su hogar a pesar de su problema, el taller le da satisfacciones y la posibilidad compartir con sus compañeros como en una gran familia.
"La experiencia en la cocina es distinta, para medir tenemos marcados los utensilios con cintas y con carteles en braille, eso nos ayuda muchísimo y se intensifican el tacto y el olfato son todo para nosotros", aseguró Ana en diálogo con LA VOZ DE SAN JUSTO.
Agregó: "Siempre me gustó la cocina, cuando fui perdiendo la visión en casa aprendí a defenderme, la falta de visión nunca me limitó en la cocina. Ahora en el taller aprendo cosas nuevas y distintos tips que me sirven para manejarme mejor. Por ejemplo ahora en mi cocina ya tengo los recipientes y utensilios marcados con el nombre en braille y es más fácil".
"En casa cocino todo, a veces hay comidas como por ejemplo carne al horno que me cuesta controlar pero siempre cuento con la ayuda de mi nieto", dijo.
Ana comentó que participa en todos los talleres de Cacnovi, en computación, en el coro y especialmente en el de cocina. "Volví a vivir con los talleres, especialmente el de cocina, antes estaba en casa sin hacer nada y esto para mi es una distracción, todos los días se aprende algo nuevo y compartimos con gente que pasa por una situación similar a la de uno. Acá es como una familia y es muy lindo", manifestó satisfecha.

Una experiencia distinta en la cocina. El taller en Cacnovi brinda más posibilidades de inclusión
Perder el miedo
Para Milagros Boscacci la experiencia tiene mucho de aprendizaje. Con sus 18 años terminó el secundario y está estudiando en el nivel terciario una diplomatura en Recursos Humanos. Como consecuencia de la retinopatía del prematuro quedó ciega, concurre a Cacnovi desde que tenía un año y los talleres la ayudaron en su educación y desarrollo.
"En Cacnovi aprendí a no tenerle miedo a los alimentos, la harina y las cosas que había en la cocina, cuando era chica me daba miedo tocarlos y aquí me enseñaron cómo tenía que hacer para diferenciar y después no tuve más miedo", recordó Milagros.
Destacó: "Recibí estimulación temprana y eso es lo que todos los chicos con este problema deberían recibir, por eso es importante que los padres se preocupen por eso".
"En el taller me manejo muy bien, tenemos todos los utensilios marcados pero intervienen los otros sentidos -relató Milagros-. Nos damos cuenta cuál es la harina o el azúcar tan solo por tocarlas. A la persona que ve le es más fácil, en cambio para nosotros es un poco más difícil. Para saber cuándo está cocinado y en algunas cosas nos ayuda la profesora Elizabeth".
"Compartimos algo en común que es nuestro problema de visión y nos ayudamos, estoy bastante contenida porque aprendo, me ayudan mucho y me encuentro apoyo también para seguir estudiando en el terciario", dijo.

La cocina también es un lugar de contención y aprendizaje en Cacnovi
La solidaridad que enriquece
Sofía Ferreyra, estudia abogacía y concurre a Cacnovi para realizar tareas solidarias, ella no tiene problemas de visión y es la ayudante en el taller de cocina y el de braille.
"Es una experiencia totalmente diferente, muy enriquecedora, es algo más humano -aseguró Sofía-. Hay muchas cosas que para quienes no tenemos problemas de visión son simples, como el hecho de cocinar, leer o escribir, que en el caso de las personas ciegas es diferente".
"Ellos reconocen texturas de los alimentos, utilizan el tacto para reconocer el braille. Es un grupo hermoso y tenemos una relación muy cercana. En mi caso soy una asistente en la cocina, los ayudo con las marcas para que reconozcan medidas y alimentos, también para revolver y controlar la cocción", finalizó.Facilitar el trabajo y aumentar la autonomía
La profesora Elizabeth González es quien coordina la tarea en la cocina en Cacnovi, que, aunque se hace de manera artesanal, está muy bien organizada, con todo señalizado en braille para que sea más fácil reconocer medidas e ingredientes.
Aseguró que al taller hay personas no videntes que ya tienen experiencia en la cocina y también gente joven que empiezan a aprender. "No se les enseña a cocinar, sino que la idea es facilitarle el trabajo, con las medidas nuevas, señalizando los objetos que necesitan, marcar la cocina misma, los quemadores de adelante y los de atrás, etc.", explicó la profesora.
Remarcó que a través "del tacto y del olfato, se dan cuenta de las texturas de los ingredientes. Aprendemos también de ellos, porque nos transmiten sus trucos, ya que son personas que tuvieron que arreglarse para cocinar con su problema y cocinan muy bien".
"Prepararon pizzetas, empanadas y otras cosas, la idea es compartir experiencias e intercambiarlas para que puedan mejorar su desempeño en la cocina, cada una trabaja a su manera y de ahí se pueden aprender distintos tips", manifestó.
Añadió que siempre "se transmite lo aprendido al grupo y tratamos que lleven esos aprendizajes a su hogar. Incluso hay personas que no están haciendo el taller de cocina pero sí están haciendo los carteles en braille para poner en sus recipientes".
