Deporte adaptado
Clubes que transforman la inclusión en una práctica concreta
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Sportivo Belgrano y San Isidro avanzan con propuestas en fútbol, básquet y natación adaptada, consolidando espacios donde el deporte deja de ser solo una actividad física para convertirse en una herramienta de integración, autonomía, pertenencia y desarrollo personal.
El deporte adaptado gana lugar en San Francisco a partir del compromiso de instituciones que decidieron abrir sus puertas a propuestas pensadas desde la inclusión. En esa construcción, Sportivo Belgrano y San Isidro aparecen hoy como dos referencias locales, con experiencias que crecen en distintas disciplinas y con un punto en común: la convicción de que el acceso al deporte debe ser un derecho real. A través de proyectos sostenidos, profesionales que acompañan y familias que se suman, ambos clubes van consolidando espacios que impactan no solo en lo físico, sino también en lo social, emocional y comunitario.
En Sportivo Belgrano, el camino comenzó a fines de 2022, cuando desde el Area de inclusión del club se impulsó una jornada de convivencia deportiva. La experiencia dejó en claro que existía una necesidad concreta, pero también una oportunidad para construir algo más estable. Así, en 2023 se tomó la decisión de poner en marcha la actividad de deporte adaptado con frecuencia semanal, destinada a personas con discapacidad interesadas en realizar actividades deportivas. Según explicó Giuliana Alisio, el proyecto nació desde una idea central: entender que el acceso al deporte y a la recreación forma parte de los derechos de las personas con discapacidad y que los clubes también tienen responsabilidad en la generación de esos espacios.
Esa definición no quedó solamente en el plano discursivo. Desde el club remarcan que el trabajo se apoya en el modelo social de la discapacidad, por lo que la actividad no se piensa desde la adaptación de la persona al espacio, sino desde la necesidad de que la propuesta sea accesible para quien llega. “La persona que llega al club y a la actividad no tiene que adaptarse, sino que es la propuesta la que se hace accesible”, explicaron. Esa lógica atraviesa la planificación, el diseño de apoyos y la detección de barreras que puedan dificultar la participación. No se trata simplemente de abrir una puerta, sino de garantizar una experiencia plena, acompañada y significativa.
Con el paso del tiempo, en Sportivo empezaron a ver resultados concretos. Desde el equipo señalaron que “los cambios han sido significativos” y que observaron avances en la autonomía, la confianza y la seguridad de cada participante. Pero además del crecimiento individual, el deporte fue consolidándose como un espacio de pertenencia. En los encuentros fueron apareciendo nuevos vínculos, compañerismo, respeto y disfrute, algo que desde el club consideran tan importante como cualquier progreso motriz. En ese sentido, el proyecto no apunta solo al desarrollo físico, sino a una construcción integral que fortalece la vida social y emocional de quienes participan.
Dentro de las actividades que impulsa Sportivo, el fútbol adaptado ocupa un lugar central. Se trata de una disciplina que despierta mucho interés entre los participantes y que permite trabajar múltiples dimensiones a la vez. En los entrenamientos se abordan capacidades condicionales y coordinativas, como el equilibrio, los desplazamientos, la coordinación o el control de la pelota, pero también se hace foco en lo social y vincular. “Se trabaja un abordaje integral, donde se busca el bienestar más allá de lo motriz”, explicaron desde el club, al tiempo que destacaron aspectos como el trabajo en equipo, la mejora en la comunicación, el respeto de reglas, las habilidades sociales y la tolerancia a la frustración.
Otro de los puntos que remarcan es que las propuestas son flexibles. Esa flexibilidad permite que todos puedan participar y progresar desde su propio punto de partida, respetando tiempos, ritmos y posibilidades. Allí aparece una de las claves del deporte adaptado entendido desde una lógica inclusiva: no uniformar, sino reconocer singularidades y generar condiciones para que cada participante encuentre su lugar. En paralelo al fútbol, Sportivo también sostiene el básquet adaptado, una propuesta que se desarrolla en articulación con el Club El Tala, que cede sus instalaciones. Ese trabajo conjunto entre instituciones marca una señal importante: el crecimiento del deporte adaptado necesita redes, cooperación y clubes dispuestos a involucrarse. En este caso, el básquet se convirtió en una experiencia de gran valor no solo por lo deportivo, sino por la identidad de grupo que fue construyendo con el tiempo.
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La psicopedagoga Paula De Franceschi, una de las voces del proyecto, lo definió con claridad: “El deporte no es solo actividad física, es una herramienta social”. A partir de esa premisa, explicó que favorece la inclusión porque rompe barreras, promueve igualdad de posibilidades y genera sentido de pertenencia. En el plano individual, también enumeró aportes concretos: mejora la resistencia, la fuerza, la coordinación, la salud mental, la disciplina, el respeto, la responsabilidad y la tolerancia a la frustración. Pero, más allá de ese listado, lo que aparece con más fuerza es la construcción de comunidad. “El deporte es una herramienta fundamental para construir una comunidad más justa e inclusiva”, sostuvo.
Cuando se le pregunta por los cambios más marcados, De Franceschi no se detiene solamente en lo técnico. “El cambio que más vemos es el sentido de pertenencia”, señaló. Y luego resumió ese proceso: “Empezamos siendo un grupo de profes y jugadores entrenando desde cero las nociones básicas del básquet y terminamos el año siendo un equipo que entró a la cancha a defender la misma camiseta”. Esa transformación representa uno de los mayores logros del proyecto, porque más allá de las capacidades desarrolladas, hubo algo que creció con fuerza: el concepto de equipo.
En esa disciplina, además, se trabaja especialmente la motricidad, la autonomía de cada jugador y el juego colectivo. “No importan solamente las habilidades individuales, sino cómo las combinamos para que el equipo funcione”, explicó. A futuro, el objetivo es volver a disputar la Liga de Básquet Adaptado organizada por la Asociación de Básquet de Córdoba, seguir entrando a la cancha todos los meses con el equipo de jóvenes y adultos y sumar más jugadores para poder armar incluso dos equipos competitivos. También aparece como una aspiración la posibilidad de contar con divisiones formativas.
Las actividades de Deporte Adaptado se desarrollan los días sábados en las instalaciones del club, divididas en dos turnos: el grupo de jóvenes y adultos, de 9:30 a 11:00 hs, y el de niños, de 11:00 a 12:00 hs. Al mismo tiempo, también los días sábados de 9:30 a 11:00 hs, se dictan las clases de Fútbol Inclusivo. Por otro lado, las clases de Básquet Adaptado tienen lugar en el club El Tala, los sábados de 16:00 a 17:30 hs y se encuentran a la espera de la confirmación del día y horario de gimnasio.
San Isidro: la natación adaptada como nuevo espacio de encuentro
San Isidro también decidió ampliar su propuesta deportiva desde una mirada inclusiva con la incorporación de la natación adaptada en la pileta climatizada del predio “Alejandro Aimaretti”. El espacio surgió a partir de la demanda de familias que consultaban por este tipo de actividad, y desde el club se resolvió avanzar con un turno específico. Allí trabajan los profesores Gastón Rassetto y Aldana Trainoni, en clases que se desarrollan martes y viernes de 10 a 11 y martes y jueves de 16 a 17 horas, con posibilidad de ampliar cupos. Desde la institución remarcaron además que cuentan con instalaciones que facilitan la actividad, como escaleras adaptadas y vestuarios preparados.
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Rassetto explicó que la principal diferencia entre la natación adaptada y la convencional está en el modo de pensar la práctica. “Se centra más en las posibilidades, en las características y en los gustos de cada persona”, señaló. Esa individualización atraviesa todo el trabajo en el agua. Hay alumnos que ya tienen experiencia y pueden avanzar más rápido hacia objetivos técnicos, mientras que otros llegan con miedo o sin contacto previo con el medio acuático, por lo que requieren tiempos más lentos y otro tipo de acompañamiento. “Va a depender de cada uno”, resumió el profesor.
El agua, además, ofrece beneficios específicos que hacen de esta disciplina una herramienta muy valiosa. Según Rassetto, el bajo impacto físico ayuda a cuidar las articulaciones, genera bienestar, disminuye la ansiedad, mejora la respiración y colabora en la regulación del sistema nervioso. En ese sentido, la natación adaptada no solo se plantea como una práctica deportiva, sino también como un espacio de bienestar integral.
Otro aspecto central que destaca el profesor es el vínculo de confianza. “Es fundamental para lograr avances; si no se logra es muy difícil sostener la actividad”, afirmó. En apenas el primer mes de trabajo, ya comenzaron a detectar mejoras, sobre todo en la sociabilidad. “A través de los juegos en el agua logramos que a los chicos se les haga más fácil socializar”, contó. Actualmente el grupo está integrado por cinco chicos y la idea a corto plazo es seguir sumando turnos a medida que la propuesta se vaya completando, manteniendo la modalidad personalizada que hoy consideran clave.
Más allá de las diferencias entre fútbol, básquet o natación, lo que muestran ambas experiencias es que el deporte adaptado empieza a afianzarse en San Francisco con una lógica que supera lo estrictamente recreativo. En todos los casos aparecen los mismos ejes: autonomía, confianza, sociabilidad, pertenencia, disfrute y derecho. Los clubes no solo ofrecen una actividad, sino que habilitan un lugar dentro de la comunidad, algo que muchas veces tiene un impacto tan fuerte como el aprendizaje deportivo en sí mismo.
También queda en evidencia que estos proyectos no crecen solos. Necesitan decisión institucional, equipos comprometidos, familias que acompañen y una comunidad dispuesta a revisar sus propias barreras. En ese sentido, la articulación entre Sportivo y El Tala para el básquet, o la respuesta de San Isidro ante la demanda por natación adaptada, muestran que cuando hay voluntad de abrir espacios, la inclusión deja de ser un discurso abstracto para convertirse en una práctica concreta.
El desafío hacia adelante será sostener y ampliar estas propuestas: más disciplinas, más horarios, más clubes involucrados y mayor conciencia social. Pero el camino ya empezó. Y en cada entrenamiento, en cada clase y en cada vínculo que se construye, el deporte adaptado demuestra que también puede ser una forma de transformar la ciudad.
